El abigeato se recrudece en Bolívar

09 de agosto de 2017 12:00 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

El abigeato, o robo de ganado, es un crimen que tiene consecuencias terribles para el país, la ganadería y para los ganaderos, la mayoría de los cuales son pequeños propietarios que suelen estar indefensos ante este delito.

Robar ganado no es una actividad que suela acometer una sola persona, sino que requiere una cadena que incluye a algún informante o cómplice de adentro, o a alguien con cercanía a la finca donde se hará el robo, quien conocerá no solo el ganado y en qué parte de la finca está, sino por dónde se puede sacar, y si conviene hacerlo de a pie arreado por vaqueros a caballo o en camiones, en cuyo caso debe haber un embarcadero dispuesto.

Los ganados, por muy hábiles que sean los delincuentes, no pueden volverse invisibles y alguien siempre verá al menos alguna parte de este movimiento. La complicidad no es solo entre los informantes y los abigeos, sino con frecuencia entre quienes deben expedir las licencias para mover los animales y a veces también incluyen a quienes deben controlar su tránsito por las carreteras, y finalmente a quienes formalizan el ingreso de los animales a los mataderos, el destino más común de las reses robadas porque al sacrificarlas desaparece el grueso de la evidencia hecha carne para el consumo humano. Y por supuesto, a veces los papeles adulterados engañan a todas las personas que deben revisarlos, sin que sean cómplices.

Los ganaderos se pasan la vida tratando de tener cada vez mejor ganado, así que cuando una vaca de leche o una novilla de buena ascendencia para este propósito es robada y sacrificada, los kilos de carne perdidos pueden ser lo de menos, y lo de más, los años y el esfuerzo invertido en llegar a la calidad que termina botada en el matadero.

En muchas regiones del país, incluyendo a Bolívar, se recrudeció el abigeato y es indispensable que ganaderos, mataderos, entidades oficiales y autoridades cierren filas, no para aminorarlo, sino para erradicarlo. Los abigeos pueden ser muy hábiles, pero no infalibles, por lo que una alianza como la antes mencionada, sostenida sin flaquear, podría dar al traste con este delito que afecta a todos los ganaderos, pero que proporcionalmente les da más duro a los pequeños y medianos productores.

No se puede hablar de paz en las áreas rurales del país cuando los abigeos destruyen el trabajo de décadas de los ganaderos, así que las autoridades deben dedicarle su mejor esfuerzo a acabar con este flagelo antes de que siga creciendo. Por eso aún se necesitan más hombres en la Policía y en otras fuerzas, ya que mientras no se cope el territorio con toda la institucionalidad del Estado la paz será un espejismo.

 


 

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Editorial

DE INTERÉS