El Dique burlado

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Las obras del canal del Dique las estamos esperando hace 16 años, correspondientes a los de los gobiernos de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. Creíamos que Santos había dejado la estructuración financiera lista, pero a juzgar por lo dicho por el nuevo gerente del Fondo Adaptación en Cartagena hace un par de días, no hay nada aún, salvo los diseños fase tres, por supuesto, pero de plata nada sino ideas un poco alocadas y la sugerencia que la bahía de Cartagena es un problema local que deben resolver los cartageneros metiéndose la mano al dril.

El delta del canal del Dique avanza cien metros anuales dentro de la bahía de Cartagena, aunque buena parte de este no se vea porque va por debajo del agua. En seis años, según el nuevo estimado, si no se hace nada, el delta llegará al canal navegable por donde entran y salen los barcos a la bahía. No es un problema menor ni un problema local, sino un problema nacional de gran envergadura. Además, el daño no es solo el del canal navegable que peligra, sino el fondo de la bahía desde la desembocadura del Dique a Tierrabomba. Además del perjuicio ecológico inmenso, ya no se podrán fondear ni maniobrar allí los buques que antes lo hacían.

Por otro lado, Cartagena no fue quien pasó el canal del Dique de 93 curvas a 50, ni lo anchó de 45 metros a 105, ni lo dragó a más de dos metros en promedio, sino el Gobierno nacional para beneficio de Ecopetrol, que mueve sus productos en bongos por el Dique y por el Magdalena, entre la refinería de Cartagena y la de Barrancabermeja, y es el usuario más importante de ambas vías fluviales.

Fue el dragado de la Lane Dredging Company, el que, mediante todo lo anterior, le aumentó la velocidad y el caudal al Dique, aumentando exponencialmente el transporte de sedimentos y el daño hecho a los cuerpos de agua aledaños, incluidas las bahías de Cartagena y de Barbacoas. Las islas del Rosario también reciben buena parte de este sedimento a través del canal de Bocachica, y el caño de Lequerica hacia Barbacoas igualmente daña ese cuerpo de agua y llega a las islas.

El canal del Dique no es solo la vía principal de Ecopetrol, junto con el río Magdalena, sino que es un brazo de este último y por lo mismo, una vía fluvial nacional.

Entendemos que los 2,8 billones de pesos que cuestan las obras del Dique son difíciles de conseguir en un gobierno que heredó la estrechez del anterior, pero lo que está en juego no es una tontería, y mientras se da cuenta la nueva administración del Fondo Adaptación, literalmente correrá mucha más agua y hará mucho más daño.

Hasta ahora, Barranquilla es un puerto casi fallido por los líos de Bocas de Ceniza, que ojalá se arreglen rápidamente, y al paso que vamos, Cartagena será igual o peor en poco tiempo y el país se quedaría sin este gran puerto.

Conseguir la plata no es fácil, pero seguirse haciendo los tontos desde el Gobierno nacional es una enorme miopía e irresponsabilidad con todo el país, y por supuesto, con el Caribe y con Cartagena.

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