La culpa de la ‘estatua humana’

28 de agosto de 2017 12:00 AM

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Hoy se cumple una semana del robo que cometieron dos “estatuas humanas” a una turista en la calle Santo Domingo del Centro Histórico. El bochornoso episodio, que quedó grabado en una cámara de vigilancia de un establecimiento comercial,  sigue dando de qué hablar.

Al reproducirse el video en las redes sociales y los diferentes medios de comunicación locales y nacionales, los primeros comentarios apuntaron, como era de esperarse, a rechazar ese acto que dejaba la imagen de la gente de la ciudad por el piso. En nuestro editorial del viernes también anotamos que el momento aprovechado por uno de los ‘artistas’ para robarle la cartera a la visitante que tenía al lado, muestra la necesidad de tener orden en el cordón amurallado.

Y con respecto al par de ‘estatuas’, solo se decía que estaban identificadas, pero nadie sabía de su paradero. La presión empezó a sentirse cada vez más, especialmente en las redes sociales, porque se estaba afectando el turismo, calificado por muchos como la “gallina de los huevos de oro”.

La policía halló los documentos de la turista en un sector enmontado, en las faldas de la Popa. Un día después, una madre desesperada en el barrio Pablo VI, al escuchar que a su hijo lo estaban acusando del robo, le pidió que se entregara. El muchacho, quien pasado mañana cumple 29 años, llegó a una emisora local a decirle a Cartagena que estaba arrepentido por lo que hizo.

Al aire, dijo que lo hizo porque en su casa no había comida, pero que está dispuesto a pagar. La policía llegó a la emisora y de allí lo trasladaron a la sede de la Fiscalía para que diera su versión libre. Nada justifica un delito, sin embargo, el acto de pedir perdón y entregarse a la justicia no es muy común y tiene méritos.

Tomar los  micrófonos y mostrar su arrepentimiento requirió coraje y fue aplaudido por la mayoría de los oyentes esa mañana. Su otro compañero debería hacer lo mismo: pedir perdón y comparecer ante las autoridades. El acto debería ser copiado por aquellos que tienen esta ciudad inundada de corrupción. Nadie pide perdón por la pobreza extrema de la ciudad, nadie dice que construye su edificio con licencia falsa o que le dio plata a un agente de tránsito para que no le inmovilizara el vehículo.

La mayoría criticamos, y no está mal hacerlo. Sin embargo,  quedarse como una ‘estatua humana’, sin pellizcarnos, ante todo lo que está pasando, es un mal síntoma para una ciudad que requiere salir a flote. Todos debemos hacer lo que nos corresponde.

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