La marina del CCCI

12 de agosto de 2009 12:00 AM

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El Corredor Náutico debería convertirse en una fuente de empleo importante para los habitantes de los litorales Caribe y Pacífico, principalmente a través de las marinas y astilleros. Desde hace varios años se viene hablando de los cerca de dos millones de yates con sede en el Caribe, de los que Colombia y Cartagena querrían atraer por lo menos un porcentaje que pasara parte del año aquí, especialmente durante la temporada de huracanes, dada la seguridad del puerto por sus aguas profundas y bien resguardadas. Hasta ahora han sido muy seguras, aunque el calentamiento global hace presagiar que muchas de las tormentas tropicales y huracanes nacerán más cerca de nuestras costas que antes. Ojalá no sea así. Tanto las marinas como los astilleros suelen ser intensivos de mano de obra. En el primer caso, es normal que cada embarcación tenga un marinero permanente que actúa como piloto, hace mantenimientos rutinarios y con frecuencia es conocedor de la pesca deportiva, un renglón que ya se explota en Cartagena, pero que necesita desarrollarse más. Los pescadores deportivos de extramuros gastan en transporte local, hoteles, restaurantes y rumba, y su crecimiento ayudaría mucho a la economía cartagenera. Los astilleros menores también son empleadores de mucha mano de obra, y las tarifas locales son favorables ante las internacionales, de manera que Cartagena puede convertirse en un centro náutico importante para la región, ya que tiene mano de obra especializada en fibra de vidrio, pintura de cascos y otras actividades comunes en la reparación de embarcaciones deportivas de vela y de motor. A Cartagena le hacen falta muelles para megayates, ya que los pocos que vienen suelen fondearse en la Bahía en vez de encontrar amarres cómodos y seguros, salvo alguno que logre un cupo ocasional en el Club de Pesca. Los muelles de las marinas modernas necesitan tomas de agua potable, de energía eléctrica y poder desocupar los tanques de aguas servidas. Estos y otros servicios presentan oportunidades nuevas de negocios y de generación de empleo. La marina proyectada para el Centro de Convenciones Cartagena de Indias (CCCI) debería servir de modelo para los demás desarrollos de este tipo, ya que tiene las áreas de apoyo terrestre necesarias en los parqueaderos del CCCI sin tener que perjudicar al vecindario donde operará. Estas circunstancias deberían ser obligatorias para todas las marinas, ya que manejarlas desde las calles ya estrechas de los barrios, a costa de la calidad de vida de sus habitantes, debería ser prohibido. El Distrito hace bien en entusiasmarse con el desarrollo de las marinas, astilleros y servicios conexos para las embarcaciones deportivas en Cartagena, y debería también lucrarse de ellas como ocurre en todo el mundo, además de promover alianzas con el SENA para entrenar empleados idóneos para estas actividades. La creación de empleo formal debería ser una de las prioridades de la actividad náutica en Cartagena.

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