Los bloqueos de calles y carreteras

23 de septiembre de 2017 12:00 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

En Cartagena ya se volvió costumbre que no puede haber una protesta sin que Transcaribe sea bloqueado, como si hacerlo fuese a resolver los problemas. Y los organizadores suelen llamar a esas marchas ‘pacíficas’ solo porque no rompen los vidrios de los buses ni los agarran a piedra, como si impedir la movilidad de la gente no fuera una forma más refinada de la violencia a través de hacerla sentir impotente y a expensas de los deseos de otras personas. Transcaribe es hasta ahora un sistema más que todo popular, así que bloquearlo en nombre del pueblo es una farsa.
Pero las vías urbanas no son las únicas que son bloqueadas por los manifestantes, sino que las rurales también lo son. Hay un motivo que parece inocuo, que se da cuando llegan las celebraciones de noviembre en Cartagena, días aprovechados por jóvenes de sus áreas rurales para cruzar cuerdas en la vía y hacer ‘retenes’ para pedir plata, o cuando son las propias fiestas patronales de algunos pueblos y ocurre lo mismo. Es una forma de chantaje mal disfrazada.

También hay interrupciones frecuentes en las carreteras por las fallas en la energía eléctrica, la que se va con mucha frecuencia, a veces por días enteros en algunos pueblos vecinos, falencia que no es nueva ni tendrá remedio pronto ni mágico. Tampoco sirve de nada interrumpir el tráfico porque dicho bloqueo no arreglará las muchas falencias de Electricaribe, a pesar de los esfuerzos que hacen los interventores ahora, pero de alguna manera quienes protestan ven este recurso como una retaliación contra la compañía eléctrica y contra las autoridades. Con frecuencia estos paros terminan disueltos por el Esmad cuando es el último recurso, pero usualmente luego de varias horas de bloqueo con grave perjuicio para los pasajeros de los buses y de los autos privados. Nadie gana con estos actos irracionales.

Y ahora circulan versiones que aseguran que en cualquier sitio de la vía del Mar o de La Cordialidad grupos de jóvenes cruzan ramas en la carretera, paran el tráfico al ponerse ellos frente a los vehículos y anuncian que la suya es una protesta social, que luego termina en que los conductores tienen que ‘colaborarles’ con dinero para que los dejen seguir. Ayer alguien nos corroboró que esto pasó apenas antier en la vía del Mar, hecho que la Policía investigará.

Convencer a la gente de que interrumpir el tráfico no arregla problemas sino que los crea y los empeora es una labor inaplazable de las autoridades, que deben ponerle fin inmediato a estas prácticas.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Editorial

DE INTERÉS