Otra demora en el Túnel de Crespo

16 de octubre de 2015 12:00 AM

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El Túnel de Crespo sin duda pasará a la historia de Cartagena, pero hasta ahora solo será por sus traumatismos y porque desde su origen fue polémico.

Nació de la oposición de parte de la comunidad de Crespo a que la avenida Santander se empatara con la zona norte a través de la playa entre ese barrio y el mar, y de que al mismo tiempo, parte de la misma comunidad tampoco quería que se ampliara la vía 70 de Crespo para que el tráfico pasara por allí, su corazón, que era la opción económicamente más viable del momento, pero era una zona residencial y la comunidad no quería que se la dañaran. Debido a la informalidad del crecimiento urbano de la ciudad, ya la 70 es una avenida de restaurantes y tiendas, y las casas residenciales que hay están en vías de extinción.

Como nadie sabe para quién trabaja, es muy probable que el Túnel de Crespo haya salvado a ese barrio, cuya playa estaba muy erosionada por el mar y algunos de sus edificios mostraban ya sus cimientos al aire dado el embate de las olas. En ese área de la costa el mar quita más arena de la que devuelve y la erosión agresiva fue el resultado.

El Túnel, o deprimido, nombre más acertado en ingeniería, creó 35 hectáreas nuevas de área costera, buena parte de las cuales serán para el esparcimiento público y las demás para el Túnel y sus vías. 

Luego hubo un inconveniente mayor. El cemento formulado para ese medio marino, de la misma compañía de muchas de las lozas fallidas de Transmilenio en Bogotá, comenzó a reaccionar en partes por el agua de mar y aunque quizá no se caería, el Consorcio Vía al Mar optó por construir un segundo túnel dentro del primero, que ya está concluido.

Luego surgió la polémica por la “loma” de Crespo, apodo despectivo dados los terraplenes horribles a lado y lado de un puente, indispensable para distribuir el tráfico. Parte de la comunidad lo quería demolido por feo y por quitarle la vista del mar a un tramo de la avenida Santander, y terminó rediseñado y con su estética mejorada, aunque con obras inesperadas, para instalar defensas.

Cuando todo parecía que ya iba bien, acaba de surgir el más reciente trauma: en vez de entregarlo este mes, antes de la temporada alta de turismo, no estará listo sino a fines de diciembre.

¿La razón del Consorcio? La parte blanda de las defensas costeras no están terminadas y la entidad teme que un oleaje montado sobre una marea alta y empujado por los alisios -la tormenta “perfecta”-, pudiera meterse al túnel, y la entidad ni la ANI se arriesgarán a abrirlo así.

La ciudadanía tiene razón en sentirse indignada con este nuevo atraso, tildado de irrespeto a la ciudad, y que seguramente le acarreará multas al Consorcio.

Solo esperamos que la utilidad y calidad finales del túnel de Crespo ayuden a compensarle a Cartagena los sinsabores causados.
 

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