Por unas fiestas sin pólvora

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Después de las fiestas de noviembre, llega diciembre y con él otra vez la pólvora, esa que está tan arraigada en las costumbres de muchos en el país y que también deja su huella en los niños, niñas y adolescentes, quienes -en ocasiones por falta de vigilancia de parte de los padres de familia- terminan haciendo parte de ese listado de lesionados que tienen que pasar la Navidad o el Fin de Año en un hospital por una quemadura con artefactos explosivos.

Muchos dicen que es poco lo que una campaña puede servir para cambiar el actuar de una comunidad, pero es importante que las autoridades no desistan en sus intentos y mantengan el interés en llevar esos mensajes de prevención a todos los rincones de la ciudad y el departamento, porque así como la “cantaleta” de la mamá que te recuerda que debes ordenar la cama antes de salir de la casa termina funcionando, de pronto el escuchar año tras año que la pólvora puede incluso acabar con la vida de nuestros hijos e hijas algún día nos lleve a tener un diciembre y principio de enero sin quemados.

Cerca de 300 casos de niños, niñas y adolescentes lesionados por pólvora en el país reportó el Instituto Nacional de Salud del 1 de diciembre de 2017 al 14 de enero de 2018, de los cuales Bolívar tuvo 11 reportes. Si bien es una cantidad baja frente a las 49 víctimas de la pólvora que resultaron en Antioquia -por ejemplo-, el objetivo tiene que ser cero quemados.

Lamentablemente en la noche de velitas ya se reportó que una niña de un año, cerca de San Isidro, se intoxicó cuando jugaba con pólvora y tuvo que ser remitida al hospital.

Los padres de familia deben asumir su rol como los principales responsables de la seguridad de los niños y alejarlos de cualquier riesgo que un artefacto explosivo les pueda generar.

Una de esas campañas que quiere resonar en el oído de las familias bolivarenses es la que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) ya está llevando a los rincones de Colombia, bajo el nombre: “Lo mejor en estas fiestas es no perder nada. No más pólvora en tus celebraciones”. La campaña está orientada a la prevención más que a la sanción, porque antes que pensar en lo que se debe hacer cuando un niño o una niña resulte lesionado o intoxicado con pólvora, es preferible planear actividades que se puedan hacer en familia para celebrar la Navidad y el Fin de Año, sin necesidad de que un artefacto explosivo esté involucrado.

Estas campañas no deberían ser aisladas. Tal vez el detalle para que finalmente los efectos se vean reflejados está en que cada entidad o autoridad que trabaja por la prevención en el uso de pólvora -alcaldías, gobernación, entre otras-, se unan en una sola y masiva campaña que recuerde sin cesar a los padres de familia, adultos en general y también a los mismos niños, niñas y adolescentes que la pólvora no debería ser para nadie y mucho menos para los más pequeños.

Ahora bien, y más allá de recomendaciones, urgen más operativos de vigilancia y control de la Policía para evitar el expendio de pólvora. Es inaudito que se siga vendiendo a la vista de todos, como pan caliente, en los mismos lugares de siempre.

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