Capaz de
recorrer en una tabla de fibra de carbono, e impulsado por una vela,
la distancia comprendida entre la Escollera de Bocagrande y las Islas
del Rosario en una hora y 50 minutos, a una velocidad promedio de 30
nudos que equivalen a 52 kilómetros por hora.
Su rostro bronceado se ilumina cuando narra su odisea y dice que
esa es la consagración para cualquier navegante de windsurf. Durante
la travesía sus únicos puntos de referencia son la posición del sol
y la silueta de la costa en la distancia.
Es a él, a su espíritu intrépido y a su olfato de navegante, a
quien se le debe el nacimiento de la Escuela de Velas los Alisios,
ubicada en el Club Náutico de El Laguito. Allí llegan por igual los
veteranos o los principiantes en busca del mini curso, con una
duración de tres días, el más solicitado por los turistas o el
básico de una semana.
Paraíso de pescadores
Es común ver temprano en las mañanas a los pescadores tirar sus
atarrayas a todo lo largo de las playas de Marbella y realizar sus
faenas de pesca en equipo, en franca camaradería, para luego salir a
vender el fruto de su sustento.
Así como unos lo hacen por oficio, otros se acomodan en cualquier
muelle de Castillogrande al iniciar el día o al caer la tarde, con
una caña y un sedal, a pasar un rato agradable y a esperar a que
pique un jurel, un róbalo, un macabí o un sable, y dependiendo de la
zona, también pueden picar pargos y picúas.
Para los pescadores de orilla de visita en Cartagena, le sugerimos
que prueben suerte en uno de estos tres puntos estratégicos: En la
Escollera de Bocagrande que mira a hacia Tierrabomba en El Laguito; la
orilla frente al Bajo de Santo Domingo a la altura del hotel
Charleston Santa Teresa en el Centro amurallado, y en Castillogrande
en los alrededores del Club Naval, para garantizar pesca.
Pero si usted a cambio es un pescador activo y alerta, póngase los
tenis y salga a caminar por el confortable y agradable paseo peatonal
que bordea la bahía con su caña lista para lanzar, avistando las
señas en el agua que indican la presencia de un cardumen de peces, lo
que puede ocurrir en cualquier momento y lugar.
Para los más versados o si lo suyo es el correteo, tiene un
extenso "menú" a su disposición. Adicionalmente tiene a su
favor que los meses de diciembre a marzo, son los productivos, porque
prevalecen los vientos alisios y el mar está picado. Así lo indica,
Fernando Mogollón, pescador aficionado de larga trayectoria en estas
aguas.
Fernando recomienda alquilar una lancha con piloto, debidamente
dotada, en marinas reconocidas como Todomar, ubicada al lado del
Hospital Naval, a la salida de Bocagrande, quienes podrán facilitarle
las herramientas necesarias para satisfacer el placer de capturar un
marlin o pez vela.
Para él, los sitios indicados son: Uña de Gato, al norte de
Cartagena en cercanías de Punta Canoas. De ahí navegando siempre
hacía el sur, pasando por la Olla del Mico, Nokomis, Burbuja y
Salmedina, Bancos de Tesoro, Bajo de Tortugas, para terminar en el
Bajo del Frijol, porque según dice: "de que pica, pica".
Un mundo más allá de la superficie
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La generosidad de la belleza natural de Cartagena, fue prolifera en
todos sus sentidos y como consecuencia también esta premiada en
cuanto a arrecifes coralinos, que le permiten explotar el buceo en
aguas tan cristalinas y profundas como las de las Islas del Rosario y
Barú.
Nunca se podrá resumir en palabras, la sensación de estar
sumergido en medio de ese otro mundo, de inagotable belleza que es el
fondo del mar, en donde se conjugan la paz que proporciona el perezoso
movimiento de las algas al vaivén de las corrientes, con un cardumen
de isabelitas azules que corretea entre en un banco de coral,
semejando un laberinto con un sin fin de vericuetos atrapados entre
corales rojos, mostazas, negro y el púrpura.
El buceo recreativo con su insigne bandera roja y franja blanca en
diagonal, no es difícil ni peligroso siempre y cuando no se
improvise. |
Existen en la ciudad tiendas de buceo como Caribe Dive Shop,
especializadas en facilitar tanto a turistas principiantes como a
veteranos, las salidas a explorar el fondo del mar.
Ellos ofrecen tres tipos de cursos: Mini curso, básico y avanzado.
El primero, su certificado expira a los 12 días y es para niños o
adultos mayores de 12 años, que sepan nadar. El básico o de aguas
abiertas tiene una duración mínima de cinco días y comprende 12
horas de teoría, cinco sesiones prácticas en una piscina de una hora
y cuatro inmersiones a mar abierto. El Avanzado es sólo para buzos
certificados y comprende cinco especialidades de un total de siete:
navegación con brújula, buceo profundo, nocturno, multinivel,
naturalista, de altitud, y en embarcaciones hundidas.