Cartagena de Indias, Colombia

RESEÑA HISTÓRICA      TOUR POR LA CIUDAD      INFORMACIÓN DE INTERÉS

A la mar...

Por: SONIA GEDEON JUAN
El Universal

Para el común denominador de los turistas que visitan Cartagena de diciembre a abril, sopla norte y no llueve. Para los amantes del windsurf esto significa que los vientos alisios, alcanzan sus mayores velocidades y es la época propicia para hacerse a la mar, con la adrenalina desbordada en el torrente sanguíneo.

Navegar, pescar o bucear son como cualquier otro deporte, actividades físicas de las que se requiere de entrega y pasión. Gilbert Thiriez, a sus 31 años, es un viejo lobo de mar. 

Capaz de recorrer en una tabla de fibra de carbono, e impulsado por una vela, la distancia comprendida entre la Escollera de Bocagrande y las Islas del Rosario en una hora y 50 minutos, a una velocidad promedio de 30 nudos que equivalen a 52 kilómetros por hora.

Su rostro bronceado se ilumina cuando narra su odisea y dice que esa es la consagración para cualquier navegante de windsurf. Durante la travesía sus únicos puntos de referencia son la posición del sol y la silueta de la costa en la distancia.

Es a él, a su espíritu intrépido y a su olfato de navegante, a quien se le debe el nacimiento de la Escuela de Velas los Alisios, ubicada en el Club Náutico de El Laguito. Allí llegan por igual los veteranos o los principiantes en busca del mini curso, con una duración de tres días, el más solicitado por los turistas o el básico de una semana.

Paraíso de pescadores

Es común ver temprano en las mañanas a los pescadores tirar sus atarrayas a todo lo largo de las playas de Marbella y realizar sus faenas de pesca en equipo, en franca camaradería, para luego salir a vender el fruto de su sustento.

Así como unos lo hacen por oficio, otros se acomodan en cualquier muelle de Castillogrande al iniciar el día o al caer la tarde, con una caña y un sedal, a pasar un rato agradable y a esperar a que pique un jurel, un róbalo, un macabí o un sable, y dependiendo de la zona, también pueden picar pargos y picúas.

Para los pescadores de orilla de visita en Cartagena, le sugerimos que prueben suerte en uno de estos tres puntos estratégicos: En la Escollera de Bocagrande que mira a hacia Tierrabomba en El Laguito; la orilla frente al Bajo de Santo Domingo a la altura del hotel Charleston Santa Teresa en el Centro amurallado, y en Castillogrande en los alrededores del Club Naval, para garantizar pesca.

Pero si usted a cambio es un pescador activo y alerta, póngase los tenis y salga a caminar por el confortable y agradable paseo peatonal que bordea la bahía con su caña lista para lanzar, avistando las señas en el agua que indican la presencia de un cardumen de peces, lo que puede ocurrir en cualquier momento y lugar.

Para los más versados o si lo suyo es el correteo, tiene un extenso "menú" a su disposición. Adicionalmente tiene a su favor que los meses de diciembre a marzo, son los productivos, porque prevalecen los vientos alisios y el mar está picado. Así lo indica, Fernando Mogollón, pescador aficionado de larga trayectoria en estas aguas.

Fernando recomienda alquilar una lancha con piloto, debidamente dotada, en marinas reconocidas como Todomar, ubicada al lado del Hospital Naval, a la salida de Bocagrande, quienes podrán facilitarle las herramientas necesarias para satisfacer el placer de capturar un marlin o pez vela.

Para él, los sitios indicados son: Uña de Gato, al norte de Cartagena en cercanías de Punta Canoas. De ahí navegando siempre hacía el sur, pasando por la Olla del Mico, Nokomis, Burbuja y Salmedina, Bancos de Tesoro, Bajo de Tortugas, para terminar en el Bajo del Frijol, porque según dice: "de que pica, pica".

Un mundo más allá de la superficie

La generosidad de la belleza natural de Cartagena, fue prolifera en todos sus sentidos y como consecuencia también esta premiada en cuanto a arrecifes coralinos, que le permiten explotar el buceo en aguas tan cristalinas y profundas como las de las Islas del Rosario y Barú.

Nunca se podrá resumir en palabras, la sensación de estar sumergido en medio de ese otro mundo, de inagotable belleza que es el fondo del mar, en donde se conjugan la paz que proporciona el perezoso movimiento de las algas al vaivén de las corrientes, con un cardumen de isabelitas azules que corretea entre en un banco de coral, semejando un laberinto con un sin fin de vericuetos atrapados entre corales rojos, mostazas, negro y el púrpura.

El buceo recreativo con su insigne bandera roja y franja blanca en diagonal, no es difícil ni peligroso siempre y cuando no se improvise.

Existen en la ciudad tiendas de buceo como Caribe Dive Shop, especializadas en facilitar tanto a turistas principiantes como a veteranos, las salidas a explorar el fondo del mar.

Ellos ofrecen tres tipos de cursos: Mini curso, básico y avanzado. El primero, su certificado expira a los 12 días y es para niños o adultos mayores de 12 años, que sepan nadar. El básico o de aguas abiertas tiene una duración mínima de cinco días y comprende 12 horas de teoría, cinco sesiones prácticas en una piscina de una hora y cuatro inmersiones a mar abierto. El Avanzado es sólo para buzos certificados y comprende cinco especialidades de un total de siete: navegación con brújula, buceo profundo, nocturno, multinivel, naturalista, de altitud, y en embarcaciones hundidas.

 

 

Islas del Rosario

Acuario

Playa Blanca

La Boquilla

Bocachica

Recomendaciones

 

Cómo llegar...

Dónde llegar...

De paseo...

A la mar...

Qué visitar...

A la carta...

De compras...

Dónde rumbear...