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Razones para atacar

Un poco antes de la Misa de Gallo de este año, una mujer vestida de rojo saltó la baranda que sepa-raba a los asistentes del Papa Benedicto XVI y con una audaz maniobra lo al-canzó, arrojándolo al piso con ella cuando los guar-dias que custodiaban la se-guridad del Santo Padre, intentaron detenerla.

Supe de la noticia y me pregunté: a quién se le ocurriría atacar al Papa Benedicto justo para Navi-dad. Qué tipo de razones albergaría el corazón de una mujer que se atrevía a emprender tan repudiable hazaña. El video, visto desde varios ángulos, re-sulta una excelente pro-ducción para esos progra-mas que muestran acci-dentes extremos, pues el Papa, dueño de unos cuantos años, ha podido resultar seriamente lasti-mado y el mundo católico profundamente ofendido.
Se ha dicho que la mu-jer está loca y que le han terminado recluyendo en un sanatorio para enfer-mos mentales. La ubica-ción se desconoce. Dicen que el año anterior intentó lo mismo, vestida de rojo también. Busco razones en sus actos y me pre-gunto incluso por el color de su vestimenta. ¿Será por ese espíritu navideño de vestir todo de rojo o se-rá una estrategia de comu-nicación del partido liberal en época pre electoral?
Busqué en Google “ra-zones para atacar un Papa” y salieron unos cuantos disparates. El video del ataque de este año, el in-tento del anterior, otro intento frustrado de otro hombre que saltó contra el carro de Benedicto, con tan nefasta puntería que terminó con la nariz rota; la triste historia del ataque a balas al Papa Juan Pablo II y luego otras páginas que hablan sobre los ata-ques que el actual Papa ha emprendido contra los preservativos, incluso en aquellas desatinadas pala-bras que dijo visitando al continente africano.
Benedicto XVI aseguró: No se puede vencer al sida con distribuir condones, por el contrario, esto agra-va el problema. Lo dijo en África, justo en el conti-nente que desde 1981 re-gistró más de 25 millones de personas muertas por Sida. Justo en África, la tierra que alberga 11.6 mi-llones de niños y niñas huérfanos a causa de esta enfermedad.
¿Distribuir condones agrava el problema? El Papa pretende un discurso de moralidad en un conti-nente que padece una hambruna permanente. Tal vez se necesite más de un milagro y mientras tanto qué, seguirá la gente muriendo de Sida.
En Colombia ha empe-zado a reconocerse la voz de protesta de algunas or-ganizaciones sociales que dice “saquen sus rosarios de nuestros ovarios”. En este país, que dejó de re-conocerse como un Estado confesional católico, para asumirse como un Estado Social de Derecho con li-bertad de culto, sigue siendo extraño que las autoridades eclesiásticas tengan tanta influencia en las decisiones sobre toda nuestra sexualidad. Inclu-so en la sexualidad de per-sonas que se han declarado no católicas.
El Procurador General, por ejemplo, parece ser muy cercano al Opus Dei – que en realidad no es un problema, pues el Opus Dei no es una secta satáni-ca ni mucho menos, sólo se dice que algunos usan un cilicio en la pierna, cosa que tampoco sería un pro-blema porque se dice que es de libre elección-, y ha-ce pocos días se le dio por armar una algarabía en contra de la anticoncepción de emergencia. Yo sí que me preocupé. Me dio más miedo que cuando Chávez menciona la palabra guerra y eso es bastante. Pues se me ocurrió salir corriendo a comprar muchas cajas de anticoncepción de emer-gencia en la droguería de la esquina.
Algunas autoridades de la Iglesia católica de este país me parecen bastante sospechosas. No intenten acusarme de atea, quién no es ateo a los 19, creo que hasta José Obdulio tuvo sus épocas tirando piedras, en la rebeldía adolescente se pasa por mucho. A mi edad, prefiero la comodi-dad de mi hogar que la re-volución y soy amiga del Padre John Mahony, al que le he pedido que reserve toda una tarde para recibir mi confesión y también admiro de corazón al Padre Rafael Castillo.
Mejor dicho, las razo-nes para saltar sobre el Papa Benedicto son unas cuantas. Ninguna la justifi-co. Pero es posible que la mujer sólo quisiera ha-blarle al oído y puedo ima-ginarme que quería decirle “Papa, por favor, que la Iglesia deje de meterse tanto en la sexualidad de las personas, sobre todo de esas personas que no son católicas, pues ningún ser humano es dueño de la verdad absoluta” y luego, como un gesto cariñoso, tal vez quería desearle fe-liz Navidad.
Nunca lo sabremos. Por obvias razones los hombres de seguridad no podían permitirlo y la arrojaron en el piso. Ha-brá que preguntárselo cuando salga del sanatorio en el que la recluyeron.
Hoy se acaba el año 2009 y andan diciendo que el mundo se acabará en 2 años más. De cualquier manera la vida está llena de últimos instantes todos los días y a cada rato. A mis lectores, incluso a los odiosos, mis deseos de que el 2010 sea un año en el que nos aceptemos más, nos odiemos menos, nos cuidemos más, nos mate-mos menos, nos amemos más, nos ataquemos me-nos y sobre todo, un año en el que argumentemos más y nos impongamos menos.

*Psicóloga
palabrasdesexualidad@gmail.com
www.palabrasdesexualidad.blogspot.com

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