Córdoba tiene nuevo rey en concurso del más comilón de arroz 'colorao'

17 de octubre de 2016 09:17 AM

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Lucio López, un campesino de Carrillo, corregimiento de San Pelayo, se levantó de madrugada como de costumbre. Estaba dispuesto a ganarse el título del mayor comilón de arroz colorao, tradicional evento que se celebra en El Cedro, zona rural del municipio de Cotorra.

Llevaba una semana preparándose para esa fecha. Todos los días consumía grandes cantidades de arroz, acompañado de yuca y plátano con el único fin de ensanchar su estómago y poder lograr, como efectivamente lo hizo, el primer lugar en el concurso que congrega a miles de curiosos.

Escogió con cuidado la ropa que se pondría para el concurso. "La más presentada de todas", pensó. Una camisa de cuadros verdes, desabotonada para no causar malestar, y un pantalón de dril fueron el atuendo para subir a la tarima.

Antes de salir de su casa, una humilde vivienda en Carrillo, pensó que debía hacer algo para seguir ensanchando su estómago y pidió el desayuno. Comerse 6.5 libras de arroz luego de haber desayunado es posible? Si. López se sentó a la mesa de su casa y le sirvieron guiso de cabeza de cerdo. Comió hasta saciarse, pero no sabe qué cantidad consumió de las 15 libras que tenía en una bandeja.

Totuma por totuma

A las 11 de la mañana del domingo empezó la faena. En medio de la música y la alegría de los habitantes y visitantes de El Cedro, el presentador anunció que habían 11 concursantes inscritos para ganarse el título del mayor comilón de arroz de Córdoba.

Con sorpresa el público vio acercarse a una mujer. Se trataba de Emilse Martínez, la primera fémina que se atrevía a medir la 'potencia de su estómago' con los hombres de mejor apetito en la región. Aunque muchos no apostaron por ella, resultó mejor librada que varios de sus competidores. Consumió cinco libras del apetitoso cereal, preparado por las cocineras más aventajadas de la región.

López se sentó en la silla que tenía el número dos. Sin afanes de ninguna especie recibió la primera medida. Se trataba de una totuma que contenía la primera libra. Empezó a comer lentamente hasta desaparecer el último grano que contenía.

Pidió una segunda ración, una tercera, una cuarta, una quinta y una sexta. En medio de los aplausos terminó libra por libra. La euforiacrecía entre los asistentes, pero López necesitaba superar a sus contendores. Pidió entonces la séptima totuma. Sin embargo, no alcanzó a conusmirla toda, aunque fue suficiente para alzarse con el primer lugar. El segundo puesto fue para Alcides Atilano, otro campesino de la región que alcanzó a conusmir cinco libras y media de arroz.

En esta novena versión del concurso no lograron quitar el récord a Evangelista Roatán, quien hace dos años se ganó la corona consumiendo 7.5 libras más cuatro onzas del arroz que preparan con achiote, ají y alguna proteina.

Varias participaciones

No era la prmera vez que Lucío López participaba en el tradicional concurso. Lo había hecho en oportunidades anteriores, pero nunca había logrado el primer lugar.

El año anterior, en la versión octava, quedó en segundo lugar al consumir 6.5 libras, cuatro onzas menos que este año. El ganador en esa oportunidad fue Eduardo Hernández, un campesino de la vereda El Abanico, en el municipio de San Pelayo, famoso por su capacidad de comer grandes cantidades.

En El Carito, donde se realiza el tradicional concurso del mayor bebedor de chicha de maíz fermentada también habían competido. El ganador era quien lograra tomar mayor cantidad de la tradicional bebiba indígena, fermentada y envasada en tinajas de barro para que conserven su sabor natural y entre siete competidores, Lucio López y Eduardo Luis Hernández compartieron honores y el premio con 14 totumas de chicha consumidas, sin pausa.

Qué viene ahora?

Una vez terminó el concurso muchos se preguntaban si López amanecería indigestado por la cantidad consumida. Con alegría y la jocosidad que lo caracteriza anunció, al bajarse de la tarima, que demoraría tres días sin comer. Sin embargo, sus familiares lo pusieron en duda.

El hombre cogió los 300 mil pesos que se ganó en el premio y se devolvió a su tierra natal a continuar con su rutina de trabajo en el campo como jornalero, para luego retornar a su casa y consumir grandes cantidades de arroz, esta vez no para concursar sino para mantener saciado el apetito.

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