Los carmeros hablan de su devoción por La Virgen

16 de julio de 2015 12:02 PM

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En 1966, cuando Natividad Díaz llegó a El Carmen de Bolívar, tenía 14 años y gran veneración por la Patrona de ese pueblo. Juana Ochoa, por su parte, se casaba con Rafael Ponnefz,  en la iglesia central, en cuyo altar reposaba la imagen de la Virgen del Carmen, traída en 1906 desde Barcelona, España.

49 años después, ambas mujeres se sientan frente a la misma imagen para agradecer a la Virgen por los favores recibidos y hacerle una que otra petición.

LA DEVOCIÓN

El docente carmero Joaquín Hernández, asegura que el fervor por la Virgen del Carmen nació en el mismo momento en que ese territorio fue refundado por Antonio de la Torre, en 1776, y el virrey de Cartagena envió a esa zona un grupo de misioneros carmelitas para evangelizar a los pobladores. Desde entonces, la devoción a la Virgen se ha mantenido, con diversas manifestaciones de esta.

LOS PRIMEROS AÑOS

Aunque el fervor fue implantado desde el siglo XVIII, tan solo a principios del XX, El Carmen de Bolívar logró tener una imagen “digna del templo y de la cantidad de habitantes”. Se trata de una imagen tallada en madera, única en Colombia, que fue traída desde Barcelona en 1906. Esta estatua está compuesta en dos secciones, acopladas de forma que pueda encajar y desencajarse sin ningún problema para su traslado. Este año la restauraron y  antes de que empezaran las novenas, la pusieron en su lugar.

PASEÁNDOLA

Acostumbrada a visitar el Santuario de la Virgen desde niña, Juana recuerda los años en que esta imagen ‘salía a pasear el pueblo’ el 16 de julio. Esta procesión que en un principio se realizaba en cercanías del Santuario, con una duración de tres horas, hoy  se extiende a dos días de procesión en los que se recorren los sectores del ‘barrio arriba’ y el ‘barrio abajo’. “Ya no aguanto todo eso, con 79 años, la acompaño unas cuadras y luego me recojo”, dice Juana, quien desde hace unos años ora a la Virgen por la salud de su esposo.

LOS CAMBIOS

Aunque aseguran que el fervor es el mismo, Natividad y Juana reconocen que han sido muchos cambios los que han tenido las fiestas patronales durante más de cien años de historia. Con la mirada perdida en los recuerdos infantiles, Nati describe el uniforme que debía vestir cada 16 de julio para acompañar a la Virgen en representación de su colegio. “Falda de paño, color turquí, zapatos de cuero en tonos azul y blanco, medias blancas, la boina turquí y guantes”. Juana y Nati coinciden en que para entonces, década del 60, la procesión de la Virgen era un acto más organizado y respetuoso. Pero a partir de 1970 se canceló la asistencia de los colegios por la descomposición social.

A SU MANERA

Nacida en un hogar netamente católico, Natividad respeta la forma como cada creyente festeja el día de la Virgen del Carmen, pues entre los asistentes a la procesión hay personas tomando, rezando y cantando. “Siempre que no se le haga daño a nadie, cada quien puede celebrarla como pueda. Estos días llega gente de todas partes para honrarla a ella”, comenta Nati.

LA RUTA

En las procesiones, los carmeros conservan las rutas establecidas desde hace más de un siglo para pasear a su patrona. A pesar de los múltiples arreglos que se están haciendo en las calles del pueblo, esperan que se conserve esa tradición.

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