Lo bueno y lo malo del bando en los barrios de Cartagena

  • Bando de los Barrios

    Muchas familias decidieron quedarse en los barrios a vivir a su manera las fiestas. // LORENA HENRIQUEZ - EL UNIVERSAL

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    El número de agentes de la Policía que pretendió contrarrestar las prácticas desobedientes, como los retenes imporvisados por particulares, resultó insuficiente. // LORENA HENRIQUEZ - EL UNIVERSAL

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Mientras centenares de personas se desplazaban de sus casas hasta el Centro Histórico de la ciudad a mirar de cerca el desfile de las candidatas al reinado, muchos otros ciudadanos decidieron quedarse en los barrios a vivir a su manera las fiestas.

Olaya, Boston, San Pedro Mártir, Luis Carlos Galán, Bazurto, Manga y El Cabrero fueron algunos de los barrios que prendieron la festividad.

LO BUENO

Las coloridas pelucas, vestimenta y maquillaje, la música, pero sobre todo la multitud de sonrisas daban cuenta de la celebración de las Fiestas de Independencia de Cartagena.

La otra nota pintoresca estuvo a cargo de aquellos pocos que con creativos disfraces se robaron las miradas y sacaron muchas risas.
Todo eso hizo parte de lo positivo de este primer día oficial de celebración.

LO MALO

Sin embargo, como de manera cíclica se repite cada año, muchos desobedecieron el decreto expedido por la Alcaldía de Cartagena para disfrutar las fiestas en paz.

Y fue precisamente la desobediencia y la falta de consciencia que puso la mancha negra en la festividad.

Adultos y adolescentes pusieron el mal ejemplo a los niños. Por grupos protagonizaron los improvisados retenes a vehículos y peatones con el propósito de pedir dinero.

Muchos, resistiéndose al chantaje eran pintados o en el caso de los vehículos eran atacados con bolsitas de agua con o sin sustancias colorantes.

Los artículos pirotécnicos, fuegos artificiales y otros artefactos explosivos, estuvieron a la orden del día.

Grupos de personas se conglomeraron en tiendas y estancos a consumir bebidas embriagantes.

FALTARON POLICÍAS

A pesar de que El Universal constató que agentes de la Policía patrullaron los barrios y ejercieron autoridad para contrarrestar estas prácticas desobedientes, el número de agentes en esta labor resultó insuficiente para atender tanto desmán de la comunidad.