Residentes de Escallón Villa se oponen a fiestas en su barrio el 11 de noviembre

DANIELA BUELVAS
CARTAGENA, COLOMBIA
4 de Noviembre de 2015 12:07 am
  • Todos los años la calle 11 de noviembre del barrio Escallón Villa celebra su día. // ARCHIVO

El año pasado, como desde hace un par de años, las fiestas del 11 de noviembre que se realizan en la calle homónima del barrio Escallón Villa no tuvieron un significado de reunión familiar y barrial. Habitantes de otros sectores de la ciudad motivados por la música, el baile, el licor, la pólvora y todo lo que envuelven las Fiestas de Noviembre, invadieron las cuadras de esta calle. El evento, como se temía, culminó con un gran desorden que requirió la presencia del Escuadrón Móvil Antidistrurbios (Esmad).

Para este 2015, un grupo de residentes de la calle que no quiere que la historia se repita, recogen firmas para que no se realicen las Fiestas tradicionales que abren el espacio a la llegada de residentes de otras partes de la ciudad. Iniciativa que ha tenido gran acogida.

“No queremos que se nos afecte la tranquilidad que veníamos gozando años anteriores, porque el hecho de que se realice un bando eso genera violencia, atrae gente de otros lados que pertenecen a pandillas de Chiquinquirá, del sector de La Loma y La Placita y siempre hay enfrentamientos y robos. De una u otra manera los perjudicados somos los que estamos sobre la calle 11 de noviembre”, sostuvo Jaime Hernández, uno de los residentes que se opone a la realización del bando.

Quienes se niegan a la realización de cualquier tipo de actividad para festejar el cumpleaños de la calle 11 de noviembre y aquellos que quieren la realización de algunas manifestaciones culturales, se reunieron ayer en la noche para llegar a un acuerdo.

“No va a haber bando, ni carrozas, ni comparsas, nada de eso; por la seguridad del barrio, pues han habido muchas peleas de pandillas últimamente y ahora, en las Fiestas, la Policía no va a dar abasto. El comandante de la Policía del CAI de Piedra de Bolívar, quien estuvo en la reunión, dijo que su personal va a venir desde temprano para impedir la venta callejera y los carros que vienen con música, que traen personas de afuera del barrio y no dejan que uno haga su fiesta como lo hacíamos antes, que los vecinos nos reuníamos en las puertas de las casas”, explica Jorge Herrera sobre el acuerdo al que se llegó.

A pesar de que no habrá bando en horas de la tarde, en dicha reunión se acordó que sí se realizaría la tradicional serenata a las 5 de la mañana, acompañada de un desfile de fandangueros de adultos mayores y de la izada a las banderas que se colocan a lo largo de la calle; así mismo habrá un desfile de niños en coches, a las 8 de la mañana.

“Yo desde el año pasado había dicho que no iba a celebrar desfile de comparsas porque a mí eso me estresa y mi anhelo es que la fiesta quede lo mejor posible. Yo lo que hago es un desfile cultural para la comunidad”, señaló Adalgiza Silgado, quien no está de acuerdo con que las fiestas se acaben de un todo, que además ha organizado las fiestas de esta calle durante 10 años y fue homenajeada el año pasado por el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) por su gestión cultural.

La también residente de la calle asegura que la tradición no se puede perder en el barrio, por lo que la no realización del bando, no implica que las Fiestas deban morir. Ella es consciente de la situación que se ha tornado violenta en los últimos años, pero sostiene que eso no es culpa de ella ni de las expresiones culturales que junto a su Fundación Festejo Cívico, Histórico y Cultural Comparsas Mamaú se han organizado.

“Gran parte de la destrucción del evento la tiene la comunidad, porque han confundido las fiestas con negocio. En una sola cuadra ponen hasta cuatro ventas de cervezas. Las tiendas ponen la música a todo volumen y las casas arman sus negocios”, puntualiza.

LAS ÚLTIMAS FIESTAS

En las últimas dos fiestas que se han realizado en el barrio, el orden público se ha alterado y el evento termina con violencia e intervención de las autoridades para calmar los ánimos de los revoltosos.

“Esto se ha puesto invivible y ha tenido que venir el Esmad y han tirado gases lacrimógenos, entonces sale perjudicada es la persona que no está metida en el problema”, señala Jorge Herrera, quien espera que este año se ejerza más control con ayuda de los vecinos, pues cada vecino se encargará de vigilar el frente de su casa para que no se instalen vendedores de licor, comidas y demás.