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Libro digital de la tradición a los avances tecnológicos

“Esto va terminar siendo un ejercicio interactivo. El lector va poder participar en su creación y decidiendo el final. Algo más dinámico y participativo”: Emilio Calderón.

El sector editorial no se quiere quedar atrás de los avances tecnológicos y las nuevas tendencias en cuanto a la edición de libros. Por eso, uno de los primeros eventos de la Feria Internacional del Libro de Bogotá fue la realización del Encuentro del Libro Digital.
Lo curioso es que al recorrer los más de tres mil metros cuadrados destinados en Corferias para este evento que llegó a su vigésimo tercera edición, poco o nada sus asistentes saben o conocen qué es un libro digital, mucho menos sobre sus múltiples nombres, e-Book o ecolibro, y el “e-reader” o el lector de libros electrónicos.
La definición es sencilla y obvia: Un libro electrónico es la digitalización de un texto originariamente editado en papel. Mucho se avanza tecnológicamente en este campo, con plataformas y los primeros intentos de reproductores portátiles para la lectura de este tipo de libros, pero, “esto aún no lo acaban de inventar, y los costos, como suele ocurrir con las nuevas tecnologías, son muy altos y sus limitantes aún los hacen poco atractivos”, comenta Manuel Serna, uno de los asistentes al encuentro.
Lo cierto es que el libro, que nació en papel, ha empezado su mutación a los píxeles, entre contradictores, entre mitos y leyendas sobre su uso, pero también con muchas promesas de la infinidad de posibilidades que estos nuevos sistemas de lectura le permite al lector, como el sueño de llevar toda una biblioteca en el bolsillo.

Entre los libros y el hipertexto
Pablo Arrieta fue uno de los invitados a este encuentro. Lleva más de 15 años manejando el tema y desde hace dos ha sido participante activo en la evolución del mundo editorial.
Para Arrieta las prácticas de lectura y escritura han experimentado una mutación sin precedentes, con una nueva lectura de manera horizontal, con el encuentro de miles de personas que van poniendo en duda las jerarquías tradicionales del conocimiento.
“En la actualidad se lee y se escribe en hipertextos. Leer es navegar en el ciberespacio a través del intercambio de textos creados digitalmente a partir de la recombinación de otros textos”, complementa Pablo.
Para Arrieta, tanto el presente como el futuro de la comunicación, entre ellas las formas de lectura y escritura, están mediadas por una pantalla donde todo está determinado por las más avanzadas técnicas de hipervinculación.
“Este sólo es el comienzo. Vendrá la evolución de las formas de narración ligada a las prácticas lúdicas mediadas por videojuegos. Sin dejar de lado la revolución de la comunicación móvil impulsada por el uso masivo del teléfono celular y su nuevo uso como soporte para la creación literaria”, finalizó.
Claro que algunos especialistas aseguran que se debe hacer una diferencia entre libros electrónicos y el hipertexto, este último creado con el fin de una mejor y atrayente estructuración de la información a través de enlaces, y la digitalización de un libro como si fuera en papel.
“Sería una verdadera tontería que el libro digital se restringiera a sólo ser una copia para la pantalla de un libro de papel. El e-book debe nutrirse de todas las posibilidades que ofrece la tecnología, donde los lectores pueden contar con valores agregados para lograr una mayor contextualización sobre los temas”, continua Manuel Serna.
El ejemplo es sencillo. Al leer un libro, usualmente se requiere un diccionario u otros libros para encontrar el significado de ciertas palabras. Esta labor, que toma su tiempo, se podría realizar sólo al hacer un click en su equipo reproductor.
Nicolás Negroponte, experto en el tema y creador del programa “Un computador portátil para cada niño”, lanza una alerta sobre las cifras alentadoras del crecimiento de la lectura en jóvenes y niños, en especial a través del internet: “Cuidado, cuando salen los estudios sobre la lecturabilidad entre niños y jóvenes, hay muchas cifras. Creo que el punto no es cuánto leen sino qué leen. Por eso es preciso crear programas de electro-lectura, porque ahora ya todo se está desarrollando a través de una pantalla y a las nuevas generaciones hay que educarlas para que hagan el mejor de los usos de estas herramientas tecnológicas”, finaliza Negroponte.

Posibilidades y legalidad
Así como sucede con la industria discográfica, las editoriales no se quieren dejar ganar la partida por los piratas que empiezan a ofrecer libros digitales de manera ilegal a través de la red.
“En el mundo de la música, mientras la industria del disco pensaba cómo pasar al negocio digital, los ilegales empezaron a ofrecer la música gratis o a bajos precios sin pagar derechos de autor, la industria editorial debe actuar ya, no sólo creando las redes necesarias de distribución digital, también en materia educativa”, dice Manuel Serna.
Dar a conocer las formas legales de adquirir estos productos, así como los dispositivos existentes para su lectura, son las primeras formas de ayudar a una legalidad en el mundo de las descargas digitales de libros.
Aunque una de las principales quejas de los primeros usuarios del e-book en América Latina es la posibilidad de acceso a textos en español, ya empiezan a aparecer plataformas que dan este tipo de servicios.
Se trata de www.amabook.com.co que proporciona una extensa red internacional de puntos de venta, que crece día a día con un programa de afiliación para libreros.
Es una plataforma de distribución de e-books en español que ya opera en México, Chile, Argentina Uruguay y ahora llega a Colombia mediante acuerdos con todo tipo de editoriales, para comercializar a través de su sitio web (www.amabook.com), ya más de mil títulos en español tienen algo en particular: todos son novedades editoriales.
Otra de las posibilidades es lalibreriadelau, empresa que cuenta con un portal en internet (www.lalibreriadelau.com), con más de 40 mil títulos, entre libros, e-books y material bibliográfico en general, que desde el 2009, junto a Publidisa, lleva a cabo un plan de conversión de libros de editoriales colombianas a e-Book. Hoy son cerca de 20 editoriales colombianas las que hacen parte de este modelo, entre muchas otras que están concretando su vinculación.
“Estamos en un momento muy importante para el país; los resultados que hemos podido obtener con las editoriales que ya están vinculadas muestran un camino promisorio. Claro está, si bien el crecimiento de las ventas de e-books van aumentando de una forma muy significativa, son empresas como la nuestra las que tienen que estar atentas de ofrecer las mejores soluciones para que la producción editorial pueda estar presente en múltiples formas de promoción y distribución en librerías electrónicas de todo el mundo, con posibilidades de impresión a demanda, entre otras opciones. Es lo que se conoce como e-distribución”, comenta Jaime Iván Hurtado, gerente de www.lalibreriadelaU.com.
Es innegable que el mercado del e-Book se encuentra ya en una posición muy relevante y todas las previsiones apuntan a un crecimiento imparable en cuanto a la lectura del libro en formato digital y a su distribución. Antes de finalizar el 2010 se espera contar con un total de 100 librerías especializadas, ubicadas en diferentes países del mundo enlazadas a la www.lalibreriadelaU.com.

EMILIO CALDERÓN
La visión digital de un escritor
Emilio Calderón ganó este año el Premio Planeta de Novela con su obra “La bailairina y el inglés”, y aunque desde hace 15 años crea sus historias en las salas de la Biblioteca Nacional de España, con más de 300 años de historia, tiene claro el futuro del libro con las nuevas tecnologías.

¿Cómo ve el futuro del libro y la novela?
—Esto va terminar siendo un ejercicio interactivo. El lector va poder participar en su creación y decidiendo el final. Algo más dinámico y participativo. El fenómeno de internet, que terminó con la industria de la música y luego con el cine, su siguiente paso será con el libro. A esto tendrán que adaptarse los escritores a esta nueva realidad.

¿Qué pasará con el escritor en esta creación literaria interactiva?
—No va a desaparecer. Se va a convertir en una especie de líder que tendrá seguidores, muchos de ellos no leerán a otros y se radicalizará el fenómeno de seguimiento de la obra de un autor. Esto obligará a que escritores que viven encerrados en su caparazón, o tengan que cambiar, adaptarse a estas nuevas dinámicas, o simplemente no podrán sobrevivir. El medio lo que demanda es la interactividad, el cambio de opiniones, y en eso se convertirá el trabajo literario. No sé si seré un poco apocalíptico, pero siento que la cosa va por ahí.

¿Difícil esa adaptación?
—Adaptarse a esta nueva realidad no es fácil, porque además está el cambio trascendental que estamos por vivir. Luego de siglos del libro en papel, este dejará de existir, porque en un mundo que está viendo con seriedad su desarrollo ecológico, pues el libro de papel está en vía de extinción. Hacer un libro es talar un árbol, cosa que no nos podemos permitir. Ahora está internet, que ofrece una multiherramienta que bien utilizada, puede mejorar la experiencia de lectura de un libro, al poder consultar de inmediato, cosas o palabras que generen dudas dentro de ella.

¿El futuro es el libro electrónico?
—Siento que el debate entre el libro de papel y el libro electrónico es un debate muerto, pues libro electrónico, hablo del aparato reproductor a través del cual se puede leer libros de manera digital y portable, ya es obsoleto. La tendencia tiene que ser el tener un solo terminal que nos sirva de libro, teléfono, ordenador y demás.
Se está produciendo una transformación en la cual todos están desconcertados. Es un mundo de dudas y lo único claro que se tiene es que se producirá un cambio en la forma de escribir, producir literatura y difundir las obras.

Entonces, ¿ya se está planteando cómo usted, con su escritura, se adaptará a ese cambio?
—Al ser inevitable es necesario que lo empieces a meditar. Empezaré a escribir desde esa nueva perspectiva, donde los lectores empiecen a tener mayor participación en la construcción de mis historias. En España, por ejemplo, se ha producido un fenómeno que lo demuestra, y es que cuando un libro tiene un determinado éxito, lo normal es que la editorial le incorpore una faja con el comentario de algún crítico de renombre. Ahora es contrario, en esa faja lo usual es que aparezca el comentario de un blogger.

¿Por qué creé que el blogger logra más credibilidad que un crítico literario especializado?
—Muchas pueden ser las razones. Quizá la gente sospecha menos de ellos, porque usualmente son independientes, no pertenecen a ningún medio de comunicación o no tienen alguna unión con las editoriales. También porque es una crítica más fresca y que cuenta con millones de seguidores que de inmediato pueden debatir sus comentarios. Además, es el encuentro de los lectores, el internet, pues poco a poco la prensa escrita como la conocemos va desapareciendo.

¿Y el librero?
—Desde hace tiempo ha venido desapareciendo, pues las librerías han empezado a quedar en manos de vendedores, no de libreros. Mientras van quedando menos libros físicos, menos libreros se necesitarán, porque las herramientas de internet, bien utilizadas, permiten que tengas una visión mucho más amplia a la hora de comprar un libro digital.

En toda esta transformación tecnológica que toca la literatura, ¿cómo ve la transformación del lenguaje en internet?
—En la academia existe mucha preocupación por eso. Se dice que hoy en día los jóvenes usan sólo 400 palabras para comunicarse, dándole mucho protagonismo a letras como la k, empezando por la comunicación instantánea, pero luego para el quehacer cotidiano. Si se piensa, fríamente, que la k, próximamente, se convertirá en un referente de nuestra lengua, porque la lengua es viva y la hacen quienes la hablan, le guste o no a la Real Academia de la Lengua.

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