Incendio en La María acabó con los sueños de un niño y su familia

02 de mayo de 2014 12:12 AM

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El sueño del pequeño Justin Andrés era tener una bicicleta. El niño, de 3 años, se la pidió muchas veces a su mamá, Miriam Martínez Ramírez.


Ante la insistencia del menor, Miriam se esforzó en cumplirle el sueño. Con mucho esfuerzo, a punta de las ganancias que recibe por la venta de pescados que tiene en el Mercado de Bazurto, junto a la Avenida Pedro de Heredia, se la compró.


Fue el regalo que Justin recibió la noche de Navidad pasada. En el sector Los Corales del barrio La María, junto al puente 47 de la Vía Perimetral, donde vive, lo veían de un lado a otro manejándola por las calles polvorientas, bordeadas de maleza. “Andaba feliz”, coinciden varios vecinos del sector.


La alegría del pequeño era la de su madre, que a pesar de sus 19 años ha tenido el talante para criar sola a su hijo, con quien vivía en una casa hecha en madera, junto a su progenitora y un tío. Ayer, a las 3:30 de la madrugada, en un parpadeo, un incendio devoró completo la vivienda y todo los enseres  que había conseguido la humilde familia con tanto trabajo.


Justin y los suyos solo quedaron con la ropa que tenían puesta. Hasta la bicicleta del menor quedó hecha añicos. “Después del incendio, el niño pasa frente a la casa quemada, con lo que quedó de su bicicleta, diciéndole a todo el mundo que su casa y su bicicleta se quemaron”, dijo una vecina. La tristeza en el rostro del pequeño refleja la dura situación de su familia.

 

Por un cortocircuito
Miriam Martínez cree que un cortocircuito en un cable eléctrico provocó el incendio. “Estaba dormida y me levanté a orinar. Cuando voy para el baño veo las llamas y llamé enseguida a mi tío. Corrí a coger a mi hijo y salimos todos de la casa. Con lo que podíamos tratábamos de apagar el fuego, que se regó muy rápido. Los vecinos llegaron para ayudarnos y también hacían lo que podían para apagar las llamas. Minutos después, llegaron los bomberos del aeropuerto y una ambulancia. Apagaron las llamas y gracias a Dios nadie salió herido. Todo por lo que habíamos luchado se perdió”, relató Miriam.


Entre las cosas que se quemaron están los $450 mil que Miriam tenía guardados debajo de su colchón para pagar el pescado que había fiado el miércoles. Dice que quedaron sin nada y pide ayuda.

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