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Kellys Zapateiro, fin de una historia de horror

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Han sido los dos años más duros para Iris Guzmán, las noches más oscuras. Pero su corazón tendrá un poco más de calma sabiendo que la justicia actuará de forma definitiva contra las dos personas que le causaron uno de los dolores más grandes. Será el fin de una historia de horror que sacudió a la ciudad y escandalizó al país. La Jueza Segunda Especializada de Descongestión leerá el monto de la pena contra el expolicía Andrés Díaz Zabaleta y su compañera sentimental Josefa Cardona Ortega, declarados culpables del asesinato de la hija mayor de Iris, la embarazada Kellys Zapateiro Guzmán.

Iris se alista, está tensa pero segura de querer asistir a la audiencia, que harán en el edificio Almirante, junto a la plaza Benkos Biohó, en el Centro. La agobian los recuerdos de la terrible muerte de Kellys, a quien le arrancaron de las entrañas el bebé de 8 meses que gestaba. Iris sale de su casa en el barrio El Libertador y, pese a todo lo que lleva a cuestas, llega firme a la sala pública, acompañada de una de las tres hijas que le quedan y dos amigos.

Son las 9:40 de la mañana -de ayer- y en el recinto ya está el fiscal primero especializado, Pedro Díaz Pacheco, quien desde el 11 de julio de 2014, cuando mataron a Kellys junto a la estación de la Policía en Manzanillo del Mar, lidera la investigación. La jueza está en su puesto, igual que Enrique Del Río González, abogado defensor de la familia de Kellys, y los abogados de los dos procesados. La diligencia comienza, Iris está atenta, pero apesadumbrada porque esperaba ver en el recinto a Josefa y Andrés, como gesto de arrepentimiento. La jueza empieza a hablar y recuerda por qué hallaron culpables a Andrés y Josefa de los delitos de homicidio agravado, desaparición forzada agravada y secuestro simple. Iris está callada, con la mirada gacha y ora en silencio. Son las 10:15 a. m. y su rostro se desencaja cuando escucha a la jueza rememorar los últimos momentos de vida de Kellys al leer los relatos de los testigos. Luego, aparecen lágrimas en su rostro.

“Con los testimonios se armó el rompecabezas del crimen, el bebé fue el móvil de los delitos”, indica la jueza en la diligencia, luego de señalar cómo los planteamientos y relatos de los testigos argumentaron los delitos de los que hallaron culpables al expolicía y su compañera sentimental. Luego de extensos relatos de testimonios para argumentar su decisión, la togada da el veredicto final, cuando el reloj marca las 11:45 a. m. Andrés y Josefa mataron a Kellys y por eso los castigan con la pena máxima. La jueza dice que deberán pasar 60 años en prisión sin derecho a rebaja de penas y pagar una multa de 3.375 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Además, estarán inhabilitados por 20 años para ejercer funciones públicas.

“Yo tengo que respetar las leyes y la justicia y estoy conforme con la pena, aunque lo que le hicieron a mi hija no lo van a poder pagar con nada. La justicia terrenal ya los juzgó y pese a todo no han hablado para decir por qué le hicieron eso a Kellys. Pero ante la justicia divina si les va a tocar hablar y van a responder. Fue algo horroroso lo que hicieron Josefa y Andrés, pero se hizo justicia”, dice consternada la madre de Zapateiro Guzmán.

“La justicia de los hombres llegó al límite, la imposición de la pena máxima satisface nuestra expectativa. Pero es evidente que no existe nada en el mundo que sofoque el daño causado, más aún, cuando no se pudo establecer la razón por la cual los condenados actuaron de esa forma cruel y despiadada”, sentenció Enrique Del Río, abogado de la familia de Kellys. Pese a los argumentos de la Fiscalía y cantidad de testimonios contra los procesados, los abogados de estos apelaron la decisión. El recurso deberá ser resuelto en cinco días.

El rastro de Kellys

Kellys nació el 18 de octubre de 1985 en Cartagena. A los dos meses se la llevaron a Coveñas porque allá estaba su padre, Gil Alfonso Zapateiro Julio, quien era miembro de la Armada. “Vivíamos cerca de la playa y luego a mi marido lo trasladaron a varias guarniciones en distintas partes del país, siempre cerca del mar. Por eso Kellys sabía nadar muy bien. Amaba el mar y por eso siempre que lo veo me recuerda a ella”, rememora Iris Guzmán entre lágrimas.

Después de ires y venires, la familia Zapateiro Guzmán se estableció en el barrio El Libertador de Cartagena. Kellys nació con un pequeño retraso mental y su familia explica que por ello no pudo estudiar una carrera universitaria. Era estilista y estudiaba cosmetología y belleza. El 23 de julio de 2011, un sicario mató a balazos al papá de Kellys en el corregimiento de Pasacaballos. Unos meses después, el 5 de noviembre de 2011, nació el primer hijo de Kellys, a quien llamó Jorge. Sus parientes no comentan quién es el padre. Iris Guzmán dice que Kellys era madre soltera. En el 2013, Kellys volvió a quedar embarazada.

Vecina y asesina

Josefa se casó con el entonces policía Andrés Díaz, pero se separaron. Luego, Josefa conoció a otro hombre con el que vivía en El Libertador. Allí también conoció a Kellys y se ganó su confianza para cometer un acto macabro. Josefa llevaba una doble vida, pues mientras le decía a su marido que estaba embarazada, tenía una relación amorosa con Andrés Díaz.

El 11 de julio de 2014, pasó lo impensable. Ese día, Josefa se encontró con Kellys porque le dijo que la llevaría a una fundación en Los Cuatro Vientos. Esa, fue la última vez que vieron a Kellys en su hogar. En la tarde, Josefa la llevó a la Clínica Maternidad Rafael Calvo porque esta se sentía mal y cuando le pidieron el nombre de la afectada, dio el suyo en vez del de Kellys. En la noche, llevó a la embarazada a la estación de la Policía en Manzanillo del Mar. La Fiscalía demostró que allí, Andrés y Josefa mataron a Kellys. No se sabe si aún estando viva o después de muerta le extrajeron al bebé que llevaba en su vientre con una cuchilla en hoja. Luego, la víctima fue descuartizada y su cuerpo incinerado en una hoguera. Al día siguiente, Josefa llegó con el hijo de Kellys a la Maternidad Rafael Calvo diciendo que lo había parido en vía pública. Andrés actuó junto a Josefa en la mentira, pero el escabroso hecho quedó al descubierto la mañana de ese 12 de julio, cuando en la estación de la Policía en Manzanillo del Mar, un perro encontró un brazo de Kellys. Un uniformado vio cuando el canino llevaba la extremidad en las fauces, la cual estaba calcinada en gran parte.

En el lugar también hallaron restos óseos de Kellys y trazos del vestido que llevaba cuando salió de su casa. También encontraron un cavador, un machete, una cuchilla en hoja y guantes de látex. La Fiscalía demostró que con esos elementos fue descuartizada, pues estaban untados de la sangre de la víctima. Días después, Josefa fue capturada y asegurada con cárcel, igual que Andrés Díaz. Ella está presa en una cárcel para mujeres en Barranquilla y él en la cárcel para funcionarios de Sabanalarga, Atlántico.

La madre de la víctima dice que no podrá perdonar a los dos asesinos. “A Dios es que le tienen que pedir perdón por lo que hicieron. Yo no los puedo perdonar, me hicieron un daño muy grande. Acabaron con mi felicidad y la vida de mi hija, con una niña que no se metía con nadie y le quitaron la posibilidad a sus hijos de disfrutar de su madre”, indicó Iris Guzmán. Es esta última quien cría a los dos hijos de Kellys como si fueran suyos. El mayor, de 4 años, va al colegio y está en una escuela de fútbol. El menor, de 2, el que le sacaron del vientre a Kellys con una cuchilla, goza de buena salud. En su hogar recordarán, dolorosamente, que el día que nació, su madre fue asesinada vilmente. “Esos niños los amo y son todo para mí. Ellos me dice que quieren ir al cielo para ver a su mamá. Cada vez que los veo me acuerdo de Kellys, nunca la vamos a olvidar. Cada vez que veo el mar me acuerdo de ella”, sentenció entre lágrimas Iris.

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