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Matan en Montería a hombre que advirtió que estaba en peligro

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Jeison Noriega Gómez, el hombre que resultó implicado en el falso atentado contra el médico Pedro Pestana, preso en una cárcel indígena por presuntos vínculos con las autodefensas, había advertido a la Policía que su vida corría peligro.

La situación también era conocida por la Fiscalía. En un escrito aportado por el exsecretario de Gobierno departamental, Jairo López Covo, a la directora de Fiscalía de Córdoba, Gilma Londoño Gánem, Noriega pide protección a la Policía aduciendo que le daba miedo que atentaran contra su vida porque había terminado envuelto en una situación que no había planeado.

“Quiero dejar constancia que si me llega a pasar algo a mi o a algún miembro de mi familia los responsables serán los señores John Cruz Sierra, Eduardo Mantilla, el cacique Eder Espitia y Pedro César Pestana, quienes son las personas que atentaron contra mi vida”, señaló en su denuncia Noriega el pasado 3 de diciembre de 2013 y la cual aparece registrada con el consecutivo 10969 de la Policía Judicial.

En esa denuncia señaló que había sido secuestrado por un grupo de hombres y llevado a la fuerza a la cárcel indígena donde se encuentra recluido el médico Pestana y que allí fue sindicado de ser un presunto sicario que pretendía atentar contra este.

Los miembros de la guardia indígena le tomaron una declaración en la cual el vendedor de minutos de celular en San Andrés de Sotavento reconocía que había llegado a cometer el crimen. Después, ante la Fiscalía 22 de Chinú desmintió esa versión señalando que había firmado la declaración con el único fin de salvar su vida.

Había pedido también que Pestana y Espitia le pagaran daños y perjuicios señalando que habían dañado su buen nombre y que en el pueblo algunos lo estaban mirando mal pese a que había sido llevado a esa cárcel por la fuerza cuando salía de tomar tragos con un amigo en un estadero de la localidad.

El proceso judicial estaba en pie y las investigaciones se adelantaban, pero, la Fiscalía 22 de Chinú había dejado en libertad a Noriega tras señalar que no había suficientes pruebas que lo incriminaran en el atentado denunciado por los indígenas.

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Comentarios

Algo escondía...

Este Espitia algo escondia, porque cuando lo agarran declara que sí habia ido para cometer el crimen, cuando tal admision sido mas bien una justificacion para ejecutarlo pero vaya ud. a saber como razonan estas gentes. Es muy posible que quienes pagaron por "la vuelta" como dicen los sicarios no quedaron contentos, porque siempre es posible que se le vaya la lengua. Y todo parece indicar que a este habia que pellizcarlo para que hablara y necesitaba tres cachetadas para que se callara. Los que le ordenaron la operacion contra los presos no querian dejar cabos sueltos, y el mejor estado de un "cabo" es que no pueda hablar. La fiscal al dejarlo libre alerto a los contratantes y estos decidieron que el jovencito hablaba mucho.