Sangre, dolor y muerte, así empezó el mes de abril en Cartagena

03 de abril de 2017 04:11 PM

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“Ningún hijo de Dios muere bocabajo. Ese asesino se tiene que entregar. Quisiera tenerlo en frente y preguntarle: '¿qué te hizo. Qué fue lo que mi hermano te hizo para que lo mataras?'”, decía, con voz entrecortada, Yadira Prens De Ávila, hermana de Dagoberto De Ávila Argüello, asesinado misteriosamente en el barrio La Quinta, poco después de las 12 del día de ayer.

Riñas, amenazas, misterio, sangre, dolor y muerte. Así empezó el mes. La intolerancia cobró la vida de seis personas en Cartagena, en solo 12 horas, este domingo. 

Como Yadira, otras cinco familias, de El Pozón, Villas de Aranjuez y Olaya, lloraban la pérdida de uno de sus integrantes. En medio del calor y el afán de ser atendidos con rapidez en las afueras de Medicina Legal, en Zaragocilla, algunos relataron lo poco que saben de cada hecho, mientras que otros prefirieron guardar silencio, en la mañana de este lunes.  

Después de almuerzo

En la mañana de este lunes Dagoberto, de 43 años y más conocido como 'el Mello', vivía lleno de energía. “Llegaba al barrio cantando una canción de Diomedes, siempre. No tenía problemas con nadie y todos estamos extrañados con lo que le pasó”, expresó Yadira, mirándome a los ojos.

Entre plantas, piedras y brisa, Dagoberto reposaba el almuerzo todos los días y ayer no fue le excepción. Pero su verdugo encontró, en el lugar favorito de De Ávila, juste detrás de su casa, el escenario perfecto para verlo morir. Su cuerpo quedó tendido frente a la silla plástica en la que solía sentarse y su rostro estaba bañado en sangre.

No hay rastros del asesino. Nadie lo vio ni escuchó llegar. “El que lo mató debía conocerlo”, indicó otro hermano de Dagoberto, argumentando que debía saber que a esa hora estaría allí y tenía muy claro por dónde meterse. 

“'El Mello' le huía a los problemas. No se quiso ir a vivir a El Pozón con mi mamá porque decía que allá hay muchas pandillas y muchos problemas”, agregó el hermano.

Fin de la partida

“Ni los domingos los perdonan”, dijeron, entre risas, varios amigos de Yiber González al ver que dos hombres en una moto se acercaron a ellos sin levantar ninguna sospecha.

Los jóvenes jugaban dominó, en una tienda en la calle Santa Isabel del Guarapero, en El Pozón, cuando presenciaron el crimen de Yiber, de 23 años, quien había sido amenazado días antes. Dos balazos, uno en la cabeza y otro cerca del ojo, acortaron su vida.

Eran las 10:30 de la mañana del domingo y Yiber esperaba que uno de sus compañeros perdiera el turno para él entrar al juego. Cuando por fin llegó su momento, una moto con dos hombres desconocidos se estacionó de frente a ellos y dejaron pasar varios minutos.

Testigos contaron que los sujetos conversaron entre ellos y luego el parrillero bajó de la moto y caminó con la supuesta intención de entrar a la tienda. 

“Me dijeron que caminó dos metros y se pegó a una pared, para estar más cerca de Yiber. Luego sacó el arma y disparó dos veces en contra de él. Antes de huir le disparó a dos amigos más”, recordó Bercelio González Torres, su papá.

Con mirada cabizbaja reconoció que su hijo había tenido problemas en el barrio con algunas personas, pero la más reciente incluye una amenaza. Yiber tuvo una discusión con un hombre, en el sector El Tamarindo, de ese mismo barrio, por un celular que se perdió, el fin de semana pasado.

Ese día, Yiber estaba con un amigo y el hombre, de quien se desconoce su identidad, les dijo: “Uno de los dos amanecerá muerto, antes de que se acabe el mes”, según la versión de una hermana del fallecido.

Yiber era albañil y el menor de cinco hermanos.

Por una bicicleta

“Nadie me quería ayudar. Tuve que abrir las puertas y cargarlo. Se me resbalaba, pero volvía a cargarlo hasta que logré subirlo a una camilla y meterlo a un cuarto. Pasaron de 10 o 12 minutos y nada que lo atendían. Me senté en una silla y me puse a gritar que lo ayudaran, después le pegué a una puerta y me dijeron que ya no tenía signos vitales”, eso es lo que Kevin Vergara, amigo de Yainer Guevara Carrillo, recuerda del último momento que lo vio con vida.

Guevara Carrillo, de 18 años, fue asesinado de una cuchillada en el cuello, en Villas de Aranjuez. Sus amigos señalan a un joven, de 19 años.

“Nosotros tuvimos, hace como tres semanas, un problema con uno de los amigos del agresor por una bicicleta que se perdió. Un pelao, al que le dicen 'el Menor', le dijo a un primo que nosotros se la habíamos cogido y por eso tuvimos la pelea esa vez. Ayer, fuimos a reclamarles porque se ponen a robar por acá por el barrio y nos culpan a nosotros. Cuando ya veníamos de regreso, uno de ellos salió con una champeta y lo agredió. Yo lo levanté y lo llevé en un taxí al CAP de El Pozón”, agregó Kevin.   

Yainer intentaba hablar en el camino al centro asistencial, pero la sangre que se acumulaba en su garganta no se lo permitió.

Belsa Esther Montero, abuela del fallecido, recuerda que él había salido a hacer un mandado cuando fue agredido. Kevin contó que el presunto asesino hace parte de un grupo llamado 'Mundo Happy', pero no se atreve a asegurar que son una pandilla.

Yainer era el mayor de tres hermanos y vivía con ellos y su mamá, en Villas de Aranjuez.

Rotundo silencio

Por otra parte, los familiares del adolescente Jair Enrique Hernández, asesinado en El Pozón, y Adolfo Pérez Pereira, 'el Tuto', abatido por la Policía en Olaya Herrera, prefirieron guardar silencio.   

 

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