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Se ahogó campesino en el Canal del Dique, en Mahates

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El tiempo apremiaba y la angustia era grande. Apenas el campesino Humberto Salas Martínez, de 64 años, cayó de la canoa en la que cruzaba el Canal del Dique, en el municipio de Mahates, un joven que vio lo que ocurría dio aviso del accidente a los que estaban cerca, que de inmediato fueron a auxiliar a Humberto. Eran las 10:30 de la mañana del lunes y tan pronto el campesino cayó al agua, en un sector de unos 8 metros de profundidad, desapareció. “Vecinos, familiares y gente del pueblo empezó a buscarlo. De las autoridades solo llegó la Policía al lugar, pero dijeron que no podían hacer nada porque no tenían los equipos necesarios. Lo buscamos por todos lados, pero no aparecía”, contó uno de los 4 hijos de Humberto, que lleva su mismo nombre. Las horas pasaban y el desespero y la angustia de los familiares de Salas Martínez eran cada vez mayores.

La penosa búsqueda terminó seis horas después, a las 4:30 de la tarde del lunes, cuando lugareños utilizaron ganchos para hacer un barrido por el fondo del lugar donde desapareció el campesino, y pudieron encontrar su cuerpo, que habría quedado enredado entre plantas en el fondo del Dique. Con la esperanza de poder hacer algo, los parientes de Humberto lo llevaron tan rápido como pudieron al hospital local de Mahates, pero ya era demasiado tarde. El médico de turno del centro médico confirmó que Humberto no tenía signos vitales. Desde entonces, solo hay dolor en el hogar del campesino.

Viento letal

Humberto se dedicó toda su vida a las labores del campo. Vivía en la calle 16 de Mayo del sector El Campo, en Mahates. El día de su muerte salió de su vivienda  rumbo a la pequeña finca que tenía, en el sector Las Parcelas.  Para llegar al predio, debía cruzar el Canal del Dique.

“Todos los días se iba para la parcela y alquilaba una canoa de madera. Ayer -domingo- alquiló una canoa, pero era de fibra de vidrio. Parece que cuando cruzaba la fuerte brisa hizo que la canoa se desestabilizara, y mi papá terminó cayendo al agua. Horas después, cuando lo encontramos, lo llevamos al hospital y de allí llevaron el cuerpo a Turbaco, a una funeraria. No se llevaron el cuerpo a Medicina Legal porque todo el mundo vio cuando cayó de la lancha”, indicó el mismo hijo de Humberto.

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Comentarios

Pobre hombre

Pobre hombre
Pues las aguas parecen tranquilas.
Está claro que no sabría nadar.

Por eso es tan importante enseñar a nadar cuando son niños.

Cuando ya tienen siete años y no han aprendido a nadar por sí mismos, lo mejor es armarse de valor y enseñarles, por su propio bien. No sólo pueden salvar su vida sino que también podrán divertirse con otros chicos que saben nadar y así no se sienten excluidos. Saber salir por ti mismo si te caes al agua es absolutamente necesario.

El mejor método es el de siempre:

Llevarlo a una alberca y lanzarlo en la parte mas honda donde no haga pie. Las primeras veces se hundirá y pataleará bajo el agua. Hay que ponerle un límite de tiempo para sacarlo si no sale. Con siete años está bien 30 segundos, para que se esfuerce por salir a la superficie, aunque se agobie, no le pasa nada por estar ese tiempo bajo el agua. Además, eso le sirve para acostumbrarse al agua y perderle el miedo. Este método puede parecer duro pero es utilizado en muchos sitios costeros, con mucho éxito y excelente resultado.

No hay que ceder a los llantos ni a las súplicas, hay que mantenerse firme e insistir hasta que sea capaz de salir a flote por sí mismo que es lo principal. Después ya con el miedo perdido a hundirse, aprenderá a desplazarse con mas estilo.