“Comandante, comandante venga”, dice uno de los 13 encapuchados que rodea a *María en medio de un sector enmontado, que está en la salida de Santa Rosa de Lima, junto a la vía que va hacia Villanueva.
La joven, de 22 años y madre de dos hijos, está asustada y teme que la maten en la oscuridad. Son las 8:30 de la noche y los desconocidos que minutos antes la raptaron en una camioneta de color negro, junto al cementerio de Santa Rosa y a solo unos pasos de su casa, en el sector 3-15, la amenazan con sus armas de fuego.
“Quédate callada y no digas nada, porque si lo haces te matamos”, dice a la joven uno de los sujetos, que usan capuchas de color verde. Luego, aquel al que llaman comandante desviste a María y la accede sexualmente. Al terminar, otro de los desconocidos hace lo mismo.
Tras cometer su fechoría, el sujeto vuelve a su grupo y dejan a María tendida entre maleza. Se van en varios vehículos y no vuelven. Nerviosa y llorando, la joven se levanta y vuelve caminando a su hogar. Allí cuenta a sus parientes el horror por el que acaba de pasar. Dice que los sujetos llevaban suéteres camuflados puestos y que a uno de ellos lo llamaban ‘cabo’.
El hecho pasó el 6 de mayo pasado. La joven no es la única que denuncia ser víctima de violación el mes pasado en Santa Rosa.
El Universal pudo hablar con los parientes de otras dos jóvenes que aseguran fueron abusadas sexualmente.
La comunidad cree que hay una banda criminal dedicada a violar mujeres y rumoran que son varios los casos. Sin embargo, el coronel Wilson González, comandante operativo de la Policía Metropolitana, indicó que solo han recibido denuncias por dos casos. “Formalmente denunciados, son dos los casos. Hemos hecho campañas puerta a puerta y con la Alcaldía porque la gente rumora que son varios los casos, pero no es así, hay confusión. Hemos aumentado el pie de fuerza y tenemos a cuatro investigadores llevando uno de los casos, porque el otro lo indaga la Fiscalía. La semana pasada hubo un consejo de seguridad. Vamos a llegar al fondo de todo, tenemos que dar con el paradero de los responsables”, indicó el coronel González.
Jóvenes, madres
Otra de las abusadas es *Teresa. Igual que María, vive en un sector deprimido de Santa Rosa y a sus 23 años tiene dos hijos. Su caso es más reciente. El viernes pasado (29 de mayo), a las 7:30 de la noche, salió de su casa en el sector El Cartucho para hacer un mandado en una tienda cercana.
“Cuando estaba entre la primera y segunda calle de La Ceiba, unos hombres que iban en un carro con vidrios polarizados la llamaron. Ella no puso malicia y creyó que le iban a preguntar una dirección. Al acercarse, los sujetos sacaron armas y la obligaron a montarse al carro. Se la llevaron a una ‘manga’ en las afueras del pueblo y allá la violaron dos de esos hombres, que estaban encapuchados”, relató un pariente de Teresa. “No me maten, que tengo dos hijos a los que les voy a hacer falta”, les decía Teresa a los sujetos. Después que la violaron, los hombres le advirtieron que por el bien de sus hijos, no dijera nada. La dejaron abandonada y huyeron. Luego, la joven se fue a pie a su casa. Teresa y María denunciaron sus casos ante la Fiscalía.
En Cañaveral
Hay un caso más. Se trata de otra madre soltera, de 21 años, que residía en el barrio Zapatico de Santa Rosa. El 17 de mayo pasado, se fue a tomar con unos amigos al corregimiento de Cañaveral (Turbaco), donde había corralejas. La joven dice a sus parientes que a las 10:30 de la noche de ese día, perdió todo conocimiento y que al siguiente día, cuando despertó, estaba en una camilla del hospital de Villanueva. Un reporte médico indica que fue violada.
“El día del hecho ella estaba con unos amigos. Ya se venían para Santa Rosa y la embarcaron en una moto. Un mototaxista manejaba, ella iba en el medio y un amigo atrás. Nos dicen que en el camino se le atravesaron unos hombres. Los bajaron de la moto y se llevaron a mi hija. Al día siguiente nos llamaron a decirnos que mi hija estaba en el hospital de Villanueva. El caso lo denunciamos en la Fiscalía”, relató la madre de la joven afectada.
