Indicadores económicos
2017-12-10

Dólar (TRM)
$3.016,18
Dólar, Venta
$2.810,00
Dólar, Compra
$2.690,00
Café (Libra)
US$1,43
Euro
$3.554,86
UVR, Ayer
$252,12
UVR, Hoy
$252,13
Petróleo
US$56,69

Estado del tiempo
2017-12-10

marea

Marea min.: 0 cms.

Hora: 12:00

Marea max.: 10 cms.

Hora: 17:37

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 3 a 19 kms/h

Temp. superficial del mar: 28 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 1.0 a 1.7 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 26 ºC
Máx. 30 ºC

Pico y placa
2017-12-10

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 9 a.m - 12 p.m a 2 p.m- 5 p.m a 7:30 p.m.

-
Taxis
- -
Motos
- - - -

Alfredo Gutiérrez: Rey de reyes del acordeón

Celebra medio siglo de vida musical. Y está intacto y juvenil a sus 67 años. Alfredo Gutiérrez es el homenajeado del II Festival La Hamaca Grande que se realiza del 9 al 11 de septiembre, en Cartagena.

La casa donde nací en Paloquemao aún está en pie. Allí vive mi hermana Miladis. Somos siete hermanos, cinco hombres y dos mujeres. El menor murió. Fui a la escuela sólo seis meses y a aprendí a escribir y a cancanear la lectura porque soy muy preguntón. Así aprendí lo que sé. Cuando yo era niño llegó al pueblo un médico rural: el doctor Arquímedes Medina Sanclemente que era muy bueno en castellano y él me inició en las letras. Lo mismo la profesora María Jaramillo. La música fue lo mío desde niño. Ahora que en el mes de octubre de 2010, con motivo de mis cincuenta años de vida artística, Codiscos lanzará mi “Historia Musical”, con 100 clásicos y 5 nuevas canciones, me digo que nací para componer canciones y tocar el acordeón. Entre esas nuevas composiciones está “El desquite”. Mis maestros han sido Luis Enrique Martínez, un artista de la digitación antigua. Calixto Ochoa, que siendo del Cesar, desarrolló y enriqueció su música en las sabanas de Sucre. Admiro mucho a Calixto Ochoa no sólo como músico sino como ser humano. Para él su felicidad es que su casa esté llena de amigos. Es un ser muy acogedor. Un músico se nutre de la herencia de otros artistas. De lo que va viviendo y recogiendo de su pasado y su presente. Podría mencionar en mi formación a Alejo Durán, Pacho Rada, en nuestra inmensa sabana del Bolívar Grande a Andrés Landero, que hizo un paseo diferente, era el rey de la cumbia. También a Rubén Darío Salcedo, Julio de la Ossa. Nosotros en la sabana somos polifacéticos, poseemos varios ritmos musicales y unimos ritmos que parecían no fusionarse como el bolero y el paseo, y allí tenemos el pasebol. Nosotros no nos limitamos a los cuatros ritmos del Vallenato. Es curioso pero el Vallenato propiamente dicho no es de Valledupar sino de la Guajira. Y es Valledupar quien le dio status a la música de la Guajira. Creo que el hecho de que algunos buenos músicos nuestros de las sabanas fueran descalificados en Valledupar porque no presentaban canciones en los cuatro formatos, se debe también a intereses, a celos y a simpatías internas. Es curioso también que la música de las sabanas haya entrado en Valledupar y viceversa, que la música sabanera haya enriquecido también la música Vallenata. Por el origen cesarense de mi padre que era de La Paz, y por el origen sucreño de mi madre, habitan en mí las dos regiones. Pero aún queda el prejuicio de creer que todo lo que suena en acordeón es Vallenato. En mi obra hay paseos, merengues, cumbias, porros, paseítos, pasebol, etc.
La música viene de muchas formas. A veces como una melodía que uno empieza a tararear. Otras veces desde la misma letra que se vuelve melodía. Y entre esos impulsos uno va corrigiendo letra y música. Para mí es un honor este homenaje que me hacen en Cartagena en el II Festival de la Hamaca Grande. En principio, creo que los homenajes deben hacerse en vida. El mejor premio que uno recibe en la vida es que la música haga feliz a la gente. En México, en Centroamérica, en Paraguay, soy un ídolo. Así que recibo el reconocimiento que nos hace la alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo, y la junta directiva del festival, como un honor de toda una vida de música.

El alfabeto del acordeón

Antes que el alfabeto, primero fue un acordeón que empezó a tocar adivinando el camino de la música. En un acordeón de ocho botones improvisaba todo lo que se le ocurría. Allí en el pueblo se tocaba el acordeón pero de una manera muy distinta de cómo lo hacían los acordeoneros del Cesar. “Lo sentíamos de otra manera”, confiesa. Una de esas maneras era hacerlo sonar como una cumbia que para él es uno de los ritmos más entrañables y ancestrales. Él puso sus dedos en el acordeón donde nadie lo había explorado. Así lo cree el investigador Julio Oñate. Pero el acordeón se le quedó pequeño en sus manos. Es la visión de Leandro Díaz.
Alfredo de Jesús Gutiérrez, tocaba a sus seis años en las calles y tiendas de su aldea natal en las Sabanas de Beltrán, antiguo corregimiento de Corozal, en donde nació un 17 de abril de 1943. Su padre lo acompañaba. Formó parte a sus 7 años del conjunto Los Pequeños Vallenatos, junto a Arnulfo Briceño y Ernesto Hernández. Este conjunto hizo presentaciones en los cinco países bolivarianos. Grabó en Codiscos a sus 16 años, de la mano de Calixto Ochoa.

Primero fue el porro

Reconoce Alfredo Gutiérrez que lo primero que representó a Colombia ante el mundo fue el porro. Y él empezó musicalmente con el porro y no con el Vallenato. Después, vino la cumbia, y más tarde, los ritmos vallenatos. Lo que sonaba del Caribe colombiano no era de Valledupar, sino la música que venía del río y la sabana. Pero el asunto ahora es reconocer la grandeza y singularidad de Valledupar, la Guajira y el resto de las sabanas de Bolívar, Sucre y Córdoba, que parecen haber sido excluidas del discurso cultural del Caribe. Toda la gracia creativa del Caribe fue creando una música y un ritmo que fue fortaleciendo una estética regional e internacional. La música de Valledupar, nadie puede negarla, ha seducido por su belleza, su gracia narrativa, su encanto sonoro y confidencial. Para Alfredo Gutiérrez es muy complicado decir quién es el mejor compositor. No se niega la grandeza de Rafael Escalona, pero quién puede negar la otra grandeza de Leandro Díaz. Y los aportes de Guillermo Buitrago, el primero en grabar un Vallenato, el ingenio de fusionarlo con otros ritmos como hizo Aníbal Velásquez, el sentimiento que le puso a las canciones Freddy Molina, y toda una estirpe de creadores d ela que forman parte Pedro Pérez Flórez, Efrén Calderón, Rafael Manjarrés, Iván Ovalle, Oswaldo Ayala, entre otros.
Su prodigio musical como ejecutante del acordeón y compositor le han merecido tres coronas en el Festival Vallenato de Valledupar, en 1974, 1978 y 1986. Haber sido proclamado campeón mundial de acordeón en Alemania en 1991 y 1992. Nominado al Grammy Latino en la categoría de Cumbia y Vallenato. Haber ganado tres Congos de Oro en el Festival de Orquestas en el Carnaval de Barranquilla, dos Trébol de Oro y un Califa de Oro en México, cinco Guaicaipuros de Oro en Venezuela.
Quien escucha canciones como Festival en Guararé, Ojos indios, o La paloma guarumera, y vuelve revisar la huella y el aporte invaluable de su música como co- fundador en 1961 de Los Corraleros de Majagual, se le eriza el corazón de nostalgia. Hay más de medio siglo de vida musical en la obra de Alfredo Gutiérrez. Su trayectoria vital y musical puede leerse en la espléndida semblanza La leyenda viva, del periodista Fausto Pérez Villarreal.
“Alfredo es el acordeonero más polifacético que tiene Colombia, porque no se ha limitado a tocar los ritmos de una sola región”, dijo el músico Adolfo Pacheco en una de las sesiones del Carnaval de las Artes de Barranquilla, en 2008.
“Alfredo cultiva más de doce o quince ritmos, incluso ritmos que no son nuestros y los toca con una versatilidad pasmosa. Alfredo toca una cumbia, puede tocar un paseo, puede tocar un merengue, puede tocar un paseíto que es un ritmo nuevo que ha salido, en fin, una cantidad de ritmos, pero hago una salvedad. La mayoría de nosotros somos empíricos, es decir, no buscamos la academia para perfeccionarnos musicalmente. Alfredo tiene que buscar varios instrumentos porque su empirismo así lo exige”.
Alfredo Gutiérrez recibirá en Cartagena, en el II Festival de la Hamaca Grande que se realizará del 9 al 11 de septiembre, la Orden Santa Cecilia, máxima condecoración de Sayco por su aporte musical al país.
El alma del acordeón suena en las manos de Alfredo Gutiérrez y trasciende el paisaje de las sabanas y los valles, el mar y el desierto. El acordeón como bien lo dijo Leandro Díaz, se le quedó pequeño en sus manos.

LEA MÁS SOBRE Dominical



Ranking de noticias

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese