Indicadores económicos
2017-04-29

Dólar (TRM)
$2.947,85
Dólar, Venta
$2.830,00
Dólar, Compra
$2.570,00
Café (Libra)
US$1,46
Euro
$3.203,70
UVR, Ayer
$249,07
UVR, Hoy
$249,11
Petróleo
US$49,33

Estado del tiempo
2017-04-29

marea

Marea min.: -19 cms.

Hora: 09:36

Marea max.: 23 cms.

Hora: 01:30

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 9 a 21 kms/h

Temp. superficial del mar: 29 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 1.0 a 1.8 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 26 ºC
Máx. 35 ºC

Pico y placa
2017-04-29

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

Sábados de 7 a.m a 3 p.m

9 - 0
Taxis
N/A - N/A
Motos
N/A - N/A - N/A - N/A - N/A

Busetas del periférico sur

La mañana del martes me monté en una buseta. La trayectoria hasta mi destino fue de un poco más de una hora. La plata del pasaje debe ser la cantidad precisa, porque no hay vuelto.

Las monedas las insertas en un cilindro que tiene una ranura y el chofer las visualiza. No hay pierde.  Pago el equivalente a setecientos pesos. El vehículo iba hasta el cuello. Sillas de plástico. La hilera de la izquierda son sillas en pareja. En cambio, las de la derecha son sillas solitarias, en fila india. De modo que el pasillo queda despejado. En la parte de atrás no hay sillas. Solo gente apeñuscada. Me monté en esa buseta un poco más grande que las de Bosque Blas de Lezo; de similar tamaño a los metrocar. A mi lado un señor iba fuertemente agarrado del tubo mientras manipulaba un iphone. A mi otro lado un joven leía un libro electrónico de su ipad. Una señora de aspecto humilde, sentada en una silla única, iba chateando por su blackberry. Sonaban algunos celulares que de inmediato eran contestados.

La buseta iba rápido. Era hora pico, en una ciudad que tiene más de siete millones de carros. Uno o dos millones más que en Colombia entera. Por la ventana se ve el serpenteo de los carriles del periférico sur. Vehículos que suben, bajan, penetran túneles, atraviesan puentes y sistemas viales de distribución hacia los cuatro puntos cardinales. Sin pagar peajes, por supuesto. Entra más gente a la buseta. En el pasillo se formaron tres filas de pasajeros.  Los que están conectados a sus aparatos, ponen en evidencia que hoy es más importante el que no está y no se ve, que quien está enfrente  o al lado de uno.  Este es un lugar que lo define la comida. Así como a nosotros nos define el baile. Al pie de cada parada hay una  oferta gastronómica  de tacos al pastor, sudaos, de lengua; hay sopes, tamales, tortas (como las del chavo del ocho) de jamón, chorizo, milanesa, pavo; también hay gorditas, carnitas, emchiladas y chilaquiles. De tomar hay aguas de jamaica, horchata, limón; batidos en leche de diversas frutas, pero, predominan las fresas y las moras. Al pie de cada caseta de zinc pintadas de blanco, la gente degusta en silencio su platillo seleccionado.

"Caramba" me dije. "Es imposible que uno conteste el celular cuando uno va pasando por Bazurto", pensé. Y es que uno llega a estos lugares con cierta paranoia, con toda razón, claro. En abstracto, en teoría, la constitución nos reconoce como sujetos de derecho a vivir bien y dignamente. Pero en concreto, en la práctica tales derechos son para unos y la mayoría queda excluida. Entonces la gente se desespera. La gente quiere tener plata para comprar su ipod. Todo el mundo quiere pegarle al perro, a las malas o a las buenas. En aquella buseta, que acá le llaman camión,  iba gente jodida; pero con una realidad menos peor, que la nuestra, por ejemplo. Y digo gente jodida porque se siente una preocupación adicional y nueva, no obstante que su estándar de vida  es de clase media. Hay pavor al protagonismo social, político y económico del narco, es decir, de poderosos carteles de la droga que desbarataron las instituciones del norte de la República.  Nadie sabe qué hacer. Todo apunta a  que tarde o temprano legalicen la droga y le den enfoque de salubridad pública al problema. Así como pasa con el alcohol y el tabaco. Mientras tanto, la vida sigue su vida normal. Les recomiendo que busquen por internet la película  El Infierno, para que vean de qué estoy hablando: un ensayo social frentero e inteligente.

Se las recomiendo porque la realidad se entiende muchas veces mejor a través de las ficciones, los relatos y el arte; antes que las noticias que te cuentan muertos, masacres y atrocidades pero no te dicen porqué están pasando las cosas. Los noticieros te muestran la foto de lo que ocurre, pero, nunca te dice quien la tomó, ni de qué te quiere convencer. A larga lo que se forma es una crisis de convivencia en general. Una crisis a la que nos vamos acostumbrando. Es decir, nos vamos acostumbrando a la incertidumbre, la soledad, a la indiferencia y -en una palabra- a la falta de amor.  Aquí y allá. Me bajo de la buseta en la sede de los estudios de Televisión Azteca. De ahí me toca caminar una cuadra. Claro, los sentidos espaciales son tan distintos. Una cuadra que va como desde el Megatienda hasta El Refugio en el Bosque. La vaina es que no hay mototaxis. Afortunadamente se trata de un boulevard hermoso que llega hasta El Colegio de México, uno de los centros de pensamiento más prestigiosos del continente. Somos pocos los negros que llegamos aquí, se los aseguro.

Regreso a México Distrito Federal después de casi veinte años de cuando era un irresponsable y feliz estudiante de la UNAM. Ese mismo martes, en la noche, me pegué mi buena perdida. Es que antes eran veinte millones de habitantes. Ahora encontré veinticinco millones de almas y se sentían todas aquella mañana en la buseta del periférico sur. 



ricardo_chica@hotmail.com

 

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese

Comentarios

Excelente como siempre,

Excelente como siempre, Maestro Chica. Gracias por el dato de la "peli" de internet, pero cuidado te cae la ley lleras.