Indicadores económicos
2017-04-24

Dólar (TRM)
$2.868,89
Dólar, Venta
$2.835,00
Dólar, Compra
$2.570,00
Café (Libra)
US$1,52
Euro
$3.069,13
UVR, Ayer
$248,80
UVR, Hoy
$248,84
Petróleo
US$49,62

Pico y placa
2017-04-24

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

5 - 6
Taxis
3 - 4
Motos
1 - 3 - 5 - 7 - 9

Celebrar

Desde que tengo uso de razón he visto que siempre celebramos todo. No obstante hoy percibo que el sentido de celebrar es muy distinto. Antes la pinta del 31 de diciembre era indispensable. Por allá en el año 1975 –si la memoria no me falla- se puso de moda la maxifalda.

La calle de Las Américas –en el barrio El Bosque- estaba sin pavimentar, como la mayoría de las calles en Cartagena. En horas de la tarde, la gente regaba con agua el polvo de la calle para que la ventisca no lo levantara. Aquel 31 de fin de año, las mujeres caminaban sobre zapatos de tacón de plataforma lo que, en la mayoría de ellas, facilitaba no arrastrar la maxifalda en la tierra recién regada de la calle. Eran prácticamente todas las mujeres de la cuadra; casi todas se habían hecho sus propias piezas de vestir o las mandaban hacer entre las costureras del barrio. Celebrar el fin del año y el comienzo del otro, era precisamente eso. No había ningún afán por adelantar el acontecimiento. Tal y como sucede ahora. Diciembre se organizaba en diciembre y no en octubre. En fin, admito que los tiempos cambian y que la nostalgia me embarga.
No es por criticar, pero, creo que vale la pena interrogar qué es lo que celebramos hoy día o, mejor, qué significa celebrar en Cartagena. Dicen que somos la gente más feliz del mundo y, me imagino, que es consecuente con nuestra manía de celebrarlo todo. Pero ¿Qué celebramos? ¿Que tenemos casi un muerto diario? ¿Que la ciudad está llena de espectros en cada semáforo, en cada barrio nuevo, en cada uno de los nuevos 20 mil habitantes que llegan al año? ¿Que, en últimas, como vamos la ciudad no es viable? Se preguntarán sobre la justificación de esta última pregunta, pues, bien hagamos este ejercicio: imaginemos a Cartagena sin su centro histórico ¿qué queda? Una ciudad que no se comunica, que no tiene sentido de lo público, en un proceso de degradación generalizada en su vida diaria y en su moral pública, con un grave problema ambiental y urbanístico, mal gobernada, nadie la quiere, todos le quitamos, la usurpamos, la saqueamos. Mejor dicho ¿qué diablos estamos celebrando?
En septiembre pasado, el día del amor y la amistad, era fácil ver a la gente celebrando por la calle. Celebrando más que nunca. Se sentía en la piel de la ciudad un afán, casi inexplicable, por celebrar. Todo el mundo entongado caminando por las calles, música en casi todas las esquinas y las terrazas, lleno en casi todos los lugares de celebración. Mucha gente en combo, muchas parejas tomadas de la mano. La ciudad se veía alegre, sin duda. Lo mismo pasó el viernes 31 de octubre. Parecía fin de año. Y es que en Cartagena el año acaba en octubre y no en diciembre. Antes, en los setenta, era muy raro ver gente adulta disfrazada el día de Halloween, más bien, se esperaban las fiestas de noviembre. Hoy los adultos se disfrazan a la par de los niños. Si. Puede ser chévere, todas tan monos y tan contentos. Desde noviembre la siquis colectiva se acelera, se desespera y, entonces, sobrevienen las actividades de contención: tanto por parte del Estado, como por parte de la mano propia. Entonces la ciudad, casi toda, da miedo. Me refiero más que nada a los sectores barriales y a los escasos ejes que los comunican.
A veces creo que no tenemos de otra sino celebrar. Llama mucho la atención las nuevas formas de celebrar, pues, el elemento indispensable casi no es la música, ni la decoración de la fiesta, ni la pinta, ni lo que se bebe o se come. El elemento esencial es la cámara fotográfica. No sólo basta con celebrar, sino demostrar que somos felices a través de testimonio fotográfico que se socializa en el Facebook. Uno mira las páginas de los amigos y las amigas y se da cuenta que todo el que aparece en las fotos está feliz y celebrando algún acontecimiento, casi sin justificación. A veces creo que la señal es clara: celebrar en un país que no es viable para la mayoría de la gente, tiene sentido, porque no tenemos otra opción: rezar, beber y tomarnos la foto.

ricardo_chica@hotmail.com

TEMAS

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese