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Cine solle

Vale la pena recordar que los solles fueron jóvenes en los años setenta y ochenta en Cartagena, que formaron su identidad con base a lo que sugería la música pop, rock, R&B, dance, country y todos los géneros que circulaban desde Europa y Estados Unidos.

De manera que la palabra solle es una contracción de sollado, loco, arrebatado. Por la forma de vestir, por la forma de bailar y comportarse. Se trataba de un nuevo estilo de vida que se proponía desde los medios y en la sociedad cartagenera tuvo repercusiones en todos sus estratos.
Los medios disponibles en la época eran la televisión (en blanco y negro y sólo por unas horas); la emisora La Voz de la Victoria (no existía banda FM) y una red barrial de salas de cine que agonizaba a fines de los setenta, frente al brillo y la seducción de los cines del Centro. A principios de los ochenta la prensa lideró mucha información del mundo solle según sus artistas, música, películas, acontecimientos, premiaciones, listas de preferencia. Con el tiempo llegó el betamax: para quienes no lo conocieron, se trata de la prehistoria del DVD. Después el walkman, que es el abuelo del i-pod.
En todo caso, si bien teníamos clara la banda sonora de la música solle gracias a la radio, nos teníamos que imaginar el aspecto audiovisual de todo el repertorio musical, pues, no eran comunes los video clips musicales. Existía un programa de televisión los jueves al filo de la media noche que se llamaba “Mid night special” y circulaban seis o siete videos. Nunca se me olvidarán los primeros del grupo Toto, los veíamos en blanco y negro.
Pero, es el cine quizás lo que nos dio los referentes más importantes para construir el sentido urbano de lo que significaba ser solle. A mi me gusta pensar en Bruce Lee y en sus películas en el teatro Miriam, en el barrio El Bosque. Pienso que nos otorgó la posibilidad de valorar un nuevo swing: se trataba de pelear bailando, lo que sin duda, fascinaba a las masas. Con el tiempo los actores negros norteamericanos hicieron su aparición con roles nunca antes vistos: eran detectives, policías y, más allá, héroes y justicieros. Quizás lo más importante para el público de la época era –de nuevo- el estilo de ciertos personajes negros sugiriendo que cualquiera podía ser elegante, con carácter, con sofisticación –a su propia manera- “Shaft” es un buen ejemplo.
El resurgimiento del cine de comedia musical para jóvenes fue la fuente más importante para el devenir de los solles en cuanto comportamiento y en cuanto look. Ciertos comportamientos dados en la manera de caminar, bailar, hablar o masticar chicle en ámbitos como la escuela, la calle, la casa, la heladería, el parque de diversiones o la discoteca. Un look constituido por el repertorio de prendas, accesorios, peinados, calzados, vestimentas que apuntaban a distinguir lo inconfundible en Cartagena: el solle.
Películas como “Porky’s”, “Nace una estrella”, “Opera Tommy”, “Barquillo de limón”, “Fiebre de sábado por la noche”, “Grease”, “Flashdance”, “Footloose” nos dieron una idea de en qué se estaba convirtiendo el mundo y del futuro que estaba por venir. El año dos mil se veía lejos. Y lo imaginábamos tal cual como aparecía en las caricaturas de “Los Supersónicos”. Mientras tanto, se bailaba en las discotecas y –por primera vez en la historia de la ciudad- nos aproximamos a la gastronomía urbana – industrial: hamburguesas, pizzas, malteadas, papas a la francesa, perros calientes.
El mundo estaba cambiando, podíamos tantearlo, éramos optimistas porque aquella Cartagena nos ofrecía lugares para conectarnos con el agua, como el muelle de Los Pegasos y su aledaño mercado público, que nos hacía sentir como un pueblo del mar y nos definía el carácter, la memoria, la identidad. El contacto con el agua, con la vida de muelle nos vinculaba con el resto del mundo, pues, por muy solle que uno fuera, siempre terminaba en el muelle de Los Pegasos tomándose un jugo de zapote en leche con una arepa de huevo, dos carimañolas, dos patacones y un buen pedazo de queso: bueno, confieso que salía del cine Cartagena con bastante hambre.

ricardo_chica@hotmail.com

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