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Dos virtuosos frente al piano

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Llevan el piano en la yema de sus dedos. No se han sentado aún frente al teclado, y se presiente la música como un halo de luz que han guardado como un tesoro desde la infancia. Los dos virtuosos del piano estremecieron el público de Cartagena: el colombiano Diego Franco y el ruso Sergei Sichkov.

Los dos compartieron con los estudiantes de música de Cartagena, secretos técnicos y artísticos de su vocación musical. Sergei dice riéndose que “uno se aprende de memoria la obra para que el viento no se lleve las partituras”. Diego Franco confiesa que “cada gesto del pianista es una extensión de la música. Hay un flujo vital, un circuito y una respiración que integran al ser con la música. No es sólo actitud y sentido estético”. Sergei dice por su parte que él estudia piano todo el día aunque no esté frente al piano. Como quien lee partituras en el aire. Y escucha la música en el silencio. Los dos pianistas le recomendaron a los estudiantes de Cartagena la necesidad de fortalecer la disciplina, la concentración, la voluntad, porque la música es investigación incesante.
Ahora están en el auditorio del Salón Pierre Daguet, de la Institución Universitaria Bellas Artes, que colmaron gracias a su virtuosismo. No puede olvidar el rostro sediento de música de niños, jóvenes y adultos mayores de Cartagena, fascinados por la música. Lo volvió a vivir en Bellas Artes.
“Europa lleva siglos con su música clásica, pero llegar a Colombia para mí ha sido un descubrimiento de nuevos autores y tendencias”, dice Sergei en diálogo con El Universal. “Me gusta este país en el que vivo desde hace 11 años. Su gente, su clima, su música. En el ámbito musical lo único que conocíamos era España y Cuba, y muy poco de Colombia en el terreno sinfónico. Tenía el conocimiento de la cumbia y el currulao de sus dos costas, pero todo ha sido nuevo para mí. Luego, conocimos la obra de Luis A. Calvo, Blanca Uribe, Adolfo Mejía, Teresita Gómez, Harold Martina, entre otros”.
“Riqueza y talento es lo que hemos encontrado en este país”, reafirma emocionado Sergei. “Estamos aprendiendo de todo eso, de lo popular de la música colombiana y de sus formatos sinfónicos. Creo que lo que se hace aquí es muy positivo. Formar públicos en torno a lo clásico no es fácil. Para la música es una vocación absorvente se requiere mucha disciplina y concentración. No es algo pasajero. Es algo integral y para toda la vida. Para mí todo empezó cuando mis padres, un militar y una odontóloga, me llevaron a mis 5 años a un concierto de piano. Escuchar “Estudio revolucionario”, de Chopin, fue algo que me impresionó y quise aprender a tocarlo. Me interesé desde entonces en el teclado, en la música romántica del siglo XIX. Uno de los pianistas que me apasiona es Sergei Rachmaninov, especialmente su Concierto parta piano y orquesta. Mi doctorado fue sobre él”.
Sergei es un verdadero prodigio de la música. Nacido en Moscú, empezó a deslumbrar al público desde sus 10 años. Recibió su diploma en 1987, año en el cual obtuvo el primer lugar en el concurso de ejecución musical de jóvenes pianistas de la región de Moscú. En 1991 ingresó al conservatorio estatal Piotr I. Tchaikovski, bajo la dirección de la profesora O. M. Z´hkova, donde obtuvo diploma laureado. Ahí tuvo la oportunidad de especializarse en piano, acompañamientos y música de cámara con los mejores profesores: Tatiana Nikolaeva, Evgueny Malinin, Guenakly Chercasov.
Ha ofrecido recitales en Rusia. Ucrania, Francia, Grecia, España, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Venezuela, Brasil y Cuba. Participó en el primer festival de piano Rachmaninoff de Moscú en el año de 1993. En 1998 realizó estudios de Doctorado en el Conservatorio Tchaikovski, presentando su proyecto de investigación sobre las interpretaciones de las obras para piano de Sergei Rachmaninov.
Ha grabado conciertos con orquesta para el canal Uno de la Radio Moscovita, Radio de Rusia, Canal Capital de Bogotá y Radiodifusora Nacional de Colombia bajo la dirección de V. Fedoseev, Francisco Rettig, G. Chercasov, Eduardo Carrisoza y Lior Shambadal, entre otros. Todos los años Sergei dedica una parte importante de su tiempo a la interpretación de música de cámara en conjunto con artistas renombrados como Benjamín Schmidt, Pascal Marsault, Ara Malician, Thierry Escaich, Ricardo Gallardo y su cuarteto de percusiones Tambuco, Edison Carranza, Gonzalo Ospina, Cuarteto de Cuerda Santa Fe y ha presentado recitales con los más importantes cantantes colombianos, entre quienes se encuentran, Martha Senn, Valeriano Lanchas, César Augusto Gutiérrez e Ivan Paley.
Dentro de su labor pedagógica, se ha desempeñado como asistente de la maestra Zhukova en el conservatorio Tchaikovski, (1996-1998), y desde 1999 como profesor y pianista acompañante de las facultades de artes en las universidades Pontificia Javeriana, El Bosque, Nacional de Colombia y los Andes. Actualmente también es Pianista de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, puesto que ganó por concurso.

UN PIANISTA CON CABELLERA DE RASTAFARI
Con su cabellera que emula a los rastafaris, el pianista Diego Franco, Premio Nacional de Piano, es un artista de su instrumento: impecable, concentrado, asume el compromiso creador con una convicción y una finura espiritual: “Empecé a tocar piano en una organetica de dos octavos que le regalaron a mi hermana. Vi por primera vez una orquesta sinfónica en vivo a mis 13 años. Quedé impresionado. A los 14 empecé. Creo que en el ámbito sinfónico hay mucho por hacer en América Latina. Hay que asimilar la lección de Venezuela y su sistema nacional de orquestas impulsado por el maestro Abreau. Hay en Colombia talento y sed de conocimiento, pero faltan políticas públicas para preservar la música y la formación de músicos. Hay grandes músicos sinfónicos: Blanca Uribe, Teresita Gómez, Andrés Linero, Ruth Marulanda, el uruguayo Manfred Gerald, el cubano Ignacio Pacheco”.
Diego Franco, quien acaba de recibir una Beca de la Fundación Arte es Colombia, para continuar estudios de postgrado en París, fue invitado en 2009 como pianista alternante en la Serie Internacional de Grandes Pianistas 2009 de Colsubsidio. Su trayectoria ha sido ascendente y reconocida: fue por varios años profesor y pianista acompañante en el área de piano de la Escuela de Música Mauricio Cristancho, de la Universidad Sergio Arboleda. Allí desarrolló un profundo interés por la enseñanza musical a todas las edades y la divulgación de la música académica. Inició sus estudios en la Fundación Orquesta Sinfónica Juvenil de Colombia, en el Centro de Orientación Musical Cristancho, en la Universidad Nacional de Colombia. Fueron sus maestros Ruth Marulanda, Ignacio Pacheco y Sergei Sichkov. También ha recibido clases magistrales con David Ascanio, Claudio Suzín, Marcos Madrigal, Teresa Gómez, Nicolás Stavy, Leonid Kusmin, Felipe Aguirre, Steven Prustman, Erika Nickrenz y Claude Bessman, entre otros.
Obtuvo la máxima calificación del jurado en su recital de promoción, recital de grado y proyecto de investigación. Fue dos veces finalista del Concurso Nacional de Piano de la UIS, logrando el tercer premio, y seleccionado en la serie “Jóvenes Intérpretes” de la Biblioteca Luis Ángel Arango dos años consecutivos, 2008 y 2009, así como en la serie Jóvenes Talentos 2009 de la Alianza Francesa en Bogotá.

LO QUE VIENE PARA CARTAGENA
Sergei y Diego celebran el inicio de una serie de conciertos y talleres, promovidos por la Fundación Arte es Colombia, que preside Francia Escobar en convenio con Bellas Artes en Cartagena. Los dos desarrollaron un Taller Magistral de Piano, dirigido a 15 estudiantes aventajados de la Institución Universitaria durante su permanencia en la ciudad. Dentro de esta agenda se ha incluido próximamente, un Taller de Violín, Guitarra Clásica y Canto Lírico. Uno de los invitados es el artista Valeriano Lanchas.
Sergei destaca la iniciativa ejemplar de la Fundación Arte es Colombia en el auspicio y apoyo a los nuevos talentos artísticos de Cartagena y el país: “No conocía a alguien como Francia con esa entrega y espíritu por la cultura de este país”. “Creo que ella hace más que un ministerio de cultura”, anota Diego Franco.
Las manos de Sergei se deslizan por el teclado interpretando algo de Chopin. Luego, Diego Franco comparte el piano con su profesor. La música es suave como una brisa que despierta el agua.

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