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El espíritu en la piel del acero

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Más allá de retratar seres, gestos y oficios ancestrales de Cartagena de Indias, el escultor Edgardo Carmona logra devolvernos el espíritu y la expresión en sus criaturas de acero, en esta exposición que se exhibe en París, gracias al Espace Aliés Guinard.

Pero no sólo de los seres, también el alma de los objetos: la vieja radio de pilas, el gramófono, la máquina de coser, la piedra de afilar cuchillos, la bicicleta, el paraguas, la máquina de escribir, las fichas del juego de dominó o ajedrez, la bandeja de frutas de la muchacha de San Basilio de Palenque.
No se limita a delinear esas formas sino en captar lo emocional de esos movimientos que nutren la nostalgia escénica de sus obras y en la acción sugerida a través de los objetos mismos: la guitarra concebida de manera figurativa tiene un elemento abstracto que el espectador completa con la mirada: la mano suelta del guitarrista, o la tensión interior de un saxofonista invisible sobre su propio instrumento. Este es tal vez uno de sus logros mayores: haber perseguido la depuración perfeccionista de los rasgos físicos, el carácter y el temperamento de sus personajes y el trascender en el ámbito de la abstracción nutrida de lo figurativo, en una frontera delgada, confluyente y complementaria, en donde se conjugan lo presentido y lo contemplado.
El artista descubre en su mirada versátil que su hazaña mayor es la síntesis de su narración visual, porque todo lo que esculpe Carmona es una escena en diversos momentos, allí está el hombre que trabaja y juega, la mujer que cruza la plaza con una paraguas que sacude la brisa, el par de borrachos que discute en una banca, el muchacho en su bicicleta con su gato en la parrilla, el flautista que atrae a los pájaros, en fin, escenas vivas, ágiles, humanas, que configuran una historia en acero, un cuento con figuras tangibles, una crónica urbana de la Cartagena de Indias de los últimos treinta años: algunos de esos personajes han sido invisibilizados por el auge de las nuevas tecnologías y las formas vertiginosas de vida, pero se mantienen en la memoria colectiva o sobreviven en el desarraigo de sus plazas y esquinas: el afilador de cuchillos, el vendedor de rastrillos, el embolador en su poltrona virrenal en el Portal de los Dulces, entre otros.
Pero hay nuevos enfoques y propuestas que sin abandonar lo figurativo, indagan y experimentan en lo abstracto: la creación de nuevas figuras con movimiento y color y reinvención sugestiva del vacío: algunas de estas obras están concebidas como un iceberg narrativo: lo esencial está en lo sumergido y no en lo que sale a flote, no en la historia que se cuenta sino en la que se sugiere en sus silencios.
Es decir, Carmona, es un maestro de las formas tangibles pero también de las intangibles. No sólo vemos al músico que toca su instrumento sino que presentimos los gestos y las emociones que acompañan al músico. Este es su privilegio y su mayor altura creativa: su obra conmueve y dialoga con todos los públicos no sólo de Cartagena de Indias, sino de América Latina, Europa, Estados Unidos, y en todos los lugares del mundo donde ha tenido la oportunidad de exponer en espacios abiertos y cerrados: siempre encontrará un niño, un joven, un adulto, seducido por sus figuras, encantado y perplejo por la conversación que propician sus esculturas.
Ese es otro premio de su hazaña y su vigilia como artista disciplinado y obstinado que concibe el arte también como un don maravilloso y cotidiano que hace felices a quienes lo contemplan.
Intenso y multifacético en su búsqueda, Edgardo Carmona traslada estas mismas criaturas al lienzo, al mural, al mosaico, incorporando metales y colores, texturas y técnicas diversas, siempre con la obsesión iluminada de atrapar algo más que formas y rostros: es el alma y el espíritu el que finalmente sale a flote en la piel dura y silenciosa del acero.
La obra escultórica irrumpe sobre el paisaje parisino con su humor, su teatralidad y su gran sentido de la expresión humana.

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Comentarios

hasta cuando este señor va a

hasta cuando este señor va a seguir afeando las plazas y calles del mundo. Detenganlo!!!!!!!!