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El infierno

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El amor es una enfermedad en un mundo lleno de odio. Por eso no es gratuita la aparición de periódicos de prensa popular como lo son “El Teso” y “Al Día” que, precisamente, registran la tragedia cotidiana acaecida en la ciudad. Aclaro que no estoy contra la aparición de ambos medios.

Eso sería adoptar la misma posición del presidente venezolano Hugo Chávez cuando prohibió la publicación en prensa de fotografías sobre la cruda realidad de las morgues caraqueñas, ante la avalancha homicida imparable que se vive en aquella capital. Más bien, el coronel quiere tapar el sol con un dedo.
En otros términos: ante todo la libertad de expresión por muy dura, morbosa, amarillista, cínica o cruda que sea la oferta periodística en la ciudad. “Al Día” y “El Teso” nos problematizan. De entrada vale la pena preguntar ¿Para qué nos ponemos a estudiar comunicación social, durante cinco años, leyendo a Jesús Martín Barbero o Marshall Mcluhan para terminar trabajando en este tipo de medios? No me mal interpreten, no es un interrogante despectivo frente a medios y periodistas, ni más faltaba. Más bien, es un debate que piensa qué tan pertinente es la formación de capital humano con la realidad de los problemas duros de la sociedad, en especial, una como la nuestra. Por ahora, se puede decir, que la aparición de ambos medios constituye un síntoma social y urbano donde confluyen el mercado, el mundo del periodismo y el mundo del público.
Mercado: más del sesenta por ciento de la ciudad son de estrato uno y dos ¿qué pueden consumir? Paquetitos de salsa de tomate, cucharadas de manteca, dos o tres vueltas de papel higiénico. Y “El Teso”, por su puesto, pues, es fácil hacer una colecta diaria en la esquina del barrio y circular el periódico de mano en mano durante varios días. Mundo del periodismo: se esquematizan sus formas y contenidos; se refuerzan los estereotipos, los esquemas mentales, lo establecido. Se valida y se legitima la organización social heredada de la colonia: un sistema de castas raciales y sus mecanismos de ascenso. Se rutiniza la tragedia con fotos, textos cortos y titulares impactantes. Mundo del público: este se vincula con los dos elementos anteriores a través del lenguaje de la cultura popular, lo que facilita la expectativa diaria, es decir, cuando la gente interroga: ¿Quién cogió universal hoy? ¿Quién cogió al día hoy? ¿Quién cogió el teso hoy? Esta es la prensa que organiza la conversación colectiva cuyos temas son la tragedia de la violencia urbana, el miedo, el sexo y la fiesta. ¿Cuál es el esquema de valores que comparten Mercado, mundo periodístico y mundo del público en Cartagena? ¿Hasta qué punto el esquema vigente de valores nos hace mejores o peores ciudadanos?
Aquí vale entonces otra pregunta: ¿Es rentable la opinión, el buen manejo del lenguaje, la rigurosidad, la profundidad y el análisis periodístico? ¿Hay público y mercado para esa oferta periodística en Cartagena? Estoy seguro que necesitamos y demandamos opinión y periodismo investigativo, bien escrito. Se trata de un insumo vital para subir el nivel del debate social e ir al fondo de las cosas, es decir, de los intereses en pugna por el control de la ciudad y el destino de sus gentes. Pero no tenemos tal insumo, o, en todo caso, es muy precario lo que juega en contra de la democracia o contra la igualdad de derechos o contra el ejercicio de la ciudadanía. Un ciudadano desinformado es menos ciudadano.
El tema de la violencia y los medios de comunicación es cuestión de enfoque. En el cine de gángsters, por ejemplo, es fácil distinguir las propuestas serias de las intrascendentes. Ahí tenemos la trilogía de “El Padrino” de Francis Ford Copolla. O “Perro come perro” la película colombiana de Carlos Moreno. O “El infierno” película del mexicano Luis Estrada, cuya aparición este año conmocionó profundamente al país azteca. Búsquenla aunque sea por Internet, porque vale la pena verla. La práctica de la violencia, constituye, si se quiere, un lenguaje y en “El infierno” sirve para mostrar la decadencia nacional, un país arrodillado ante el poderío narco. Mientras tanto, la aparición de “El Teso” y “Al Día” nos empujan a preguntar: ¿Para dónde vamos? Es el amor el que mueve el mundo, amigas y amigos. Y el odio también.

ricardo_chica@hotmail.com

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Comentarios

Q'hubo?

Q'hubo?

Tristemente los medios de

Tristemente los medios de comunicacion olvidan su papel educador y salen al mercado este tipo de periodicos amarillistas como EL TESO, AL DIA, Y Q´HUBO, peor aun que periodistas que creia serios como Ernesto McCausland sean los promotores de este tipo de periodicos que lo unico que hacen con mucho respeto lo digo es embrutecer mas al pobre pueblo.