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Revista dominical

Gloria Casas y los secretos de la zarzuela cubana

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Adolfo Casas, fue uno de los grandes tenores cubanos, director de la Escuela Lírica de La Habana, además fue su papá y maestro. ¿Cómo fue esa doble relación?

Cuando yo nací, ya mi papá era cantante. Sin embargo, yo creía que no tenía actitudes para el canto. Entonces, cuando le dije que quería cantar, casi me mata. Él no quería que yo cantara porque este es un mundo muy cruel. Pero, como soy tauro me impuse y lo obligué a que me diera clases, es así que, presenté una prueba y logré entrar al Instituto Superior de Artes de La Habana.  Allí, empezamos un trabajo duro porque yo estudié en el Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas para dedicarme a la matemática pura. La gente que me oía cantar decía que mi papá estaba loco, porque la hija no iba a cantar nunca. Él no se dio por vencido y yo tampoco. Y un buen día canté, por lo tanto ya la gente no decía que estaba loco sino que era mago (risas). Así empezó mi carrera. Mi debut fue con mi papá de partner, de coprotagonista, con “La boheme” de Puccini. Yo hice de Mimi y él de Rodolfo. Mi papá  fue un maestro con excelentes resultados, muchos de los grandes cantantes que hoy en día tiene Cuba cantan gracias a Adolfo Casas.

¿Cuál es la parte más difícil de interpretar en “María la O”?

“María la O”, tiene como dificultad canciones que son exigentes vocalmente y tener que hablar en un registro grave, se debe tener un tono impositivo porque ella es una mulata de carácter fuerte. Entonces, equiparar el canto con la parte escénica, con la actuación y con el diálogo es difícil.

¿Tendremos la oportunidad de oír recitar a los personajes?
Si, los versos me tocan a mí. Eso es lo rico que tiene la zarzuela y el arte lírico que posee todas las artes, incluida la poesía.

¿“María la O”, es un personaje ficticio, basado en alguien real de Cuba?
Existen historias que dicen que sí, que ella fue real. Existe el apellido, el barrio, todo el contexto de la obra.

Lecuona introdujo ritmos afrocubanos en la obra, hay un pasaje que dice “ye, agué la fambá cafú la cumbé sambá yu, yu, yu”, ¿qué simbolizan estas palabras?.
No sé, y me lo he preguntado muchas veces. Pero, no tengo idea.

¿Qué connotaciones tiene la frase, de una de las canciones, “chancletera nací”?
Chancletera en Cuba, es la persona que anda literalmente en chancleta por la calle, de un nivel bajo pero que son mulatas graciosas, bonitas, sandungueras. A eso es a lo que “María la O” le canta, a que ella nació en un barrio bajo, que no usa zapatos, que no es de la alta sociedad, pero que está feliz de ser así.

¿Qué significa que “María la O” haya nacido en el manglar?
El manglar era un barrio problemático donde se asentaron los negros libres que, se habían emancipado. La Habana es como Cartagena de Indias que tiene murallas, entonces el manglar estaba por fuera de la muralla. Ese lugar era de ellos y allí no podían entrar los blancos, estamos hablando de 1800, porque la obra transcurre en ese año. En el segundo acto “Los curros del manglar”, aparecen dos bandos de dos barrios enfrentados a pelear.

¿María la O pertenece al costumbrismo criollo?
Sí, porque la historia por excelencia de Cuba era la unión de la mulata linda con el rico criollo pero que no se podía casar con ella. La seducía, se acostaba con ella, la dejaba embarazada y al final se casaba con su niña rica.

El desenlace de la obra tiene dos versiones, ¿usted con cuál se identifica?
A mí me gusta en la que “María la O” mata a Fernando, porque esa muestra que ella tiene amor propio, además de el amor que siente por él.

¿Qué representan para usted “Niña Rita”, “Amalia Batista”, “Cecilia Valdés”?
Para mí, no tanto Niña Rita, yo la saco del grupo de Amalia, Cecilia y María la O, que son las tres grandes zarzuelas cubanas. “Amalia Batista”, aún no he podido interpretarla y es la zarzuela cubana por excelencia, tiene de todo. “Cecilia Valdés”  ya la interpreté.  Y “María la O” es la que más he interpretado y ahora me ha tocado dirigirla, es la que más quiero.

¿Y qué pasa con “Niña Rita”?
Niña Rita ya no se interpreta en Cuba. Era solo un número bonito, sin ningún planteamiento.

Se ha dicho que, el desarrollo del teatro lírico en Cuba no ha sido posible por el régimen de los Castro.
No, para nada.  Si es cierto que antes de la revolución (1959), todas las grandes óperas y zarzuelas europeas llegaban primero a Cuba, después de dos años de su estreno. A partir de la revolución, se produce un cambio en la perspectiva cultural, el campo socialista nos apadrinó. Empezaron a llegar los grandes artistas y maestros rusos, polacos, checos, búlgaros. Y se produce un resurgimiento del arte lírico como arte popular. Es decir, lo que antes sólo podía ver un grupo selecto de la sociedad, hoy en Cuba lo puede disfrutar la mayoría de la gente que, es la diferencia que tenemos.

En "La Boheme" de Puccine, junto a su papá, en su debut. FOTOS: CORTESÍA
En "La Boheme" de Puccine, junto a su papá, en su debut. FOTOS: CORTESÍA
Gloria Casas interpretando a "Cecilia Valdés", zarzuela cubana de Gonzalo Roig. FOTOS: CORTESÍA
Gloria Casas interpretando a "Cecilia Valdés", zarzuela cubana de Gonzalo Roig. FOTOS: CORTESÍA
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