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Revista dominical

Iliana Restrepo: “No me puedo imaginar una vida sin libros”

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En “Una habitación propia”, más que reclamar un espacio físico y una independencia económica para que la mujer obtuviera holgura durante el desarrollo de sus actividades creadoras, Virginia Woolf lo que hace es  trascender el lenguaje literal con sus claves literarias innovadoras. Quien haya descifrado la escritura de la Woolf sabe lo qué quiso decir realmente con:“Pero no había duda de que dentro se sentaba algo grande: grandeza que pasaba, escondida, al alcance de las manos vulgares que por primera y última vez se encontraban tan cerca de la majestad de Inglaterra, el perdurable símbolo del Estado que los acuciosos arqueólogos habían de identificar en las excavaciones de las ruinas del tiempo, cuando Londres no fuera más que un camino de hierbas, y cuando las gentes que andaban por sus calles en aquella mañana de miércoles fueran apenas un montón de huesos con algunos anillos matrimoniales, revueltos con su propio polvo y con las emplomaduras de innumerables dientes cariados…;”, fragmento memorable de la Señora Dalloway, y que en su mente iluminada,  “Una habitación propia” no fue sino una magnifica metáfora de la libertad sobredimensionada, a cuya interpretación me acojo hoy para realizar esta entrevista porque en su protagonista se cumplen  todas las ambiciones que la autora inglesa albergó un siglo atrás en el grupo de Bloomsbury. Ella es una mujer contemporánea, que no ha encontrado las mismas resistencias victorianas de Virginia por razones de género, se llama Iliana Restrepo Hernández, y gran parte de la conquista de su “habitación” se ha basado en alcanzar el sueño de haber obtenido a los 56 años, a través de un programa universitario a distancia, el título con honores de Profesional Summa Cum Laude en estudios literarios de la UNAB.

     ¿Por qué fue la literatura la escogida para adelantar una carrera formal?
La verdadera magia de la literatura es que de su mano podemos aprender todo lo que se necesita para vivir. En la literatura está alojada la sabiduría humana. En la literatura se encuentran razones para vivir, razones para soñar, razones para dudar, razones para amar, razones para aprender, razones para trabajar y hasta razones para morir…; Todo profesional debería, si no estudiar literatura, sí contar con la literatura como el gran complemento, la aliada y gran cómplice de su vida personal y profesional.

Pero haciendo un recorrido  por tu experiencia laboral la pregunta que surge es que por qué después de tanto tiempo optaste por  acceder a un título profesional. ¿Realmente era necesario?

Era solo bachiller, y a  la formación autodidacta se le da poca importancia a veces, por lo que un título profesional se hace necesario para llenar requisitos y avalar el conocimiento. Es triste admitirlo pero aunque me he desempeñado con relativo éxito en múltiples y variadas disciplinas a lo largo de mi vida, no ha sido nada fácil en una época en que se le da tanta importancia a los títulos, pasar por la vida sin tener un título universitario que avale lo que uno dice que sabe y sabe que sabe.

Y la literatura siempre ha estado presente en tu vida…;

Mi padre me inculcó el amor por los libros y sin decírmelo me enseñó que con ellos, uno podía aprender lo que quisiera sin necesidad de hacer una carrera formal. Lo que nunca he dejado de hacer es leer.... yo soy una lectora. Esa es y ha sido mi profesión... no he sido muy ordenada para leer, ni he leído todo lo que se debería leer... he leído a mi ritmo, a mi manera y de acuerdo con las etapas por las que he atravesado. He tenido muchas mujeres habitándome y todas han sido distintas... la que no me ha abandonado nunca es la lectora. Esa ha permanecido conmigo siempre.

Creo que la parábola cautivadora del feminismo desde el punto de vista del ensayo de Virginia Woolf se ha cumplido en parte contigo…;

Mi profesión vital ha sido la lectura y en ella se ha apoyado mi existencia. La literatura me ha ayudado a reinventarme como mujer, como madre, como esposa, como amante, como abuela en cada una de las etapas de mi vida. A ella he recurrido cuando he necesitado encontrar las motivaciones y los espejos apropiados para asumir con alegría a esas múltiples mujeres interiores con quienes he buscado y he logrado la felicidad.

Y reconocer que sé es feliz es porque también se acepta que se es libre…;

Gandhi dijo alguna vez que la vida hay que vivirla como si fuésemos a morir mañana pero aprender, como si fuésemos a vivir eternamente y aunque la frase la oí hace poco, ese ha sido mi lema: buscar la felicidad todos los días, como objetivo primordial de la existencia, atado a la búsqueda del conocimiento en forma permanente. Eso es libertad.

El libro para ti, es en síntesis, un objeto que le da sentido a tu vida…;

Un día mi sobrino Lorenzo Giangrandi, hoy de 23 años, le hizo esta difícil pregunta a su madre, cuando él contaba tan solo 6 años de edad: "Mami ¿Si la fantasía no existiera, existiría la realidad?”. Hoy le puedo contestar a Lorenzo que la realidad se puede vivir, gracias a que existe la fantasía. No podemos permitirnos pasar por la vida en la oscuridad y  los libros, como dice William Ospina, son esa lámpara maravillosa que nos permite alumbrar el camino para no pasar la vida en tinieblas, tan sólo consumiendo y consumiéndonos en un mundo finito y oscuro sin aprender a admirarlo, cuidarlo y protegerlo. No me puedo imaginar el mundo sin libros.

vergaraglenda@hotmail.com

Ileana Restrepo
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