¿Qué significa estudiar la carrera de comunicación social hoy? Me referiré al caso de la Universidad de Cartagena, pues, se trata del único caso en universidad pública en la región del Caribe lo que ha permitido gozar de condiciones ideales para llevar a cabo el propósito educativo con equipos, canal de televisión y emisora de radio. Lo primero que hay que decir es que esta carrera sigue cabalgando sobre el periodismo, en virtud del manejo del lenguaje escrito.
De manera que enseñar y aprender a escribir se constituye hoy en una actividad compleja, máxime porque entre la mayoría de los estudiantes no hay hábito de lectura. De ahí que haya sido tan importante el lanzamiento de la Cátedra Guillermo Cano, en el marco de la Primera Semana de la Comunicación que terminó ayer.
Y es que, siguiendo la pista de la vida y obra de Don Guillermo, se ofrece a la comunidad académica un referente que da cuenta del oficio de narrar y la perspectiva humanista del comunicador y el periodista. El humanismo, pues, implica a los periodistas en su interés por buscar, verificar y comprobar los hechos, su devenir y su contexto. Así, la mencionada cátedra, da cuenta de qué y cómo enfrentó Guillermo Cano el tiempo y los conflictos que le tocó vivir, teniendo como eje el oficio del periodismo.
Esta Semana de la Comunicación ha sido un alto en el camino a ocho años de creado el Programa de Comunicación Social de la Universidad de Cartagena, el cual, fue impulsado y gestionado por Sara Bozzi Anderson y el desaparecido Carlos Ospina Bozzi. Ocho años no es mucho tiempo pero en el mundo y en la ciudad ha pasado de todo, de manera que afinar el criterio de interpretación se hace difícil. Lo cierto es que seguir la pista histórica de la economía se volvió crucial. Pensar e interrogar el devenir de la llegada del dinero a Colombia a principios del siglo XX nos sirve para obtener idea del lugar que hemos ocupado en el mundo y que seguimos ocupando. Un lugar periférico, subalterno, marginal, atrasado, lleno de injusticias y de abusos que merece ser cuestionado todo el tiempo por el periodismo.
Y ahí viene un desafío para la enseñanza del periodismo como tal y es el tema del olvido social, de la amnesia generalizada, la cual, se conecta con el bajo nivel de hábito de lectura de la mayoría de la gente; pero, especialmente, con la intención de las clases dominantes cuando controlan las agendas de temas y ocultan los problemas de fondo. ¿Quién dijo que un hueco en Bogotá o el reporte de una serie de accidentes ocurridos la noche anterior, son temas de importancia nacional?
Así es como el centralismo imperante en nuestro país, pretende condicionar la temática y el quehacer periodístico de las regiones, las cuales, son poco visibles en dicha agenda noticiosa. De otra parte, han desaparecido los géneros mayores del periodismo: el perfil, la crónica, el reportaje; bajo el supuesto de que la audiencia lee poco y pide textos cortos y llenos de fotografías. En ese sentido, los periódicos se parecen a la televisión. Sospecho que las industrias de prensa subestiman y tienen una visión peyorativa sobre la gente y por eso terminan desviando la atención colectiva de los problemas de fondo que nos aquejan a todos.
De ahí que Bertha Arnedo Redondo, actual directora del programa y quien lideró el evento, con el ánimo de actualizar nuevos escenarios de la comunicación incluyó talleres sobre Comunicación y Ciudad, por un lado; y por otro, conferencias sobre la Confianza y los Discursos del profesor Raúl Puello y la Comunicación Digital y Estratégica del pensador mexicano Octavio Islas. La comunicación social es una carrera exigente que supone interrogar el pasado, el presente y el futuro a la luz de los mensajes que la gente produce, circula y consume. Así el desafío actual consiste en comunicarnos en un mundo donde, en virtud de las redes sociales, quien está ausente es más importante que quien está presente.
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