La tableta

Para el autor, los colegios van por un lado y la realidad por otro. // AFP - GLENN CHAPMAN
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No estoy de acuerdo con el uso de las tabletas digitales y las plataformas virtuales de educación en los colegios de Cartagena, sean públicos o privados. No estoy de acuerdo porque, el proceso educativo en la ciudad es desastroso. Situación muy diferente en Alemania, Japón o Singapur. Se trata de países donde los estudiantes de los distintos ciclos educativos leen ocho, once o catorce libros al año, fuera de sus obligaciones escolares. En otros términos, son sociedades que tienen la experiencia cultural de la autonomía intelectual. Nuestro sistema educativo, históricamente, no sirve para eso. Aquí la educación sirve para perpetuar la desigualdad social. ¿O es que los colegios de Olaya brindan la misma preparación que los colegios de la zona norte?

La autonomía intelectual, a nivel individual y colectivo, tiene que ver con una pregunta: ¿educación para qué? Por supuesto, una pregunta sin respuesta en Cartagena. La escuela supone proyectar la sociedad al futuro. Lo cierto es que los colegios van por un lado y la realidad por otro. Lo más lógico es que los colegios, y lo que enseñan, se articulen con el complejo mundo de los puertos de Cartagena. Pero, no. Ni la gente de a pie, ni los profesores, ni los estudiantes, ni las directivas tienen idea de qué pasa con los puertos. ¿Qué va a pasar cuando se amplíe el Canal de Panamá y los puertos de Cartagena adquieran más importancia y generen aún más riqueza? Aquí la escuela no está implicada en un proyecto de ciudad o de nación. La escuela no tiene nada que ver con un proyecto soberano y la soberanía es económica. La autonomía intelectual colectiva significa convertir en riqueza las ideas y el talento de la gente. Eso no es posible en un lugar donde no quieren a nadie. De hecho, es rara la carrera universitaria que enseñe a sus estudiantes cuánto vale su trabajo, sus propuestas y soluciones, sus resultados. En los colegios, menos se piensa en ese enfoque, en ese interés.

A Colombia llegaron los carros, pero no las carreteras; llegaron los hospitales, pero no el sistema de salud; llegaron los libros, pero no la cultura letrada; llegaron las tabletas digitales a los colegios, pero no llega la autonomía intelectual, ni la soberanía, ni la formación de ciudad, ni de nación. Todos sabemos que la educación en Colombia es un negocio. Ello es evidente en la crisis de la docencia. Ya no existe el profesor culto, el que devoraba libros y tenía una opinión razonable de las cosas. El profesor que escribía, disertaba, que era tan bueno que la gente se asomaba por las ventanas del salón para no perderse las clases. Había pasión por el conocimiento, por los interrogantes y se enseñaba con el ejemplo. Ahora lo que hay es una renuncia masiva a la profundidad y la pérdida de referentes es general. 

El mundo digital arropó a Cartagena. Abundan todo tipo recursos digitales incluyendo las tabletas y eso está muy bien. Lo que pasa es que alemanes, japoneses y coreanos siguen devorando libros de todo tipo y nosotros lo que hacemos es consultar el horóscopo en una aplicación digital, o si acaso leemos El Teso. No desconfío del mundo digital, sino de nuestro atrasado y desigual mundo escolar y social. De hecho, es más probable que niños y jóvenes aprendan más y mejor con una tableta fuera de la escuela, que dentro de ella. El internet es una revolución cultural maravillosa, pero, eso no ha servido para revolucionar el lugar que ocupamos en el mundo. Exactamente, todo lo contrario. No estoy de acuerdo con la tableta en el espacio escolar porque los estudiantes pierden la única oportunidad de leer un libro ¿Por qué en las sociedades avanzadas no han renunciado a los libros; por qué no han privatizado sus sistemas educativos; por qué sus profesores de primaria y bachillerato ostentan sendos doctorados y buenos sueldos? Para nuestro caso, una tableta digital en el colegio sirve para depender de la dictadura implacable de las editoriales que, por demás, nos venden los peores contenidos, escritos quien sabe por quiénes. Nueva tecnología y el mismo viejo conocimiento impertinente. Quieren que nos adaptemos a su sistema, a cualquier precio. Lo menos peor es dejar las cosas así y retardar la llegada de una derrota anunciada.

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Comentarios

Parcialmente de acuerdo

Estoy de acuerdo con su percepcion acerca del uso de las tecnologias en el salon de clases y el hecho de que las personas en Colombia leen muy poco. Pero cabria preguntarse acerca de las causas de dicho fenomeno. Yo recojo una frase muy difundida en las redes sociales: "¿Como quieren que las personas lean si un libro vale mas que una botella de ron?". Aqui en Cartagena los libros son carisimos, me da tristeza ir a las librerias y enfrentarme con el hecho de que solo me alcanza para un solo libro (de mi especialidad), pero yo no me detengo alli, lo busco por internet y con suerte lo descargo y lo leo. Pero no todo el mudo hace lo mismo. En relacion con los profesores, es cierto que hay docentes que no se actualizan ni procuran elevar su nivel de cultura, pero eso es provocado en gran parte por los pesimos salarios que devengan, a duras penas les alcanza para subistir. El famoso "PLAN BECARIO" y la avaricia de muchos rectores y dueños de intituciones, ha acabado con la ilusion de muchos de ser buenos docentes y les ha hecho perder el amor a la profesion. Por otra parte, tambien hay quienes son docentes por necesidad ya que, dada la situacion de desempleo, buscan mejorar sus ingresos ejerciendo una profesion para la cual no estan capacitados sin tener vocacion para ello (porque hay pofesionales que no son licenciados pero tienen mas vocacion y se desepeñan mejor que un licenciado), estos profesionales tampoco se motivan a leer para superarse y motivar a sus estudiantes ya que no sienten la pasion por la profesion. El resto de docentes si se preocupa, pero una vez mas los salarios bajos y la explotacion de que son objeto en muchos casos les impide tener el tiempo y los recursos para ser lectores asiduos. Los padres de familia tampoco colaboran mucho, pues regalan a sus hijos tablets, laptops, smartphones y no controlan el tipo de contenido a que estan accediendo sus hijos. Conozco casos de jovenes que gastan alegremente 20 horas al dia sumergido en las redes sociales y en sitios de entretenimiento.

En resumidas cuentas, La culpa de los bajos niveles lectores en Colombia es el mismo sistema laboral y educativo y por supuesto, lo que se hace con un docente, se ve reflejado en los estudiantes. ¿como desde el aula y el hogar se motiva al joven a leer y a hacer uso optimo de la tecnologia?.

Me parece muy bien el

Me parece muy bien el articulo, pero cuando vienen el cambio ? estamos condenados a quedar en la tierra del olvido ??? creemos que el cambio y la mejora social vienen dando subsidios o ser permisivo con lo ilegal como el moto taxismo o el rebusque ventas indiscriminadas ... esperemos que algun dia tomemos conciencia de esta realidad y esperemos que no sea tarde....