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La vida es mejor que el colegio

Por las tardes me hacía la leva para ir al cine. Estaba haciendo cuarto de bachillerato en el Colegio de La Esperanza y en ese son perdí el quinto. Y con gusto, porque ese año miré más cine junto que en mi vida jamás.

En El Universal cada semana aparecía un anuncio del Cine Club Bolívar, dirigido por el inolvidable Carlos Menco Mendoza, que decía: “El cine es la vida misma”. Y es que aprendí mucho más de Shakespeare en un matinée dominical, cuando Menco programó “Romeo y Julieta” (1968) en la maravillosa versión de Franco Zefirelli. Entendí cómo la pasión del mundo podía empaquetarse en una estructura narrativa que cualquiera podía entender. Además los actores de esa versión eran adolescentes como uno: Olivia Hussey de 15 años y Leonard Whiting de 17, lo que supuso una fuerte conexión con el despertar confuso y rebelde de esa etapa de nuestra existencia. Ella luce hermosísima y la muerte de ambos dolió hasta incontenibles lágrimas.



Todo comenzó en los setenta cuando cursaba los últimos años de primaria en el Colegio Fernández Baena en el barrio El Bosque. Como sabrán, el colegio queda sobre una loma de vista privilegiada a la Bahía de Cartagena. Desde allí se podía divisar la pantalla del Teatro Miriam, se veía diminuta en el contexto de agua, noche y orilla. Entonces me hacía la leva de mi casa. Llegaba al colegio a las seis de la tarde para ver a Bruce Lee, Chuck Norris, El Santo y a Blue Demon darse patadas en silencio. Era la época en que los colegios estaban a doble jornada. De siete de la mañana a doce del medio día y de dos de la tarde a cinco. Siendo 1984, en una de esas tardes, presencié en el cine La Matuna la película “Pink Floyd The Wall” (1982) dirigida por Alan Parker. Recuerdo, como si fuera ayer, mi profunda conmoción cuando salí del cine. Es que para los ochenta Cartagena vivía del optimismo y así lo sustentaban los cambios urbanos, sociales y económicos que acaecieron. De repente me encuentro con esta historia: “Pink está enfermo mentalmente debido a los traumas que la vida le va deparando: La muerte de su padre en la Segunda Guerra Mundial, la sobreprotección materna, la opresión de la educación británica, los fracasos sentimentales, la presión de ser una figura famosa en el mundo de la música, su controvertido uso de drogas sumado a su asma, etc., son convertidos por él en ‘ladrillos de un muro’ que lo aísla, construido con el fin de protegerse del mundo y de la vida, pero que le conduce a un mundo de fantasía autodestructiva”. La película es una sin salida y, no obstante su estructura metafórica y llena de símbolos, con “The Wall” advertí el anuncio del desbarrancadero mayúsculo del sistema que se alimenta de joven material humano. Y que eso, tendría fuertes repercusiones en este lado del mundo. Eso no lo daban en el colegio ni en sueños. Nunca tuvieron idea de lo que acontecía en el mundo años previos a la caída del muro de Berlín.



La canción que inspiró la aparición de la película se llama “Another brick in the wall” (Otro ladrillo en la pared, 1979) y me estremecí al ver la participación de un grupo de preadolescentes cantando el coro: “We don’t need no education”. De una la grabé en un cassette, capturada en la programación de la emisora Victoria Internacional Estéreo. Se trata de un rechazo a la racionalidad instrumental del sistema educativo, en relación con los intereses del mercado y la etapa de vida de las personas: “Es como una cadena de montaje. Entras por una puerta a los 3 años, te imponen una doctrina que a alguien le pareció la correcta y sales por otra puerta a los 16 listo para aportar tu granito de arena al progreso y así tus hijos podrán aportar su granito de arena con un poco más de comodidad” (Bob Carruthers, 2005, Réflexions sur The Wall) Hacia 1980 la canción fue adoptada por los colegiales en Sudáfrica en contra del apartheid y por eso fue prohibida.



¿En qué consiste la relación docencia – aprendizaje en un mundo donde la vida va por un lado y el colegio por otro? Los niños y jóvenes de hoy son capaces de hacer varias operaciones mentales al tiempo en virtud de su hábil uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación; y, así mismo, presentar problemas en la comprensión de lectura y la apropiación de la cultura financiera, las habilidades básicas de investigación, las matemáticas y los principales problemas del mundo. Lo que más lamento es que hoy día, por sus implicaciones, hacerse la leva no es una opción.

ricardo_chica@hotmail.com

 

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