Indicadores económicos
2017-02-20

Dólar (TRM)
$2.902,81
Dólar, Venta
$2.858,00
Dólar, Compra
$2.700,00
Café (Libra)
US$1,64
Euro
$3.091,49
UVR, Ayer
$243,77
UVR, Hoy
$243,86
Petróleo
US$53,40

Estado del tiempo
2017-02-20

marea

Marea min.: -19 cms.

Hora: 00:23

Marea max.: 12 cms.

Hora: 07:52

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 5 a 22 kms/h

Temp. superficial del mar: 28 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 1.1 a 1.8 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 26 ºC
Máx. 32 ºC

Pico y placa
2017-02-20

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

3 - 4
Taxis
7 - 8
Motos
1 - 3 - 5 - 7 - 9

Las bolas del gato

-A A +A
 

La semana pasada me equivoqué y le cambié el nombre a la revista Cabeza de Gato por la de Bola de Gato. Inexplicable. Caí en la cuenta cuando, durante el lanzamiento de la revista y ante nutrido público, leía el artículo como primicia de lo que se publicaría el domingo.

No se me olvidan las caras a punto de estallar en risa. La verdad, es que me quedó sonando Cabeza de Gato.
El interrogante es por la visión de sus colaboradores: ¿desde qué lugar de sentido se postulan para ofrecer su contenido? No supe decirlo con claridad ocho días atrás. La perspectiva de la revista es eminentemente urbana, es decir, escrita desde una mentalidad urbana. A mi juicio los colaboradores son críticos con la realidad de Cartagena, pero, sin sofocarse. Tampoco se escribe desde la resignación, sino desde la ironía y para eso interpelan el cine de Hollywood. Lo que pasa es que, cuando uno lee Cabeza de Gato, queda claro que hay una modernidad material y otra modernidad mental. El que tenga con qué, puede consumir permanentemente el ritmo de actualización de los avances tecnológicos disponibles, un ritmo de consumo impensable para la gran mayoría; el que tenga con qué, accede a la sofisticación en los estilos de vida, dentro y fuera de la ciudad. Hay aspectos urbanos en Cartagena que son modernos: el edificio inteligente de Chambacú, por ejemplo. O sectores residenciales en Castillo Grande o El Laguito. O, el crecimiento urbanístico de la zona norte con su doble calzada, centros comerciales o centros de convenciones, entre otros. Hay aspectos modernos, por ejemplo, en colegios de bachillerato privados que ofrecen ambientes de aprendizaje comparables a lo visto en el primer mundo. En materia de salud, también encontramos en nuestra ciudad, una oferta de calidad mundial en transplante de órganos y procedimientos de alta cirugía. No obstante lo anterior, no somos mentalmente modernos. Es decir, no es que seamos muy razonables que digamos, en el plano del comportamiento cotidiano, en cuanto nuestros esquemas mentales o de valores en función de construir lo público.
No es sólo un asunto de educación, sino del surgimiento y la formación de una mentalidad urbana y de clase media ilustrada, solidaria y respetuosa de la ley. Lo curioso es que –al parecer- hace unos treinta o cuarenta años atrás, en términos generales, la sociedad cartagenera era más razonable en su diario acontecer. De ahí que en Cabeza de Gato, hay un artículo que recomienda procedimientos para soportar el tráfico del mercado de Bazurto. Y es que aquellos que decidieron construir el mercado público en un estrecho istmo, no fueron muy razonables que digamos. Al parecer quienes deciden el hecho urbano en Cartagena, no son muy modernos que digamos y así son con todo. ¿Qué se puede esperar, entonces, de los habitantes de ese larguísimo costillar urbano que va desde Crespito hasta la ciudad del Bicentenario, a la orilla de la Ciénaga de la Virgen? Yo no creo que sea solidaria ni racional, por ejemplo, la vía perimetral que funciona como muro de contención de la más pavorosa de las miserias. Las plumas de Cabeza de Gato escriben a sabiendas de la modernidad mental que anhela la ampliación generosa de la clase media: de ahí que sus ejes estructurantes sean el cine y la literatura light, sin pretensiones de nada. Es que el problema no es tanto la desigualdad material que nos caracteriza. Es que mentalmente cortamos por lo bajo. La imagen que tenemos de la vida urbana y sus estándares es muy precaria, nos conformamos con cualquier cosa y de cualquier manera: nos pasa a todos, sin importar estrato socioeconómico o nivel educativo o poder adquisitivo. Hay que ver qué significa y en qué consiste la clase media en Bogotá, en Medellín, incluso en Barranquilla. No es justo que sigamos viviendo así. Con ese maldito charco largo y hediondo a lo largo de la Pedro de Heredia, frente a Bazurto. Lo peor es que padecemos efectos irreversibles en lo ambiental, en la salud colectiva, en la sicología colectiva y quien sabe en que otros aspectos.
Estamos en el lugar de las bolas del gato. Por ahora lo que se me ocurre es pedirle a Antanas Mockus que se postule a la Alcaldía de Cartagena. O Peñalosa, Lucho, Fajardo. O Álvaro Uribe Vélez. O Alejandro Char. Alguien que nos devuelva la dignidad. Cabeza de Gato la venden en la librería Ábaco y vale cinco mil pesos.

ricardo_chica@hotmail.com

2408 fotos
67292 seguidores
Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese