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Las sutiles formas del vacío

A esta mujer se la devoran los objetos.
Pero más que ellos, las sutiles formas que tiene el vacío entre las líneas que moldean un objeto. Pero no cree en la línea. Todo está dado en la memoria que cada ser tiene del objeto y la lectura sensorial que propicia un gancho de ropa colgando un vestido, forjado por la artista en alambre dulce, cobre o níquel. Es Adriana Ramírez, quien expone en Cartagena, una serie de dibujos espaciales “Sin porcelana ni encajes”, en la Institución Universitaria Bellas Artes de Cartagena.

¿Cómo es el proceso de elaboración de estas esculturas en alambre?
-Es un trabajo minucioso, casi que de tanto lijar el alambre dulce uno se desconecta de todo el mundo y es un acto caso hipnótico, tras la búsqueda casi perfecta de los ángulos de un objeto. Pero el resultado es para mí algo fascinante. Se convierte en objeto artístico, en un dibujo espacial que revela enunciados abiertos. No se trata de hacer un zapato perfecto, un corset, una cachucha, no es una artesanía, es una obra que el espectador reconoce más allá del objeto mismo. La sombrilla es identicada como la lámpara en la que sin ningún color ni textura, el espectador inmediatamente agrega con su mirada el resto. Así que lo que hago es restar para que el ojo humano lo complete. Tiene una dimensión semiótica.

¿Cómo dialogan con sus objetos los niños, los jóvenes y adultos?
-Los niños se acercan sin problemas al objeto. Recientemente hice una telaraña en alambre en el Jardín Botánico de Bogotá y la respuesta fue increíble: estaban allí los elementos de la telaraña, su fragilidad y su textura en el espacio. Y los adultos estaban fascinados ante el brillo de la telaraña. Creo que hay tantas lecturas para cada objeto. Además del sentido del color, textura, estructura y material de cada objeto, el sujeto tiene una manera de relacionarlo con su propia memoria corporal y sensorial.

Se ha planteado usted nuevas obras en gran formato?
-Sí. Esta serie de dibujos espaciales que exhibo en Cartagena está acompañado también de esculturas elaboradas en alambre y resina, pero también se incorporan al dibujo sobre papel. Pero en cada escultura el espectador presiente más allá del alambre, el material original. Por ejemplo, en la cachucha que he forjado en alambre, están todos sus detalles y el espectador lo relaciona con la tela.

¿Cómo es su manera de relacionarse con el vacío que hay entre los objetos?
-Estudio ese vacío y busco la relación que entre los espectadores a través de los objetos. Esta muestra ofrece tres experiencias: una sobre la línea, otra sobre la idea de superficie y otra sobre el objeto: La línea no existe en la realidad como ente independiente; esta se constituye a través de planos y del efecto de la luz sobre la materia. En el dibujo, es en el único lugar donde la línea se experimenta como tal. En obras como Sombrilla, la línea se trae de vuelta a la realidad ya que en ese lugar donde solía existir el trazo sobre el papel -el dibujo-, queda el vacío y la línea es reconstruida con planos mediante un lenguaje escultórico –en tres dimensiones- a una minúscula escala.
Sobre la superficie: En sus dibujos espaciales en donde sustrae texturas, colores y planos en general, la línea del dibujo queda suspendida conteniendo el espacio; invitando al observador a recorrer detenidamente con la mirada y a reparar en los detalles de esos objetos comunes y su belleza. La línea - que solo existe en el dibujo - y el vacío, invitan al observador a complementar el objeto a través de la memoria y el recuerdo. Con su experiencia el espectador agrega telas o encajes, y diferentes características que harían de ésa cartera, con sus broches y cuero, la cartera ideal, o esos pantalones los de cuadritos, recuerdo de la infancia del paseo a la playa.
Sobre el objeto: Sin la porcelana, queda únicamente el espacio de lo contenido por el plato o la taza reflejando su utilidad como instancia estética y de reflexión sobre sus condiciones de uso. Aquí, el vacio, aquel en el que no se repara pero si radica el sentido de ser de elementos como una cuchara, aparece como el protagonista de una actividad tan usual como es tomarse un té.

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