Lorenzo Morales “La gota fría” es eterna

26 de agosto de 2012 12:01 AM

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Los juglares tejen su eternidad a punta de música. Las ocurrencias de las piquerias de Lorenzo Morales con Juan Muñoz y con Emiliano Zuleta Baquero, enriquecieron la tradición de la música vallenata.
Poco antes de ser internado en la clínica, el juglar le hizo saber a sus 37 hijos que a la hora de su muerte, se vistieran de rojo, le tocaran palmas y llevaran flores rojas. Su voz y su acordeón se perpetúan más allá de la muerte.
Lorenzo Miguel Morales Herrera (1914-2011), fue una figura esencial del vallenato.
El más famoso duelo de acordeones pasó a la historia y se convirtió en mito, música y literatura. El 26 de agosto de 2011 falleció a sus 97 años. Prevalece “La gota fría”, surgida del duelo entre Emiliano Zuleta Baquero y Lorenzo Morales. Cada uno de ellos reclamaba ser el mejor acordeonero. El duelo musical tuvo lugar en Urumita, y Zuleta recibió el aplauso del público. Lorenzo Morales sigilosamente desapareció del escenario, diciendo que tenía un malestar. Como castigo,  Zuleta le compuso La gota fría, como escarnio público. Años después, los dos terminaron siendo amigos hasta la muerte de Zuleta en 2005. La primera vez que se escuchó La gota fría, fue en 1940 interpretada y grabada por Guillermo Buitrago, con el nombre Qué criterio. En 1969, fue utilizada por Alfonso López Michelsen para un debate en el Senado para encarar a un senador de la oposición. En 1976 fue grabada la canción por El Doble Poder, conformada por Daniel Celedón, voz líder, e Ismael Rudas, acordeonero. En 1993 fue internacionalizada por Carlos Vives, en su disco Clásicos de la Provincia. Más allá de su popularidad, la canción retrata también los resquemores entre sectores de la sociedad colombiana que aún no asumen su origen indígena o africano. Se intenta ridiculizar en esa letra al indígena o al afrodescendiente por su origen. Un hombre de los cardonales, siguiendo el sentido ridiculizador de la canción, no tiene cultura, por haber nacido en las orillas.
Carlos Vives al grabarla se equivocó y en vez de decir “un negro chumeca”, dijo “un indio chumeca”. Mortales y Zuleta le dijeron a Vives “que los negros chumecas eran personas que venían de Jamaica a trabajar en la zona bananera, y eran poco apreciados en esa época, como lo dice la canción: Qué cultura va a tener un negro chumeca como Lorenzo Morales, y tanto Emiliano como Lorenzo cuando me conocieron me dijeron: ¡Te equivocaste, la dejaste mal grabada!", recordó el cantante samario, al contar esta anécdota a Laura Arrieta.
La enseñanza más hermosa que dejó Moralito a Vives es la humildad, la importancia de la amistad y una gran gama de versos y composiciones.
“Era muy humilde, a veces le faltaba lo básico, pero que en el momento del encuentro con la gente, su valor sobre la amistad, su cariño y saberse importante por ser juglar era algo cristalino. Se hacía querer, impactaba no por la cantidad de dinero que había logrado acumular, sino porque no tenía nada y lo daba todo”.
Lorenzo Morales comenzó a tocar el acordeón a sus 12 años.  Aprendió viendo tocar a los otros. A los 18 años salió de su pueblo. Su familia se estableció en Valledupar. Trabajó en la Zona Bananera.  Unos amigos le regalaron el primer acordeón. Allí empezó su travesía como intérprete y compositor de más de cien canciones. Entre ellas: El errante, El secreto, La mala situación, La primavera florecida, Rumores.
“Mi vida ha trascurrido con calma, con amor, mucha fe y con una larga lista de hijos, donde se hizo realidad aquello de que soy el que dejaba la huella, antes de poner el pié”, le contó a Juan Rincón.
“Tuve mis buenos tiempos de apogeo. Nunca perdí la rutina y siempre me destaqué en el campo del amor. Un acordeonero, cantante y compositor, era rey en esa época y la mayoría de mis canciones las hacía para premiar a las mujeres, esas mujeres que son lo más lindo que Dios creó”.
“El amor es como el combustible que se mete en el pecho y quema hasta el alma. Es una fuerza que no tiene contención hasta que logra llegar al cauce del corazón. Nadie muere por amor y solamente sucede en las canciones y en las novelas”.

Valledupar evoca al juglar
La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y los familiares del maestro conmemorarán este aniversario, con diversos actos litúrgicos. A las 8 de esta noche en la residencia de la familia Morales, se llevará a cabo un conversatorio donde intervendrán el pintor e investigador cultural, Agustín ‘Tín’ Nieves; el compositor y verseador Juan de Dios Torres Barrera; el jefe de prensa de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Juan Rincón Vanegas y Franklin Morales, hijo del maestro.

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