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Los hombres que no daban barato

El eminente ingeniero Juancho Morales, de la manera más generosa, me regaló sus recuerdos barriales, donde la música del caribe es un eje central. En sus consideraciones habla sobre el origen del término “champeta”, el cual surge a mediados de la década de los sesenta en una caseta llamada “Brinca – brinca”, ubicada en el barrio de Alcibia entre los talleres de Nicolás Pájaro y Maderas Atrato.

Al respecto señala Juan: “Muy cerca de la tienda del Turco Salomón -hoy la nueva EPS- y enfrente de la de Don José Miguel Puello. Para ese entonces, existía en el barrio La Quinta, la caseta ‘Subway’ junto al Teatro Colonial y en la parte de atrás estaba ‘La Pachanga Brava’ de los Fajardo”. Y continúa: “Igualmente empezaba a destacarse la Radiola del Mata, quien se había mudado del callejón Pasacorriendo en Alcibia al barrio Camino del Medio, en una casa de madera pintada de verde, al lado de donde posteriormente se ubicó el señor Pico, el Safari, y su música”.
Con el tiempo, la caseta “Brinca- brinca” se mudó frente a la iglesia María Auxiliadora, en la entrada del Barrio de la Candelaria. Y sigue el relato de Juan: “A la sazón de esta mudada tenía vigencia el ‘barato’: una modalidad donde en cualquier momento un parejo solicita ‘prestada’ tu pareja, tu mujer con el fin de seguir bailando con ella y se tenía el deber, por cortesía, cedérsela” Y, señala Juan: “So pena de una bronca. Para evitarse ‘el barato’ los bravos de la Candelaria, que en su mayoría eran vendedores de yuca y ñame del mercado, se colocaban su ‘champeta’ en el cuello de la camisa”.
Lo que más valoro del relato de Juan Morales es su verosimilitud contundente. Fue fácil la extensión del término champeta a un conjunto de prácticas barriales donde la fiesta, la música y el baile eran y son medulares en un modo de ser champetuo, el cual, se me antoja como protagonista de la dinámica urbana popular en Cartagena. Juan recuerda el repertorio musical de la caseta “Brinca – Brinca”: “A la sazón estaban de moda Los Caporales del Magdalena con su éxito ‘La banda borracha’, o Lisandro Meza con ‘Calabacito alumbrador’; La Sonora Matancera que retumbaba en la ‘Esquina Caliente’, el único billar de Alcibia; Cortijo y su Combo; Eddie Palmieri y su Charanga La Duboney; y La Malanga Brava de Charlie Palmieri y otros: como La Playa Sexttete; sonaba la canción: ‘Ill never Got back to Georgia’ de Joe Cuba con Cheo Feliciano en el ritmo salsero. Recuerdo bien a los Jamaiquinos (Yumekas), que trajo Intercol (La empresa petrolera que antecedió a Ecopetrol) a trabajar en sus refinerías, que vivían en ese sector y que contagiaron a los lugareños de La Candelaria con su ritmo y su “swing” caribeño. Los gringos blancos vivían en Amberes, Mister O’ Classen y otros.” Concluye Juan.
Después de escuchar a Juan Morales, me pregunté: ¿Cómo nos vamos a querer en Cartagena sino sabemos quiénes somos, ni de dónde venimos? Es que estamos en mora de recrear y difundir el gran relato de la gente cartagenera para aglutinarnos, para convocarnos y participar de una civilización antillana, caribeña, costeña. Aún hoy, desde columnistas de este periódico hasta los discursos de los guías turísticos, pasando por las escuelas, siguen vendiendo la llegada de los europeos a América como un proyecto civilizador. Por supuesto, se trata de una fábula que nos excluye, nos niega y nos desprecia.
Un día, al baile de los hombres que no daban barato, llegó la música africana contemporánea, es decir, la palabra champeta pasó de nombrar un cuchillo a nombrar una música. Y no se trata de un simple género, sino de una matriz estético – musical donde se mezclan distintas culturas, cosmogonías y diásporas. La champeta son muchos géneros, como: compa haitiano, zouk, calipso, mento, reggae, ska, soca, makossa, rumba congolesa, soukus entre muchos, que dan lugar a la champeta criolla. Nemours Jean Baptiste creó el compa haitiano, a mediados de los cincuenta, junto con Webert Sicot y recibió fuerte influencia de la rumba cubana, el cha-cha-cha, el merengue dominicano y el bolero, pueden constatarlo aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=JPME_cIiG-E&feature=related

Estoy seguro que es fácil imaginar cómo era y cómo sonaba una Cartagena guapa y orgullosa, cuando las champetas colgaban del cuello de los hombres.

ricardo_chica@hotmail.com

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Comentarios

Bueno el solo hecho de no dar

Bueno el solo hecho de no dar el barato, era una gran ofensa, y se formaban tremendas peleas, y si habia hasta muertos.

Siempre pido barato en las

Siempre pido barato en las fiestas familiares como nota chistosa , y es mi halagador para la persona con la que deseo bailar .
Muy buena nota ¡¡¡¡¡¡¡