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Neyder Lozano, lejos de su barrio, cerca de sus sueños

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Muchos dicen que la suerte no existe, que el camino hacia el éxito lo abre cada persona, de acuerdo con lo que haga durante su paso por la vida, otros piensan que la suerte llega y que hay que saber aprovecharla, lo cierto es que en la vida de Neyder Lozano Ruiz todo lo que ha ganado ha sido gracias a un esfuerzo propio y sacrificio diario.

Neyder, es un deportista bolivarense dedicado al taekwondo desde que tiene 11 años. Hoy, a sus 22 años, conoce las mieles del triunfo, ha saboreado la derrota y quiere probar la gloria, una gloria que no sea efímera, que deje huellas para que las generaciones que vienen, se den cuenta que cuando se hacen las cosas con sacrificio y dedicación, todo vale la pena.

CON FIRMEZA

Neyder Lozano, conocido como Bola 8, debido a que una vez se rapó y un amigo le dijo que parecía la Bola 8 del billar, se crió entre las venas del barrio San Pedro Mártir, un sector golpeado por el puño de las pandillas y la drogadicción, mundo con el que Lozano, sin aún saber practicar taekwondo, tuvo que pelear para permanecer al margen de lo que podría acabarle la vida.

“Siempre estuve de cerca a las pandillas y la droga. Amigos y conocidos han sido parte de ese mundo en el que se han perdido muchas vidas. Afortunadamente pude darme cuenta de que eso jamás me convendría”, expresa el deportista, quien hoy es catalogado como el mejor de Colombia en su categoría y de los mejores de América Latina.

El deporte siempre es una buena opción para que una persona se aleje de los malos pasos, Neyder ha demostrado que el taekwondo y él están hechos el uno para el otro.

“Conocí el taekwondo por medio de mi profesor de educación física y aunque no lo practicaba todos los días, sí disfrutaba hacerlo”.

TALENTO ES LO QUE HAY

Neyder demostró desde cuando empezó a practicar taekwondo que servía para el deporte de contacto, tanto así, que con solo tres meses practicándolo, fue invitado a su primera competencia.

“Me llevan a una competencia nacional y quedé de segundo en la categoría cadete”, cuenta el deportista, quien en ese entonces participó por el departamento del Atlántico, ya que el apoyo en Bolívar, para esa época y como él mismo lo dice “estaba un poco flojón”.

Viajar es una de las cosas que muchos seres humanos disfrutan, Neyder no es la excepción y una de las cosas que más le llamó la atención de ser deportista de alta competencia, es que tenía la oportunidad de conocer varias ciudades y lugares a los que jamás pensó visitar mientras estaba en su San Pedro Mártir, donde a pie descalzo y sin camisa jugaba fútbol en la calle a la espera de que algo le cambiara la vida por completo.

“Seguí esforzándome para seguir mejorando y poder ir a mi segundo torneo. Recuerdo que fue en Yopal, Casanare”, expresa con mirada melancólica, pero al mismo tiempo con una sonrisa en su rostro y no es para menos, en esa ocasión participaría representando los colores de su natal Bolívar.

DEDICACIÓN

Para nadie es un secreto que Colombia tiene menos oportunidades que los países desarrollados. La situación  que vivía la familia de Neyder Lozano cuando empezó a practicar taekwondo lo alejó del colegio. El pequeño peleador supo aprovechar ese momento, para dedicarse más tiempo a un deporte que lo había absorbido por completo y del cual estaba enamorado cual muchachito de 15 años que bota la baba por la chica que le gusta.

“Por cosas que pasan me tocó salirme del colegio, pero eso lo aproveché para dedicarme 100% al taekwondo, mi profesor también me ayudó mucho a ganarme el cupo en la selección”, dice Neyder, quien es el segundo de tres hermanos.

LOGROS

Han pasado 11 años desde que Neyder Lozano participó en su primer campeonato. Tiene tantas medallas que no sabe cuántas son, al igual que no tiene claro en cuántos torneos nacionales e internacionales ha participado. Hoy es el número uno de Colombia en la categoría de 75 kilogramos.

Acaba de ganar para Bolívar, el primer puesto en el torneo de las Américas en Cali, ranqueable para la selección Colombia, al igual que ganó un torneo internacional en Bogotá hace una semana, a donde llegó luego de haber ocupado el cuarto lugar en los Juegos Panamericanos en Canadá hace un mes.

“Hay un gran nivel en los otros países, pero sin duda estoy trabajando duro para llegar más lejos”, expresa.

SUEÑO DORADO

El pasado mes de mayo, Neyder estuvo en Rusia, representando a Colombia en el Mundial de Taekwondo, y aunque fue eliminado en primera vuelta,  palpó el nivel de los mejores del mundo y aprendió que para mejorar lo que necesita es sacrificio.

“Hay que seguir entrenando. Mi sueño es llegar a los Juegos Olímpicos del próximo año”, dice con una mirada llena de ilusión y a su vez con una voz llena de fuerza. Y, a diferencia de  los políticos, que por esta época quieren endulzar a todo el mundo para ganarse unos votos, Neyder se compromete a dar lo mejor de sí mismo para poner el nombre de Bolívar y de Colombia en lo más alto de la esfera mundial del deporte.

“Me entreno duro diariamente. Las jornadas son largas. Empezamos a las 7 de la mañana, pero no sabemos a qué hora terminamos. Considero que estoy en un gran nivel, pero hay que mejorar porque para llegar a los Olímpicos se necesita más”, comenta el deportista, que tiene en la mira los próximos Juegos Nacionales que se celebrarán en noviembre en Tolima y Chocó.  Si llega a quedar de primero podrá aspirar al preolímpico, el cual aún no se ha definido dónde y cuándo será.

LO APOYAN

Cuando comenzó su vida deportiva, su padre, taxista de profesión, no estuvo de acuerdo, ya que quería que estudiara.

“Eso del taekwondo no da plata”, cuenta Neyder que su padre le decía. Todo comenzó a cambiar cuando se dio cuenta  de que su hijo era bueno en lo que hacía.
“Siempre que iba a un torneo traía mi medallita, ahí mi padre empezó a decirme que era bueno y me apoyó a ojo cerrado”, agrega.

En este momento Neyder reside en Cartagena, pero lejos de sus padres, ya que vive en el complejo de Iderbol, donde trabaja con su entrenador.

“Tenía que alejarme de ese mundo que me rodeaba en el barrio”, cuenta sin temor  y reconoce que sus “llaves” de la cuadra le decían “picao” porque ya no hacía parte de su combo.

“Si me quedo allá no hubiera podido llegar a donde he llegado. Uno en el barrio pierde mucho tiempo, por eso prefiero estar acá”, dice con seguridad, la misma que refleja al decir que luchará para ganarse uno de los dos cupos que le dan a Colombia para estar en los Olímpicos en el taekwondo.

“El taekwondo es mi vida, es mi pasión, no me veo practicando otro deporte. Además le debo mucho al taekwondo”, dice Neyder Lozano, un muchacho lleno de esperanzas y que es un ejemplo para esos “pelaos” que están rodeados de un mundo difícil lleno de violencia y drogadicción.

Neyder es el ejemplo para decir que sí se puede salir adelante sin importar ningún tipo de adversidad.
 

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Comentarios

mi consejo es

que siga entrenando hasta desfallecer porque a nivel olímpico siempre estarán los mejores, los mas fuertes. y a ese barrio ni a apagar incendio hermano, cualquier día que vaya allá puede aparecer la mala hora y si la suerte y la constancia lo ayudan saque su familia de ese sitio.