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Noel

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Jean Gesner Henry, mejor conocido en el caribe colombiano como Coupé Cloué, nació en Haití el 10 de mayo de 1925 y murió el 29 de enero de 1998.

Nunca lo imaginé muerto, en especial, porque este músico vive cada vez que llega diciembre a Cartagena. El fin de semana pasado salió el sol después de verle la cara al calentamiento global durante quince días. Salió el sol y a lo lejos, un picó en las entrañas del barrio Chile, me trajo con la brisa, las notas tibias y sabrosas de “Noel”: una canción emblemática que marcó la piel cartagenera para siempre.

Bailé “Noel” a fines de año en 1980. Bailé “Noel” por primera vez en una calle del sector de Las Colonias, en Manga. “La Manga negra”, como alguna vez escuché en un bus de palo de los que circulaban por la isla. Un bus de “Manga Popa Camino Arriba”, con bancas de tres puestos y cortinas de lona en las ventanas. Un bus donde el chofer sabía de antemano en qué esquina se bajaba, o se subía, cada distinguido pasajero santificado en fragancia de mariafarina; cada distinguida pasajera que era recibida en la parada por algún empleado de la casa.

De repente, al final de la avenida Jiménez, el bus quedaba vacío un par de cuadras para, después, abarrotarse de negros estibadores, muelleros, prácticos, comerciantes, mandaderos, palenqueras, estudiantes y vendedores de artículos de contrabando: menticol rojo en especial. Antes de llegar al muelle del terminal marítimo, el bus quedaba vacío frente a la casa del glorioso pelotero Ventura Julio De La Vega. Precisamente, con una de sus hermosas hijas, bailé “Noel”: inolvidable. Era de noche, la calle segunda de Las Colonias estaba sin pavimentar y habían charcos por la lluvia de aquel noviembre. La llovizna era tibia y pertinaz. Casi todos bailaban bajo el techo de una terraza encementada que llamaban la tarimita, extendí mi mano a Gloria María y ella me abrazó sin remilgos con toda su humanidad. No se me olvida: vestía un traje corto, color blanco, ceñido al cuerpo. Negra hermosa, de sonrisa tibia como la llovizna y como la música de “Noel”.

Escuchar “Noel” después de treinta años en nuestra ciudad es extrañar la otra ciudad. Pero, también, es legado de nuestra conexión con lo que significa el Caribe. La ciudad, en ese entonces, sonaba distinto y la gente era dueña de un saber geográfico - musical del Caribe. La gente sabía que Jamaica trajo el reggae, Panamá su tamborito, Trinidad trajo el calipso y la bomba Puerto Rico. Con su canción “Colombia Caribe” el maestro Francisco Zumaqué registró el saber músico popular que se respiraba en Cartagena, el cual, se consolida con la celebración anual del Festival Internacional de Música del Caribe.

El festival nos hizo mirar, de frente, hacia el mar caribe. No se trata de mirar el horizonte del océano desde la ventanilla de la buseta, cuando vamos pasando por la avenida Santander. No, porque ese es un mar ausente de cultura y de pueblo. Sabíamos qué significaba el Caribe porque nos identificábamos con todos los pueblos del mar. Sabíamos, gracias a la música afroantillana que sonaba en la radio, en las calles, en el festival; sabíamos que el caribe son los chinos, hindúes, árabes, judíos, europeos, indígenas, africanos de todas las civilizaciones que, además, hablaban todas las lenguas.

Y eso era lo que yo escuchaba cuando visitaba Las Colonias: en un fin de semana, en esa esquina del mundo, encontrabas un pedazo del universo hablando malayo, polaco, inglés o portugués. En ese entonces nosotros éramos el puerto. “Noel”, por ejemplo, está cantado en creole: una mezcla de dialectos africanos con francés.

No podemos seguir con miedo, ni matarnos entre nosotros, en especial, los que vivimos de Bazurto para allá. Quizás necesitamos que regrese el Festival de Música del Caribe. No es nostalgia. Ese fue uno de los hitos culturales más importantes de Cartagena en el siglo XX, pues, nos congregó socialmente, como ningún otro evento, alrededor de la identidad y la memoria caribeña con toda la fraternidad que eso significa.

Por eso es clave la oferta de un concierto como el del próximo 30 de diciembre con Calle 13, Rubén Blades, La Familia André, Heroicos entre otros; por que se trata de reactivar el intercambio con la cultura caribeña e imaginarnos de una manera distinta para recrear una ciudad donde todo el mundo quiera y desee vivir. Se trata de bailar “Noel” en la calle, sin miedo y en paz.

ricardo_chica@hotmail.com

 

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