Indicadores económicos
2017-11-23

Dólar (TRM)
$2.982,73
Dólar, Venta
$2.828,00
Dólar, Compra
$2.690,00
Café (Libra)
US$1,41
Euro
$3.504,40
UVR, Ayer
$252,10
UVR, Hoy
$252,10
Petróleo
US$57,97

Estado del tiempo
2017-11-23

marea

Marea min.: -11 cms.

Hora: 23:23

Marea max.: 18 cms.

Hora: 14:26

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 4 a 14 kms/h

Temp. superficial del mar: 28 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.3 a 1.0 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 25 ºC
Máx. 33 ºC

Pico y placa
2017-11-23

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

5 - 6
Taxis
5 - 6
Motos
0 - 2 - 4 - 6 - 0

¿Qué carajos es el homeschooling?

Educación alternativa. Educación en casa, familiarmente asistida, desescolarizada, educación libre de estructura. Todas definiciones. Se aproximan al Homeschooling, una práctica de enseñanza que para algunos es una novedad inusitada, y para otros es más antigua que la moda de andar a pie.

En países como Canadá y Estados Unidos es todo un fenómeno social, cultural y familiar.

Por ello, ha sido una sorpresa encontrar en Cartagena un grupo conformado por 54 homeschoolers —educadores— que rechazan la forma tradicional en que los colegios educan a sus hijos, bien sea porque los consideran de baja calidad, o porque quieren ser partícipes activos en el desarrollo de sus chicos, probando una manera innovadora de aprendizaje y desvirtuando, de paso, anacrónicos paradigmas educativos.

Aprendizaje Natural

Ana María González, máster en educación, ha aplicado este método de enseñanza libre con su hija de 16 años e hijo de 13. Podría decirse que desde antes de sus nacimientos, esta madre estuvo interesada en ofrecerles otra opción instructiva.

La politóloga bogotana, residente hace más de cinco años en Cartagena, dice que en nuestra ciudad apenas se está abriendo camino este tipo de metodología, cuya popularidad se fundamenta en que los estudiantes se enfoquen realmente en lo que quieren hacer, lo que les llama la atención, aprovechando la enorme conectividad de Internet para explotar sus responsabilidades autodidactas.

Los beneficios también apuntan a crear un lazo de confianza sólido entre los padres y sus hijos, pasando tiempo de calidad. Como es obvio no todos los padres pueden permitírselo. 

—Desde mi época universitaria me interesó el desarrollo cognitivo de la primera infancia—me explica Ana María González, 38 años, reclinada sobre su silla de madera blanca. Dos gatos se pasean por la sala. Es una madre moderna. En el medio de nuestras dos sillas hay una mesa del tamaño de un ajedrez abierto, las fichas desplegadas—. Hay muchas formas de desescolarización. Está el homeschooling y el unschooling.

El primero, me ha dicho, es llevar el colegio a la casa, horarios, profesores, evaluaciones, reportes, reglamentos y estructura, existen muchísimos modelos educativos para guiar este proceso. El segundo método de desescolarización —unschooling, el que practica Ana María—se deriva de la idea del aprendizaje natural de los niños: los juegos, la curiosidad, los intereses personales, los viajes y libros, un largo etcétera donde prima la anarquía.

—Con el segundo método no hay mucha planificación—comenta—. Por ejemplo, yo quería darle a mis hijos una buena clase de geografía colombiana. Así que decidimos coger el carro y hacer un viaje hasta Pasto, Nariño, parando en el camino claro, visitando ciudades, comiendo la gastronomía de cada región. Fue una gran experiencia.

Sus hijos tan sólo estuvieron escolarizados durante seis meses en Cartagena. La familia decidió probar la educación tradicional y se impusieron un tiempo mínimo de seis meses. “Acordamos que si después ellos querían continuar, yo no los iba a sacar del colegio”. Muy pronto empezaron las críticas de los chicos. Se quejaron con Ana María porque los directivos no los dejaban correr. Les imponían clases de religión, pese a ser un colegio laico, y en general les pareció un sistema represivo.

—No estaban aprendiendo lo que realmente querían aprender.
González es consciente de que la educación pública en Cartagena y el país es todavía deficiente. Dice que, especialmente en esta ciudad, los colegios privados son muy costosos y no garantizan realmente que sus hijos sean educados con la calidad que ella recibió y espera de una institución.

—Con las nuevas tecnologías se puede aprender todo el tiempo. Lo fundamental, lo que tenemos que enseñarles a nuestros hijos es a seleccionar.
Para esta familia ha sido vital el apoyo de la red de homeschoolers de Cartagena. Los miembros hacen reuniones cada semana y se comparten todo tipo de conocimientos, desde pintura, pasando por todas las ciencias.

González me cuenta que sus hijos además de ser brillantes en matemáticas, están a punto de convertirse en bilingües, y que el aprendizaje del inglés surgió por motivación propia de ellos, en principio para entender sus juegos de video Rpg —Role-playing game—.

***
La profesora de la Universidad de Cartagena, Alicia Haydar, sabe de esta iniciativa escolar y celebra el compromiso de estos padres con la educación de sus hijos.  Confirma en sus clases con los ‘primíparos’ el mal momento de la educación pública.

—Uno se da cuenta en los cursos con los chicos entrantes que no saben aspectos muy básicos como ortografía, redacción, comprensión de lectura o análisis de un texto—dice Haydar, pionera en la importancia de la literatura infantil para aprender a leer y a escribir.

Por todos es sabido que la educación escolar pública de Cartagena se rajó en las Pruebas saber 11 del año pasado, antiguamente conocidas como Icfes. La ciudad está detrás de Medellín, Bucaramanga, Bogotá, Tunja y Cúcuta.

Ana Victoria Molina, 56 años, es toda una institución en el homeschooling. Ha educado a sus 9 hijos bajo este mecanismo y es una de las principales referencias del grupo cartagenero que se ha decidido a ponerlo en práctica. La consideran una asesora indispensable.

—Estoy maravillada de que todas esas familias, que he tenido la oportunidad de conocer, son personas especiales, con mucho amor y muy idealistas, que no se conforman con lo que hay. Están buscando todo el tiempo lo mejor para sus hijos—comenta Molina, de oficio traductora e intérprete, pero quien lleva 36 años utilizando el método.

Esta española de las Islas Canarias, radicada en nuestra ciudad, me cuenta que una de las grandes ventajas es la habilidad para cultivar en los niños el amor por el aprendizaje, y que no se trata sólo de ver qué les interesa, sino “procurar interesar a los niños en diferentes temas, en darles a probar cosas novedosas”.

—No creo que el ejercicio dependa tanto del nivel económico de la persona o familia que se decida a aplicarlo, sino del nivel de consciencia, de cultura general, porque tú mismo puedes aprender también con tus hijos y luego enseñarles.

Epílogo

Frente a la validación de los conocimientos aprendidos en casa, Ana Victoria Molina dice que cuando se desconocía el homeschooling en Colombia, era un proceso mucho más arduo, pero que ahora las secretarías de educación ofrecen el examen Icfes que los valida. El decreto 2832 de 2005 reglamenta estas equivalencias.

Los expertos en este modo educativo coinciden en que no se afecta, forzosamente, la sociabilidad del niño. Esto depende, dicen, mucho más de las actitudes de los padres que del entorno.

—Hay varias facetas en ese asunto—dice Ana Victoria Molina—. Un extremo es que la socialización en el colegio no siempre es positiva, se presentan casos de matoneo e incomprensiones. Y de otra parte, aunque sea positiva está muy limitada a niños de las mismas edades. Una de las ventajas del homeschooling cuando se hace bien, es la facilidad de conectar a los hijos con personas de todos los niveles socioculturales y de todas las edades, a través de viajes y ambientes.

Esto también tiene que mirarse dentro de un concepto mucho más amplio y globalizado. El acceso a las redes sociales, los grupos de whatsapp, toda la tecnología de la información faculta de múltiples maneras la interacción.

—Mis hijos por ejemplo hacen parte de un grupo de whatsapp de novelistas adolescentes—me cuenta Ana María González en su casa de Torices. Me ha dicho que tampoco es que la desescolarización resulte mucho más barata que la educación formal. “Sale casi igual en dinero”.

González explica que sus hijos son muy maduros y que debaten con argumentos cada etapa de su formación, no siempre ella es la que tiene la razón.

LEA MÁS SOBRE Dominical



Ranking de noticias

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese

Comentarios

Palabrotas a la moda

Resulta bastante artificial titular de esta manera lo que se supone que es una nota sobre una alternativa de educación.

Titular

No escribo para tiquismiquis.

Osado

Por supuesto, eres un osado periodista moderno. Te espera el NY Times.