Publicidad
Publicidad

Indicadores económicos
2016-12-08

Dólar (TRM)
$2.989,71
Dólar, Venta
$2.900,00
Dólar, Compra
$2.850,00
Café (Libra)
US$1,58
Euro
$3.207,95
UVR, Ayer
$242,35
UVR, Hoy
$242,34
Petróleo
US$49,77

Estado del tiempo
2016-12-08

marea

Marea min.: 0 cms.

Hora: 12:48

Marea max.: 14 cms.

Hora: 07:03

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 08 a 14 kms/h

Temp. superficial del mar: 25 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.4 a 0.6 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 26 ºC
Máx. 30 ºC

Pico y placa
2016-12-08

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

N/A - N/A
Taxis
7 - 8
Motos
1 - 3 - 5 - 7 - 9

Relatos del mal

-A A +A
 

Yo no soy capaz de distinguir un tiro. Por eso, aquella mañana de mayo de 2004, cuando mataron a Polito, asumí el estallido de un transformador y por unos instantes esperé que se fuera la luz.

Me acuerdo bien: tenía todas las piezas para escribir un proyecto de investigación que interrogara qué visión tenía el público de la página de Sucesos de este diario, sobre sus noticias, sobre el mundo de los periodistas y sobre cómo pasaba la vida en la ciudad por cuenta de la tragedia y el sufrimiento. Fueron cuatro tiros.

Me asomé por la ventana y un aseador corría entre los automóviles con dirección a la portería. “Mataron a mi hijo” gritó una mujer corriendo en la misma dirección. Conocía a Polo desde que era un niño, pero jamás había hablado con él. Es de esos vecinos de toda la vida, que forman parte del grupo de extras de tu propia película existencial. Lo asumía como un tipo callado, observador y que adoraba a las mujeres de su familia. Y un día, de repente, se casó y tuvo un hijo. Supe, por el periódico, que los casquillos encontrados en la escena del crimen eran de una beretta nueve milímetros. Una especificación que no se a qué se refiere, ni quiero saber, pues, no olvido el horroroso ruido de las detonaciones. Suenan como un estropicio controlado, se escucha implacable un brillo metálico imparable. Inevitable. El primer tiro fue aislado. Los otros tres fueron seguidos.

Siempre he creído que si uno quiere encontrar una buena fuente para escribir guiones de cine hay que leer las páginas de crónica roja. Ni si quiera leerlas, sino verlas. El otro día en El Teso, el fotógrafo retrató la escena final en que posaba un cadáver. Era un tipo grueso, en chancletas, en mocho y en camiseta. Estaba sentado en una silla rimax de color blanco y se encontraba encorvado sobre sí mismo, como mirándose la barriga. Era un muñeco de año viejo. Hacía un día espléndido, el barrio entero rodeaba el acontecimiento, algunos niños aparecen comiendo bolis y todos estaban bajo una frondosa hilera de árboles que daban un toque de comodidad para coger el mejor puesto frente al espectáculo. Es lo mismo que se ve en películas como El Padrino, American Gansters o Los sospechosos de Siempre. Se me antoja que la conexión crónica de judiciales y cine se hace muy patente cuando se trata de películas latinoamericanas: La ley del más débil y Ciudad de Dios, ambas de Brazil; Perro como perro y Satanás, de Colombia; Diamante y Llámenme Mike, de México; Secuestro express de Venezuela; Nueve reinas de Argentina; o las africanas Jerusalema y Tsotsi: esta última perfectamente ha podido ser filmada en ese largo e interminable costillar que va de San Francisco a la ciudad del bicentenario donde habitan los condenados de la tierra.

El martes pasado los periódicos de la ciudad se refirieron a la captura de “Caleb” un sicario menor de edad que trabajaba para una poderosa organización delincuencial. Las redacciones, las fotos, el recuento de sus andanzas y su consecuente reguero de víctimas dan cuenta de un auténtico mensajero de la muerte dispuesto a llevarse por delante al que sea: caiga, quien caiga. “Caleb”: título certero para una película. Y es que lo subyacente a los relatos son los mitos y eso, bien manejado, los torna fascinantes. Los bandidos terminan constituyendo un desafío al poder establecido. En Batman: El caballero de la noche, en cierta escena, la alcaldesa de la ciudad no sabe qué hacer porque el súper héroe renunció a su papel de salvador, frente al inmenso poder terrorista y corruptor del temible Guasón. La película tiene un final lleno de incertidumbre, es un final ambiguo, donde se acata la ley pero no se cumple: una verdadera rareza para el esquema tradicional de los relatos de Hollywood, pero que le apunta a mucho a la realidad.

Y la realidad es que los peores son los delincuentes de cuello blanco. Pero ellos no salen en Sucesos, ni se relatan sus maldades. Aunque es fácil imaginar las razones, habrá que investigar porqué. Para comenzar vale la pena ver “Perder es cuestión de método” (2005) de Sergio Cabrera.  

ricardo_chica@hotmail.com

Notas recomendadas
Publicidad
Publicidad
2329 fotos
64104 seguidores
Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese