Indicadores económicos
2017-07-27

Dólar (TRM)
$3.026,22
Dólar, Venta
$2.850,00
Dólar, Compra
$2.645,00
Café (Libra)
US$1,54
Euro
$3.523,73
UVR, Ayer
$251,58
UVR, Hoy
$251,59
Petróleo
US$48,75

Estado del tiempo
2017-07-27

marea

Marea min.: -11 cms.

Hora: 09:27

Marea max.: 12 cms.

Hora: 02:06

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 11 a 29 kms/h

Temp. superficial del mar: 28 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 1.0 a 1.6 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 26 ºC
Máx. 35 ºC

Pico y placa
2017-07-27

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

3 - 4 -
Taxis
3 - 4
Motos
0 - 2 - 4 - 6 - 8

Sin previo aviso

La cerrada de RCTV en Venezuela por parte del régimen de Chávez fue un exabrupto, un asalto descarado a uno de los fundamentos clave en el ejercicio de la democracia. Cerrar RCTV, porque su línea editorial era opuesta a los postulados chavistas, equivale al asesinato en Colombia, por ejemplo, del periodista y humorista Jaime Garzón.

Es así de ese tamaño porque se supone que en las democracias la gente debe estar informada de forma oportuna y veraz y, de esa forma, hacer parte del proceso, del destino colectivo, de su devenir.
Y ello es así, más, en un mundo donde los Estados están instalados a medias, son incapaces de defender el interés general y, en nuestro caso, se encuentra parcialmente capturado por la mafia desde sus más altas esferas. Con una sarta de gobiernos ineptos, corruptos y malintencionados regados por toda la geografía nacional, el trabajo periodístico se constituye en –prácticamente- la única instancia social capaz mantener visible el horizonte donde la decencia y la moral aún son referentes dignos de ser tenidos en cuenta.
En un país como el nuestro en donde se dejan vencer los términos (entre otros recursos legales) para favorecer la impunidad a ciertos actores muy poderosos, el periodismo y los medios de comunicación terminan reemplazando la administración de la justicia. Así mismo, los medios terminan reemplazando a los educadores, a los padres de familia, a los médicos, a los amigos, a los artistas, a los abogados, a los guías espirituales y a todo lo relacionado con la vida de la gente. Eso pasa para bien o para mal.
Por supuesto que el periodismo en Colombia también está contaminado por las fuerzas oscuras de todas las lacras del conflicto armado que padecemos. Conflicto que, además, adquirió la lógica del narcotráfico sin importar el bando desde donde se esté disparando. De hecho se sabe de la alianza entre paramilitares, guerrilleros, políticos, empresarios y servidores públicos con tal de capturar y controlar el Estado, la sociedad y todas las actividades comunes y vitales. Así como hay periodistas valientes, honestos y muy profesionales que tienen claro que su labor consiste en interrogar el poder; también hay otro montón de periodistas y medios que se venden al mejor postor. Yo no sé si se trata de la mayoría de los periodistas en Colombia. Ojalá y no, en honor a los 125 periodistas asesinados en estos últimos 13 años, según Caracol televisión.
A mi juicio, ahora sí nos va llevar la que nos trajo, con la salida de circulación de la revista Cambio. No exagero. Se trataba de un medio que era capaz de recomponer la agenda nacional de noticias a instancias de un gobierno muy mediático y con un poderío inmenso y muy efectivo para seleccionar y descartar los temas de fondo que embargan la nación. Cambio no era una revista consultada por el gran público colombiano, pero, sus resultados periodísticos arrastraban los titulares de los demás medios por más obsecuentes, sinvergüenzas y arrodillados que fueran sus periodistas. Y ahí la gente, viendo la televisión, escuchando la radio o practicando radio bemba se enteraba de algo.
Lo cierto es que Cambio lo que hacía era rasguñar un poco la epidermis de escoria y derramaba la pus que hoy infecta la moral colectiva, porque –ahora más que nunca- la gente cree que lo malo es ser bueno. La salida de Cambio es un síntoma de que lo peor está por venir. En materia mediática la diferencia entre Colombia y Venezuela es que allá la represión sobre periodistas y sus medios es directa, brutal y arrasadora. Acá se hace de forma legalmente sofisticada: hay mucha intimidación, sapería, lambonería y autocensura. Yo me aplico mucho esta última porque escribo con miedo. Ahí es cuando se cierra Cambio, con inteligencia y sin previo aviso. Entonces, la gente sabe que se siente mal pero no sabe por qué, ni la causa.

TEMAS

LEA MÁS SOBRE Dominical

Ranking de noticias

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese