Indicadores económicos
2017-10-16

Dólar (TRM)
$2.932,05
Dólar, Venta
$2.848,00
Dólar, Compra
$2.680,00
Café (Libra)
US$1,44
Euro
$3.462,75
UVR, Ayer
$251,96
UVR, Hoy
$251,97
Petróleo
US$51,45

Estado del tiempo
2017-10-16

marea

Marea min.: -6 cms.

Hora: 02:50

Marea max.: 18 cms.

Hora: 20:56

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 5 a 15 kms/h

Temp. superficial del mar: 25 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.7 a 1.0 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 28 ºC
Máx. 30 ºC

Pico y placa
2017-10-16

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

N/A - N/A
Taxis
1 - 2
Motos
1 - 3 - 5 - 7 - 9

Un encuentro con Rosa Regàs

Se ríe del tiempo que pasa. Está cerca de cumplir los 77 años. “Los cumpliré el 11 de noviembre, fecha en que ustedes se independizaron de España. Publiqué tarde: Mi primera novela a mis 58 años. Pero a los 60 me gané el Premio Nadal. Y después el premio Planeta”.

Es Rosa Regàs. Una artista del cuento y la novela. “Yo corrijo y corrijo hasta encontrar el ritmo de la frase”, dice esta mujer aguerrida y valiente que no tiene pelos en la lengua a la hora de decir y cuestionar la política y la cultura en su país. Es una de las más reconocidas y prolíficas autoras españolas. Se deja llevar por el ritmo de las palabras. Por la música que sostiene una historia contada. Toda su vida ha estado ligada a la escritura, a la lectura y a la traducción. Los libros han sido una de sus compañías deslumbrantes. Releer es un placer adicional: redescubre detalles y secretos de la construcción de la historia y la estructura del libro.
Rosa Regàs estudió Filosofía en Barcelona; entre 1964 y 1970 trabajó en la Editorial Seix Barral con Carlos Barral y en 1970 fundó la Editorial La Gaya Ciencia. De 1983 a 1994 fue traductora "free lance" en las Organizaciones de las Naciones Unidas en Ginebra, Nueva York, Nairobi, Washington y París, y posteriormente (1994 – 1998) dirigió el Ateneo Americano de la Casa de América de Madrid.
Es la autora de Memoria de Almator, (novela, 1991), Azul (novela, 1994), Canciones de amor y de batalla (artículos, 1995), Pobre corazón (relatos, 1996), Sangre de mi sangre. La aventura de los hijos (ensayo, 1998), Sombras, nada más (relatos, 1998), Luna lunera (novela, 1999), La canción de Dorotea (novela 2001), Diario de una abuela de verano (2004), Viento armado (relatos, 2006).

¿De qué forma el ambiente familiar incidió en su vocación literaria?
—Mi padre Javier Regás era un ser delicioso, pero como era republicano le cayeron los desastres. Pero él solía decir: “He venido a ver pasar el verano. No me voy a preocupar. Escribió veinte o treinta comedias”, confiesa.
Mi madre, Mariona Pagés, era una lectora impresionante. Heredé su biblioteca con 25 mil libros. Su pasión era la literatura y la historia. Uno de los autores que me enseñó fue a Proust. Empecé a escribir cuentos en la revista del colegio. Quería viajar y entender el mundo en que vivía.

¿Cómo concibió su novela La canción de Dorotea, ganadora del Premio Planeta?
—Surgió de un hecho que me ocurrió. Yo vivo en el campo. Y un día descubrí que había desaparecido mi sortija, mientras estaba ausente en uno de mis viajes como traductora. Empecé a investigar a la señora que laboraba como guarda en mi casa. Descubrí que en mi ausencia, esta guarda convertía mi casa en un burdel y metía chicas y ella hacía de Madame. No tenía quejas con el trabajo que hacía mientras estaba en casa, y esta situación terrible, de intriga y de vida oculta, me llevó a escribir La canción de Dorotea. Fue algo terrible para mí. Terminé desechando todos los muebles y camas de mi casa.

Un escritor es también una suma de rupturas. ¿ Qué cree usted que se mantiene en su arte de narrar?
—En primer lugar, la memoria y mi respeto por la música de la prosa, las imágenes claras. Cuando escribo una novela, trabajo segmentos, episodios, paisajes, personajes. Conozco el final antes de empezar el segundo capítulo, avanzo poco a poco, elaboro un índice y voy tirando de un hilo, en un ejercicio de develar la novela que quiero escribir. El proceso no siempre es fácil, a veces se niega.
¿Le ha ocurrido que uno de sus personajes haya hecho de las suyas, subvirtiendo el destino que usted le ha trazado?
—No. A mí el personaje no se me va y menos por su cuenta porque un personaje tienes que conocerlo a fondo, en su carácter, su temperamento, su familia, sus circunstancias y sus reacciones.

¿Qué significó para usted trabajar al lado del editor Carlos Barral?
— Fueron años gloriosos. Trabajé 7 años al lado del editor Carlos Barral, un ser excepcional, el autor que descubrió a Vargas Llosa, a Juan Marsé, a tantos escritores del Boom latinoamericano, y conectar nuestra literatura con la del mundo. Barral hizo visibles a los latinoamericanos, a los norteamericanos, a los japoneses. Si hubiera nacido en Inglaterra sería más famosos. Fueron años gloriosos. Se conocían tan pocos los latinoamericanos incluso entre ellos mismos: escritores mexicanos y argentinos y argentinos y españoles.

¿Qué impresión tuvo al conocer a Julio Cortázar?
—En dos o tres ocasiones, estuve departiendo con Julio Cortázar. Era un ser maravilloso. Tenía una curiosidad insaciable. Sabía escuchar y siempre preguntaba porque quería saber detalles de lo que uno le estaba contando. Una vez yo no estuve de acuerdo con un fallo de un premio de novela Biblioteca Breve y empecé a silbar. Cortázar que estaba entre los asistentes, sobresalía por su estatura. Al salir del evento, Cortázar se me acercó y me preguntó: Rosa, me puedes silbar otra vez de esa manera?
Mira la luz que se disipa entre las murallas y dice: “Estoy sorprendida por la belleza de la arquitectura y la conservación del casco histórico de Cartagena”. Es la primera vez que viene a Cartagena.

¿Qué libros ha vuelto a releer con el hechizo inicial?
—Muchísimos. Siempre estoy leyendo. En las once horas de vuelo hasta Cartagena venía leyendo una novela de setecientas páginas. Hay libros que no dejo de leer: “El reino de este mundo”, de Alejo Carpentier, es uno de ellos. Carpentier es deslumbrante. Jamás ha caído en silencio. Brilla incluso por encima de muchos contemporáneos. No creo que haya entrado en ninguna penumbra, por el contrario, es un novelista que veo en plena luz.
También releo “Casa verde”, de Vargas Llosa. Hay obras de Vargas Llosa que me gustan menos. La obra de García Márquez, me gusta casi toda. Releo a Rubén Darío y lo leo en voz alta. No me canso de leerlo. Cada vez que lo leo, tengo la sensación de que he aprendido a cantar.

TEMAS

LEA MÁS SOBRE Dominical

Ranking de noticias

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese