Adiós al viejo álbum de fotos familiar

02 de diciembre de 2018 12:00 AM

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¿Hace cuánto no llena un álbum de fotografías? Pero no me refiero al álbum virtual de su celular, ni al de Facebook o Instagram.

Hablo del álbum de fotos impresas, ese que tenemos en la casa y nos recuerda la juventud (flaca y loca) de nuestros padres, ese donde está la colección de disfraces de todos los hijos, nietos y hasta bisnietos; el que tiene hojas de pegamento...

Recuerdo que mis papás tenían rollos de color ámbar oscuro, que yo ponía a contraluz para alcanzar a ver, solamente, la figura de lo que parecían personas. Veía muchas fotos de lo mismo, y cuando acompañaba a mi familia a Foto Japón esperaba con ansias el resultado, ¿a ver cómo quedamos? También esperaba por el nuevo álbum, ¿sería más bonito?

Cuando se dañó nuestra vieja cámara, igual me distraía tomando fotos imaginarías y amaba cuando el aparato hacía “click”.

Años después ya todo mundo andaba con sus cámaras digitales y en la pantalla ya podíamos ver cómo quedábamos. ¡Qué innovación!

Luego, cuando todavía no superábamos el Nokia de lucecitas, que parecía discoteca, o el “Motorola de tapita”, resultó que los celulares también servían para almacenar cientos y cientos de fotos.

Mark Zuckerberg cambió al mundo a través del Facebook, y Kevin Systrom hizo lo suyo con Instagram... y el álbum como lo conocíamos sí que pasó a la historia.

¿Hace ya cuántos años que no se “revela el rollo”?

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“Mi amor, aquî ya no revelan en Cartagena fotos. Eso es en Medellín o en Bogotá. Aquí solo te imprimimos las fotos del celular, de la cámara, desde la USB”, me dice una trabajadora de Kodak.

En las vitrinas de estos centros de toma e impresión de fotos aún están los álbumes, pero ahora los muestran con fotografías de matrimonios, o quinceañeros. Son fotos digitales.

Llego a otros dos centros de fotografía donde me dicen lo mismo: “hasta donde tengo entendido eso se hace es en Barranquilla”, dice la última asesora frunciendo el ceño.

Pregunto hace cuánto ya no ‘revelan’ y ninguna de las que atiende sabe la fecha exacta.

Según la investigación “Del paradigma analógico al digital”, de Jacob Bañuelos, Rodrigo Pérez-Novelo y Emmanuel Vega, donde abordan específicamente el declive de Kodak (una de las pocas investigaciones que están en la red) los tres momentos de la industria serían:

“El primero, de 1880 a 1990, que llamaremos tradicional; el segundo modelo formado de 1990 al año 2000, con la llegada de la tecnología digital de imágenes y nuevos actores frente al negocio de la fotografía; un tercer momento que representa el momento actual con el paradigma de la fotografía tomada con teléfonos móviles más la combinación de acceso a Internet y la lógica de las redes sociales, que va del año 2000 a 2012”.

Salgo del Centro Histórico de Cartagena con la sensación de que estoy demasiado vieja.

Aún quedan algunos amantes

“Pasa algo con la foto digital y la de rollo. La foto digital te la toman, te retocan, y sales perfecta, pero una foto original revelada en papel, de cámara de rollo se ve perfecta siendo totalmente natural, y te ves bien, sin retoques siquiera”, me explica Magdalena Castaño, una fotógrafa experimentada de 55 años, que debido a los avances de la tecnología, pasó de lo análogo a lo digital.

“Lo más difícil era que cuando tomabas las fotos tú no sabías qué habías tomado, sino hasta que te entregaban la foto”, ríe.

Aún hoy hay gente que imprime sus fotos, pero poca aún guarda álbumes completos con fotos de “cualquier momento”, lo que podemos notar cuando vemos un álbum de 1995: la tía partiendo una lechuga, el papá frente al televisor, la mamá subida en una moto luciendo su espectacular pantalón estilo bombacho, las niñas con sus disfraces de bailarina, de hada, de India Catalina.

“Yo aún tengo cámara de rollo. Aún hay gente, incluso jóvenes a los que les gustan sus fotos reveladas.

“Lo que está pasando es que ahora la gente les dice a los fotógrafos: “entrégame un Cd, una USB y hay momentos que te pasan casos. Mi sobrina metió todas sus fotos de matrimonio en el computador y cuando fue a ver no le quedó ni una foto de recuerdo. Se le daño el computador, hay que decir que el computador no es un archivador, el celular tampoco”, advierte la profesional.

Para la gente común, la foto digital tiene muchas ventajas: la rapidez, la calidad dependiendo el aparato electrónico y sobre todo la economía, porque hoy cualquier persona puede tomar sus fotos del día a día sin necesidad de contratar a un experto. Esto claro, cambia en eventos formales, en cuyo caso lo digital ofrece la facilidad de retocar, de quitar, de iluminar, de poner, etc.

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Hoy, son los álbumes personalizados online los que se promocionan en la industria, aunque aún la gente sigue comprando sus álbumes de papel, pero para eventos importantes específicos.

Es impresionante que incluso el modo sepia, y blanco y negro, se conserven en todos los celulares y algunas cámaras, eso le da paradójicamente a la foto un aire antiguo.

Lo que no ha muerto es la emoción, porque eso sí, ver fotos viejísimas en familia es una sensación inigualable.

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