Indicadores económicos
2018-09-18

Dólar (TRM)
$3.013,38
Dólar, Venta
$2.838,00
Dólar, Compra
$2.700,00
Café (Libra)
US$1,25
Euro
$3.516,91
UVR, Ayer
$259,46
UVR, Hoy
$259,49
Petróleo
US$78,05

Estado del tiempo
2018-09-18

marea

Marea min.: -10 cms.

Hora: 02:21

Marea max.: -23 cms.

Hora: 19:15

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 7 a 15 kms/h

Temp. superficial del mar: 29 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.5 a 1.0 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 27 ºC
Máx. 33 ºC

Pico y placa
2018-09-18

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 9 a.m - 12 p.m a 2 p.m- 5 p.m a 7:30 p.m.

9 - 0
Taxis
1 - 2
Motos
1 - 3 - 5 - 7 - 9

Cartagena entre dos orillas

Los cascos de unos caballos rompieron el silencio de la madrugada del 20 de enero de 1533, en la pequeña aldea de los Mocanes. Bajo la luz de las espigas de maíz, los hombres y las mujeres, vieron por primera vez la sombra majestuosa de un caballo, mordiendo el aire caliente del verano.

Hace seis años la alcaldesa Judith Pinedo Flórez dijo en una ceremonia del 1 de junio, que Cartagena de Indias había tenido en verdad, tres fundaciones. Y todo el mundo se quedó perplejo ante aquella aseveración. Pero las razones históricas le otorgaban la razón. Cuando Pedro de Heredia arribó por primera vez a Cartagena el 20 de enero de 1533, ya la ciudad había sido fundada por sus indígenas Mocanaes, de la tribu de los Caribes. La pequeña ciudad se llamaba Karmairí, que significa Tierra de Cangrejos. Las huestes de Pedro de Heredia recorrieron  los pantanales de Manga, Bocagrande, Manzanillo y Crespo, buscando un lugar para erigir su nueva ciudad. Es curioso, pero la ciudad antigua y amurallada vista desde el aire parece eso: un enorme cangrejo desamparado en el mar. Pedro de Heredia enamoró a Constanza Franca que había enviudado dos veces, interesado en su dinero, para el viaje a América. En una pelea en Madrid se enfrentó a una legión de atacantes, y los mató a todos. Allí perdió parte de la nariz. Con la sombra de esos muertos vino a fundar a Cartagena de Indias, pero los parientes de las víctimas, le hicieron la vida imposible apenas se enteraron que había sido nombrado Gobernador de Cartagena. La vida de Pedro de Heredia no transcurrió en paz en América, porque muy pronto fue acusado ante la corte española de quemar vivos a indígenas y caciques y profanar tumbas y arrasar con el oro de las sepulturas indígenas, no rindiendo cuenta ante el rey de lo apropiado. Se le acusaba también de fraude fiscal y reparto desproporcionado del oro de los rescates. Hasta la India Catalina terminó acusándolo  en dos ocasiones. Pero qué curioso. Después de su muerte en extrañas circunstancias: ahogado de regreso a su país, fue librado de todos sus cargos y declarado inocente. Tal vez el más completo y equilibrado perfil de Heredia lo escribió sin apasionamientos la historiadora María del Carmen Gómez “Pedro de Heredia y Cartagena de Indias”, publicado en 1984. A comienzos de este 2017, el historiador colombiano Arturo Aparicio escribió una historia novelada de Pedro de Heredia: La maldición del oro y la espada, Editorial Planeta. Bien escrita e investigada.

Dos fechas
Durante muchos años, se creyó que el mismo día de la llegada de Heredia debía considerarse fecha de fundación de la ciudad, pero en verdad, la ceremonia fundacional ocurrió un 1 de junio de 1533. El historiador hispánico Gabriel Porras Troconis se enfrentó a todos los historiadores de la ciudad para defender la fecha del 20 de enero.

La Academia de Historia de Cartagena, gracias a Donaldo Bossa Herazo y Eduardo Lemaitre, llegaron a la conclusión de que la fecha exacta era el 1 de junio, al descubrir una carta de abril de Heredia, en la que viaja a  la aldea de Karmairí en pleno invierno, acompañado de la india Catalina.

En la carta enviada por Pedro de Heredia al rey Carlos V, le contó  que los indios que encontró eran tan briosos como los caballos que jamás han visto: “Salvajes, indómitos, indoblegables. Andan casi desnudos y se cubren sus vergüenzas con caracoles de oro. Las mujeres llevan hilos de oro por todo el cuerpo en los pechos y en las orejas. Viven en casas de palma y siembran maíz en estas tierras doblegadas por el verano y envenenan sus flechas con una raíz que llaman mandioca. Jamás han visto un espejo, una cruz, una espada y no tienen la menor idea de lo que es el Evangelio. Creen en los dioses del agua y la tierra, y muy probablemente deben tener pactos con el diablo. En las puertas de sus casas tienen las calaveras de sus enemigos lo que nos hace creer que son antropófagos. Cuando alguien muere en su tribu, embalsaman al muerto y lo entierran con sus pertenencias. Muchísimo oro hemos encontrado en las tumbas. Creo  Majestad que estos indios no tienen alma. Venir a estas tierras olvidadas de Dios, ha sido una travesía arriesgada, una absurda aventura en nombre de la Providencia. Solicito  a usted me autorice pacificar y evangelizar a estos indios y hacer de estas tierras una fortaleza”.

La otra orilla
El discurso de la antropofagia fue un pretexto legitimado por el rey y los conquistadores para proceder en la ofensiva militar. Los conquistadores le hicieron creer al Viejo Mundo que los indígenas no tenían alma, porque no hablaban español ni creían en un dios hebreo sino en los dioses de la naturaleza. Luego, con la trata esclavista de los africanos, también le hicieron crear al mundo, para justificar su acción, que los negros tampoco tenían alma, porque no hablaban español ni creían en  el dios hebreo. La conquista no fue un encuentro de culturas, sino como bien lo dijo el historiador Germán Arciniegas, “un encontronazo”, el más implacable de los conflictos resueltos con sangre. De esa historia de tres centurias, surge una de nuestras matrices culturales: la europea, que abrió las puertas para conocer lo que el universo europeo logró  en cinco siglos de civilización, pero también abrió la compuerta para conocer los orígenes de Occidente, el mundo griego, egipcio, y tardíamente, la cultura africana, cuna de la civilización. Para imponer la evangelización, la cruz estuvo siempre acompañada de la espada. Espada y cruz fueron señales de esa empresa conquistadora.

La otra ciudad
La tercera ciudad de la que hablaba la alcaldesa, es la que surgió con la llegada forzosa de los africanos. En el umbral del Bicentenario de la Independencia de Cartagena, surgieron manifestaciones de rechazo, desde la sociedad civil en torno a la revaloración histórica de Pedro de Heredia. En 2017 esas voces volvieron a expresar su repudio por Pedro de Heredia y su empresa de exterminio de los indígenas. Las posiciones siguen enfrentadas: visiones europeizantes y cartagenerizadas.

Epílogo

El historiador Gabriel Porras Troconis se aferró tanto a la fecha del 20 de enero, con tanta obstinación, que ese fue el día de su muerte.



Ranking de noticias

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese