Cuando las redes y los celos se enredan

26 de marzo de 2017 12:00 AM

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¿Te ha pasado alguna vez? A tu pareja le carcome la curiosidad por revisar tu celular y vive pendiente de tus redes sociales. Hay quienes celan a sus parejas por un "me gusta", una foto compartida y hasta un comentario en Facebook, Twitter o Instagram, pueden generar graves problemas en la relación, desconfianza y hasta rupturas amorosas. Pero hay también quienes han descubierto infidelidades a través de Internet. Aquí cuatro historias. 

“Mi novia me celaba con hombres y mujeres”
La semilla de celos germinó entre *Alexandra, comunicadora social de 28 años, y Sofía, estudiante de derecho de 21, en redes sociales. En especial en Facebook. “La relación era entre comillas a distancia porque nos veíamos cada 15 días, ella en Barranquilla, yo en Cartagena. Pero pasó de todo”, cuenta Alexandra. “Nos conocimos en un viaje a Bogotá, en un encuentro de un grupo de LGTBI, comenzamos a hablar y a salir en 2015, después nos cuadramos”, agrega.

“Ella es mujer”, me explica, para aclarar el contexto de su relación homosexual. Un like, una foto, un comentario, reclamos seguros. “La cosa se fue poniendo tensa. Me celaba porque había una amiga, Camila, que no es gay ni nada, que le daba ‘me gusta’ a todo, nos comentábamos. Me reclamaba por inbox (mensaje privado) que por qué mi amiga le daba ‘me gusta’ a mi publicación y yo: ¡Marica¡ No puedo controlar eso. O sea, ni al caso. Yo soy bisexual y hasta me celaba con hombres, yo no encontraba ni qué responder”, recuerda.

Y no solo revisaba Facebook. “Un día ella tenía mi celular, una de mis mejores amigas me escribió: ‘mi amor’, para saludar, ya te imaginarás la retahíla y así. Esas fueron cositas”, sostiene. “¿Cómo terminamos? Ella llevaba días publicando en Facebook un mensaje extraño. Le pregunté y dijo que era para su amante, que ella también tenía derecho a tener amantes. Ahí dije: ya esto no va más. Duramos año y dos meses, la quería, igual decidí alejarme porque la que se estaba haciendo daño era yo”.

“Agrego a todos mis amigos hombres a Facebook”
“Lo conocí hace 7 años por una invitación de Facebook. Paolo, se llama, es de Nápoles, Italia. Entró en unas páginas de Cartagena y le gustó mi perfil. Comenzamos a hablar por nueve meses. Era tan perfecta la relación. Me enamoré. Cuando llevábamos cinco años, me propuso matrimonio, arreglamos todos los papeles para casarnos allá. Entonces me agregó a Facebook una tal Mary, pero ahí me di cuenta de que esa Mary también agregó a todos mis amigos hombres.

Por la escritura supe que era él, tenía varios perfiles falsos. Le preguntaba a sus amigos cosas de mí y les decía que yo era prepago. Me dio miedo, entonces lo dejé y bloqueé todas mis redes. Vamos a ver que un tiempo después, unas amigas lo vieron en el Centro, vino buscándome pero yo no lo quería ver, duró tres años en Cartagena, hasta se consiguió una novia, me escribía y me decía que era idéntica a mí, que estaba sufriendo.

A mí me daba miedo ir al Centro, una vez, de tanta insistencia, me armé de valor y acepté verlo, pero en un sitio abierto, me puse fría, comencé a temblar, me dijo que lo perdonara, que se arrepentía. Era muy bello, muy hermoso, olía delicioso, pero yo no sentí nada. Es la única vez que lo he visto. Volvió a Italia, hace como una semana me escribió que iba a volver acá y que su deseo era encontrarse una mujer como yo”.

“Ya me curé”
*Patricia, una joven de 28 años, comenzó a desconfiar de su novio por cambios repentinos de actitud. “Se portaba extraño, pasaba pegado al celular. Le salió un trabajo en Medellín, dijo que no venía más, que dejáramos las cosas así. Me puse a llorar”. Sin embargo la relación no terminó.

“Él regresó al mes, no le fue bien allá, obviamente lo busqué para arreglar las cosas. Pero un día estaba en la casa de él, en El Socorro, y de repente tocan la puerta, era una vieja, la mamá hasta se puso nerviosa. Resulta que me enteré que la conoció por Facebook y por eso había terminado conmigo”, sostiene. Patricia se sumergió en un mar de dudas muy profundo y se transformó en experta en espiar las redes sociales.

“Comencé a ‘stalkearla’ (acecharla) para ver qué hacía, a preguntar a todos los amigos dónde vivía, estaba obsesionada. Una vez él dejó el celular sin clave, la busqué, se la bloqueé de Facebook y WhatsApp. Ella tenía su muro público, estaba bien simpática. Lo buscó ese día porque quedó embarazada, pero perdió el bebé. Seguían chateando por Facebook cuando volvió conmigo, hasta que me di cuenta y le terminé. Después me contó todo. Volvimos, seguí con él dos años más pero ya terminamos. Ahora anda pidiendo cacao pero ya qué, ya yo me curé”.

“Se encerraba en el baño y en su cuarto”
¿Te ha pasado alguna vez? Tu pareja deja su celular al alcance de tu mano y te carcome la curiosidad. La voz de tu conciencia te dice: “No lo hagas”, pero al otro lado, un susurro cizañoso te incita: “chismosea”. Ese, además de los celos, se convirtió en uno de los motivos del rompimiento entre Sandra, una universitaria y Jerónimo, un médico.

“Tenía un novio que siempre andaba con un misterio conmigo. Yo no le daba motivos para celarme, pero cuando lo iba a visitar yo no me podía descuidar porque se me perdía de vista. Cuando lo iba a buscar lo encontraba encerrado en su cuarto o en el baño, sudado, revisando mi celular”, cuenta Sandra. Eso, entre muchas otras escenas de celos, aburrieron a la joven, que decidió cortar la relación. “Duramos cinco años. No aceptaba que terminamos, me buscaba, me amenazaba y me seguía hasta mi trabajo. Ya creo que lo superó, cada uno tiene su pareja”, menciona.

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¿Qué hacer?
La sicoterapeuta y docente universitaria, Viviana Carrasquilla Urshela indica que “los celos pueden llegar a destruir el amor y a la persona víctima de ellos si no se toman medidas”. Explica que existen los celos:

-Normales: donde la emoción característica es la tristeza y el dolor por el objeto que se cree perdido.
-De segundo grado, originados por la proyección de las propias infidelidades o del impulso de cometerlas.
-De tercer grado, llamados delirantes. Los celos delirantes que requieren tratamiento son las celopatías, donde la marcha normal del pensamiento se ve perturbada por el temor a una infidelidad.

Agrega que “el celoso patológico siempre se las va a ingeniar y ser creativo, para imaginar, para estar espiando”. Entre las recomendaciones de la psicóloga:
*Se debe evitar caer en las redes del celoso compulsivo. Las explicaciones y el ser sumiso no solucionarán ni calmarán la obsesión compulsiva de celar.
*La psicoterapia es útil para la persona que sufre de celos y su víctima. Se deben manejar los procesos de manera independiente.
*Hay que tener una autoestima positiva, ayuda a no caer en los conflictos del celotípico.
*Se debe manejar independencia afectiva y económica, teniendo claro el sentido de la vida, objetivos, el manejo de herramientas de comunicación, asertividad, empatía, resolución de conflictos, todos protegen para no caer en manos de un celoso obsesionado o celotípico.

Recuerde que:
-Si se accede sin permiso al correo de una persona podría tipificarse como una violación de comunicaciones y eso es un delito, según explica Harvey Silva, comandante de la Sijín, de la Metropolitana de Cartagena.
-Cuando se abre a una red social, de cierta forma permite que sus seguidores entren en su vida.

DATOS:
59%
de los colombianos acceden a redes sociales al menos diez veces al día, mientras que el 8,1% ingresa más de 50 veces, según un estudio del MinTic.
2
millones de conexiones de Internet existían en 2010. Hasta finales de 2015 se incrementó a 12,4 millones de conexiones.
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