Publicidad
Publicidad

Indicadores económicos
2017-01-23

Dólar (TRM)
$2.927,91
Dólar, Venta
$2.870,00
Dólar, Compra
$2.730,00
Café (Libra)
US$1,67
Euro
$3.112,95
UVR, Ayer
$242,71
UVR, Hoy
$242,74
Petróleo
US$52,42

Estado del tiempo
2017-01-23

marea

Marea min.: -20 cms.

Hora: 00:57

Marea max.: 13 cms.

Hora: 08:38

Dirección viento: Norte

Intensidad viento: 5 a 19 kms/h

Temp. superficial del mar: 26 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.5 a 1.0 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 23 ºC
Máx. 29 ºC

Pico y placa
2017-01-23

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

3 - 4
Taxis
9 - 0
Motos
0 - 2 - 4 - 7 - 8

Dos miradas a una regata de película

-A A +A
 

Es un mundo diferente. ¡De película! Así se vive una tarde de regata en la Bahía de Cartagena, una competencia deportiva entre veleros que reúne a los amantes de la vela y el mar.

La competencia es organizada por el Cartagena Regatta Club, que invitó a competidores internacionales para homenajear al Festival de Cine que se realizó ese fin de semana en la ciudad.

Y ese homenaje sirve para encontrar un símil entre dos oficios sin ninguna relación aparente: el cine y la navegación. El segundo sintetiza el valor del primero. El drama y las emociones hacen que ambos sean buenos.

Drama sobre todo para un novel, inexperto en navegación y escaso contacto con el mar. Para continuar la analogía, es como la sensación que sentiría -quizás- una audiencia acostumbrada a los efectos cinematográficos de Georges Méliès y que de súbito se expone al video en 3D o de realidad aumentada.

Para los participantes de la regata tal vez sea una tarde más de competencia. Para dos periodistas que se animaron a vivir la experiencia, una arriesgada aventura.

***

“Bienvenido, Gabriel. Vas a ver lo emocionante que es esto, lástima que no te tocó en un velero porque en ellos la experiencia es espectacular”, me recibió con entusiasmo mi anfitriona en la regata.

Esas palabras y la belleza de la ciudad vista desde la Bahía me hicieron pensar en lo que podría perderme mientras las embarcaciones se preparaban para competir.

Poco tiempo después agradecería ir a bordo de la lancha del juez de competencia.

Las embarcaciones están tripuladas por pequeños grupos de entre 6 y 8 personas. Lo primero que hacemos en la lancha es acercarnos al velero 'Oh la la', al que tiene que saltar mi compañero periodista, Luis Carlos Prado, quien hará el multimedia de la experiencia. (Vea el video).

Con las dos embarcaciones en movimiento, Luis Carlos hace un salto arriesgado para abordar el 'Oh la la'. Entonces me percato de que ningún tripulante de los 15 veleros -ni en la lancha del juez- lleva un chaleco salvavidas.

“¡Esto es muy seguro, o todos deben nadar muy bien!”, pensé.

De inmediato partimos a un lugar de la bahía para fondear y dar la partida a la competencia. En la lancha quedamos seis personas. El piloto, el juez, la encargada de prensa (mi anfitriona), un fotógrafo, un piloto de drone que hace el video oficial de la competencia y yo.

“Todos aquí tienen una función. Usted es el único que no tiene tarea. Tome esa bandera y prepárese que va a dar la salida”, me dice el juez y desde entonces me siento parte de la organización.

Sobre las 2:20 de la tarde, con un sol inflexible y con vientos de hasta 20 nudos, arranca la competencia. La salida es una fiesta. Los tripulantes de los veleros aplauden y gritan. Entre todos, se destaca el Celtic Wind, en el que todos van disfrazados en alusión a 'Piratas del Caribe' y por motivo del homenaje al Festival de Cine.

Con las embarcaciones aún tomando posición para partir hacia Bocachica -el recorrido era bordear toda la isla de Tierrabomba- dos veleros estuvieron a punto de colisionar. Entonces alguien recuerda que el 'Magic Bus' tuvo que abandonar la competición el fin de semana anterior por chocarse y sufrir daños.

La suerte sería parecida otra vez para ese velero. Antes de llegar a la mitad del recorrido, el Magic sufrió daños en una de sus velas y tuvo que abandonar. El 'Kolé Seré' tendría el mismo infortunio.

A medida que se adentran al mar y aumenta la fuerza del viento, los barcos empiezan a escorarse-inclinarse hacia el lado que sopla la brisa-. Para la mitad del recorrido, cerca al Fuerte de San Fernando, las olas son grandes y al golpear con las embarcaciones empiezan a bañar a los tripulantes.

Incluso en la lancha terminamos salpicados por las olas. Las escoradas y el fuerte oleaje son, quizás, lo más temerario del recorrido. Entonces agradezco no ir en uno de esos veleros que parecían a punto de volcarse.

El espectáculo es verlos sacar los spinnaker, una especie de vela más grande que se usa para aumentar la velocidad cuando se navega viento en popa.

Mientras los veleros completan el recorrido, nosotros volvemos a la Bahía para preparar la llegada. De nuevo soy el encargado de la bandera.

Pasadas las 5:40 de la tarde empiezan a llegar los barcos. Son dos categorías de competencia, definidas por el tamaño de las embarcaciones. En la categoría Uno, el primero en cruzar la meta fue 'Yolo'. En la Dos, el ganador fue 'Oh la la'.

Con la tarde, el cielo se torna anaranjado y de nuevo la vista de la ciudad es un espectáculo.

Aunque es una competencia, no llegar primero no impide celebrar. Una a una, las tripulaciones celebran sus llegadas a la meta como una hazaña. No es para menos, la regata es una fiesta que se disfruta -o se sufre, diría mi colega Luis Carlos- de principio a fin.

***

La experiencia fue para mí algo nuevo, más allá de la adrenalina y los mareos. Tenía expectativas altas porque son deportes que vemos solo en televisión, pues no es sencillo practicarlos.

Las personas que practican este tipo de disciplina, de un modo u otro, adquieren una valentía que admiramos aquellos que nunca hemos estado en un velero ni en este tipo de competiciones.

Algunos hechos o situaciones particulares que para una persona normal resulta de mucho vértigo, peligrosas y en las que podemos creer que nuestra vida está en juego, para ellos resultan muy familiares. Desarrollan una sangre fría para este tipo de aventuras.

Lo que me asombró fue el momento en que la embarcación empezó a escorarse, los tripulantes mantuvieron la calma porque para ellos es normal. ¡Aunque no lo era para mí!

Eso me llevó a sentir admiración, porque si bien puede que no sean profesionales, sí están familiarizados con la disciplina.

Otra cosa para destacar es el trabajo en equipo, que no solo es vital para el funcionamiento correcto del velero si no que asegura la estabilidad y la vida de los tripulantes. Porque la mala realización de una maniobra puede generar diversos incidentes que pueden terminar con situaciones para lamentar, como un golpe, que una persona caiga al agua, cortes en la piel -que según me contaban los participantes, no es que sean muy comunes, pero pueden ocurrir-. En la embarcación pude ver cómo un mal cálculo de uno de los participantes por poco termina propinándole un golpe a uno de sus compañeros.

Es un trabajo en equipo muy importante, que requiere cierta coordinación del capitán que es quien va dando las órdenes y calcula los tiempos para realizar cada maniobra.

También se requiere mucho conocimiento del mar, del viento. No es solo montarse y navegar con el viento, sino que estas personas deben conocer muy bien el mar.

Me gustó que, a pesar de ser una competición, los veleros están atentos a la situación de los otros veleros. Van pendientes si alguien cayó al agua, si no pudo ejecutar bien una maniobra. Por más que están compitiendo, no hay esa rivalidad con mala intención, sino compañerismo. Todos tienen un solo objetivo, que es darle rienda suelta a la pasión que tienen y que practican todos los sábados.

Estar ahí permite entender también que no es solo zarpar y competir. Detrás de eso hay un trabajo previo, durante la competición y después de la competición. Tienen que estar listas todas las velas que se van a utilizar. Hay una persona encargada de bajar a donde están guardadas todas las velas e ir sacándolas en el momento adecuado. La persona que lo ve de afuera puede pensar que todo está listo y que ellos solo zarpan, pero no, detrás de la competición hay un gran trabajo.

Notas recomendadas
Publicidad
Publicidad
2381 fotos
65938 seguidores
Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese