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Dos que parecen una: así es la vida de las gemelas Ricaurte

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Son dos, pero parecen una. Así son las gemelas Angélica e Indira Ricaurte Villalobos, dos personas que la vida unió desde el comienzo de su existencia en el vientre materno, y hoy, con el paso del tiempo, siguen muy unidas y pensando igual.
Indira o Angélica; Angélica e Indira. Da lo mismo con quien se hable primero porque ambas se complementan en las ideas que expresan. Es más, muchas veces, las frases las comienzan con las mismas palabras. 
Así es el mundo de estas dos gemelas que nacieron en Sincelejo hace 21 años, en un hogar católico, de muchos valores y enseñanzas de vida, rodeadas de sus padres José Ricaurte y Alejandra Villalobos.
Estudiaron en el colegio Nuestra Señora de las Mercedes de Sincelejo y siempre obtuvieron menciones de honor por exce-lencia académica, aunque no se consideran “come libros”.
Reconocen que tienen un vínculo tan especial que les gusta casi lo mismo. “Es como si hubiéramos sido programadas para todo”, dicen entre risas.

LA MISMA CARRERA

Son tan iguales que no solo les gustó estudiar la misma carrera, sino que una vez obtuvieron el mismo promedio, incluso, hasta en las centésimas. El problema fue para la universidad que debió buscarse un mecanismo para desempatar ese 4.44.
Ambas estudian derecho en la Universidad de Cartagena, becadas. Ya están en el 9° semestre.
Pero si bien les gusta su carrera, hasta ahora no se visualizan litigando ni haciendo lo que usualmente hacen los abogados. A ambas les gusta la investigación. Por eso conforman el grupo de investigación en filosofía del derecho y derecho constitucional de la Unicartagena, lo que les ha permitido publicar más de 30 artículos en revistas y presentar sus ponencias en congresos nacionales e internacionales, como el que se realizó en Buenos Aires, Argentina, donde llevaron su pensamiento en un congreso de estudios postcoloniales.
“Lo que queremos es impulsar la investigación y posicionar a la Universidad de Cartagena a nivel nacional. Queremos que Colombia entera sepa que desde las regiones se pueden hacer buenos trabajos investigativos, porque es que el centralismo no es un mito. Está presente en todos los aspectos de la vida y la academia no es la excepción”, dice Indira.
“Hay que trabajar duro para que se sepa que el conocimiento puede surgir desde la periferia. Que por el puerto de Cartagena no solo entraron las mercancías, sino también el conocimiento que nos dejaron todas las culturas que por aquí pasaron y que fue desde aquí donde se irradió a todo el país. La gran enseñanza que nos dejo el sincretismo de cultura y religiones solo se vivió en estas tierras. Y eso es lo que tenemos que seguir proyectando”, complementa Angélica.
“Esa multicultura y las relaciones con el derecho es lo que queremos plasmar en nuestras investigaciones. Tenemos que comenzar por conocernos a nosotros mismos. En el derecho hay que eliminar el mito de leer solo los autores europeos. Tenemos que comenzar por conocer nuestros valores y nuestra propia cultura.
“A los estudiantes de derecho no se nos enseña a cuestionar las normas, sino a interpretarlas; a ganar y a perder para litigar, a pesar que nuestros códigos son de influencia europea, donde tienen otras características culturales y otras formas de ser y de pensar el mundo.
“Proponemos nuevas tendencias en el derecho”, dicen las gemelas, quienes explican que saben antes de hablar lo que la otra quiere decir, sin proponérselo.
Y al parecer ese  “saber” se da con solo mirarse a los ojos donde parece estar el hilo conductor de sus vidas y sus destinos personales y profesionales.

BECA
Son tan iguales física y mentalmente, que se acaban de ganar una beca financiada por la Universidad de Cartagena y su facultad de Derecho, para hacer unas pasantías en investigación de movilidad internacional, que inicialmente estaría para la Universidad de León, en España, aunque con la posibilidad de que también cobije a algunas universidades en los Estados Unidos, con las que universidades colombianas tienen convenios de cooperación para el aprendizaje y el desarrollo de las competencias profesionales en el entorno de los derechos.
Ambas se presentaron a la convocatoria como aspirantes a la beca, y ambas hicieron las entrevistas por separado y en inglés, que es una de las exigencias del programa de cooperación y reconocimiento de los mejores estudiantes universitarios. Pero como casi siempre lo que emprenden las dos resulta una ganancia para ambas y esta “bella oportunidad” como ellas la llaman, no fue la excepción.
Aunque no siempre fue así.
Indira cuenta que en este país hasta ser gemelas constituye un motivo de discriminación.
“Una vez participamos en un concurso y resultó ganando mi hermana, pero no porque yo lo hubiera hecho mal, sino porque los organizadores consideraron que las dos no podíamos ganar. ¿Cómo le parece?”.
Ahora tienen una nueva meta. Una vez, terminen sus estudios de derecho, y disfruten de su beca como pasantes aspiran a participar en la convocatoria que hace la famosa beca Fulbright como impulso y reconocimiento a los mejores profesionales. Desde ya cuentan con el apoyo de la Universidad de Cartagena y de su Centro de investigaciones, liderado por el doctor Jesús Olivero.
Las gemelas Ricaurte Villalobos, que viven pensionadas en Cartagena, intercambian lectura y estudio con las actividades propias de cualquier joven. Les gusta divertirse sanamente y viven agradecidas, sobre todo con Dios, a quien alguna vez, comenzando la universidad, trataron de dejar de lado, pero con el paso del tiempo se dieron cuenta que no podían permitírselo, y hoy lo tienen como el derrotero que marca sus vidas.
Comparten los mismos amigos y nunca se han separado. Les angustia pensar que algún día necesiten hacerlo, por razones profesionales o familiares.
“Yo no me veo separada de mi hermana. Es más, no sé si podré hacerlo”, dice Angélica mirando con amor fraternal a su hermana que se conmueve al ver la expresión del rostro de su hermana.
“Vas a poder, nena, lo vas a lograr”, le responde a su vez Indira con mucha seguridad, al tiempo que dice que ella sueña con vivir en una casa de campo y tener muchos hijos.
Pero mientras la vida sigue su transcurrir, Indira y Angélica siguen unidas hasta por el pensamiento y la búsqueda del saber.

Angélica e Indira Ricaurte Villalobos Fernando Parra López - El Universal -
Angélica e Indira Ricaurte Villalobos Fernando Parra López - El Universal -
Indira Ricaurte Villalobos Fernando Parra López - El Universal -
Indira Ricaurte Villalobos Fernando Parra López - El Universal -
Indira Ricaurte Villalobos es más organizada que su hermana, una de las pocas cosas en que no se parecen. Fernando Parra López - El Universal -
Indira Ricaurte Villalobos es más organizada que su hermana, una de las pocas cosas en que no se parecen. Fernando Parra López - El Universal -
Angélica Ricaurte Villalobos Fernando Parra López - El Universal -
Angélica Ricaurte Villalobos Fernando Parra López - El Universal -
Angélica Ricaurte Villalobos, el alma gemela de su hermana. Fernando Parra López - El Universal -
Angélica Ricaurte Villalobos, el alma gemela de su hermana. Fernando Parra López - El Universal -
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