El deporte, la salvación de militares discapacitados

01 de marzo de 2015 12:01 AM

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“Luego de estar 12 días en coma inducido, me desperté totalmente triste, todos los días me preguntaba que iba a hacer con mi vida, pensaba qué había hecho para merecerme esto”, dice el soldado del Ejército Nacional, Juan José Florián, sobre su accidente.

El soldado Florián es corpulento, mide aproximadamente 1,80, con el típico porte militar. Él sufrió un accidente hace tres años en una explosión en la que perdió sus dos brazos, una de sus piernas, la visión en uno de sus ojos y parte de la audición en su oído derecho. A pesar de la adversidad, hoy es nadador paralímpico con varias medallas de oro ganadas y ha representado al país en diversos juegos internacionales.

Con el apoyo de su familia, el Ejército y la Corporación Matamoros, decidió salir de su ‘cueva’ y empezó a ver televisión. Cuenta que un día vio a un nadador paralímpico, Moisés Fuentes, que triunfó en los paralímpicos de Londres. El se convirtió en su ejemplo y lo inspiró a practicar la natación, deporte que se convirtió en su pasión.

“Recuerdo que encendí el televisor y estaban dando una noticia que decía que Moisés Fuentes García había ganado la medalla de plata en los 100 metros pecho, me llamó mucho la atención y empecé a investigar sobre él y el deporte paralímpico, y me dí cuenta de que no fue medallista solo en Londres, también en Beijing y ahí me dije ‘porqué yo no puedo hacerlo, yo también soy capaz’”, relata el soldado.

Tras varias horas de navegación por Internet, también dio con Daniel Díaz, un brasileño que tiene su misma discapacidad y logró conseguir la presea dorada en 100 y 200 metros libres; después de esto se decidió a darle un nuevo camino a su vida y se trazó su propio reto: superar a sus propios ídolos, ser mejor que ellos, y con el paso del tiempo lo ha venido logrando, participando en diferentes juegos paralímpicos nacionales e internacionales.

Participó por primera vez de un Open en Minneapolis, Estados Unidos, en el que ganó una medalla de oro, luego hizo parte de juegos nacionales en Bogotá, Medellín, Cali, en Bucaramanga y varias ciudades, donde ha sido medallista de oro y plata; también ha ganado los tres metales preciosos en Brasil y en Venezuela. En su palmarés exhibe seis medallas de oro, tres de estas internacionales, ocho de plata, cuatro internacionales y 12 de bronce con cuatro internacionales.

“Confiar en uno mismo”
El sargento primero, Francisco Pedraza, perdió sus dos piernas en medio de un operativo en un campo minado en 2004, pero a pesar de todo, siempre tuvo claro que en medio de la crueldad de la guerra algo como esto le podría pasar, sin embargo, “mis tres hijos fueron el motor para que no me perdiera en el dolor”, explica.

“Si usted mismo no pone de su parte para salir adelante, así tenga miles de personas apoyándolo, va a ser imposible superar su situación”, era lo que se repetía todos los días.

Esto le permitió en cuatro meses poner su mente en el handbike (bicicleta de manos), deporte en el que ya lleva 10 años y le ha dejado participar en un gran número de eventos deportivos: dos Juegos Nacionales, dos Copa Mundo donde ha sido Selección Colombia, en los Juegos Panamericanos de Guadalajara y por una lesión no logró estar en los Paralímpicos de Londres.

“Durante tres años fui campeón nacional de mi categoría (handbike), tengo 10 medallas de plata en modalidad de pista y ganador de varias maratones nacionales e internacionales”, narra orgulloso el sargento Pedraza.

Pedraza es el deportista más veterano, pero a pesar de esto no se siente como un mentor de sus tres compañeros, piensa que el soldado Florián es quien da mejor ejemplo a los demás heridos en combate.

“Florián es algo excepcional, una persona que no tiene sus dos brazos, le falta una pierna y nada de forma impresionante, yo para nadar soy un poco torpe y al lado de él quedo atrás, siempre digo que mi discapacidad no es nada al lado de la de Florián; más allá de lo que yo le pueda brindar a él, es lo que él me brinda a mí”, así se refiere el Sargento sobre su compañero Juan José Florián.

Los ‘novatos’
Andrés Patiño y Wilmar Moya son víctimas de minas antipersona, perdieron sus piernas derecha e izquierda respectivamente, ambos son los  nuevos del grupo. Para ellos la rehabilitación y la familia fueron fundamentales para su recuperación y empezar a practicar deportes.

Patiño, un hombre rubio de 1,70 de estatura, es atleta consumado y ha corrido desde los 100 hasta los 400 metros planos y ha viajado a Santiago de Chile para los Juegos Sudamericanos de 2014 y en mayo del mismo año estuvo en Arizona, Estados Unidos, donde obtuvo una medalla de oro y bronce.

Por su parte, Wílmar Moya, un hombre un poco tímido, relata de manera tranquila cuando cayó en la mina. “Me pareció normal, soy una persona que tiene muy claras las cosas y uno cuando está trabajando en la Policía sabe que le puede ocurrir un accidente y que corre riesgos, mi familia me ayudó y ahora estoy bien”, cuenta.

Él practica natación y aunque todavía no ha participado en ningún evento deportivo, espera estar muy pronto en cualquier juego que se le presente. 

La Corporación Matamoros
Esta corporación desde hace 28 años se encarga de atender a los soldados heridos en combate, que han sido secuestrados, y ayuda a las familias de los militares desaparecidos mediante programas de educación, rehabilitación a través del deporte, apoyo emocional y socio-laboral, generando nuevas oportunidades de esperanza que llevan a la reconstrucción de sus proyectos de vida.

La Corporación llevará a estos hombres ejemplo de superación a practicar y realizar una prueba piloto en Vancouver, Canadá, el próximo 1o. de marzo para probar por primera vez lo que será hacer deporte en nieve, algo que nunca imaginaron. 

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