Publicidad
Publicidad

Indicadores económicos
2016-12-06

Dólar (TRM)
$3.049,47
Dólar, Venta
$2.897,00
Dólar, Compra
$2.800,00
Café (Libra)
US$1,60
Euro
$3.263,54
UVR, Ayer
$242,37
UVR, Hoy
$242,35
Petróleo
US$51,79

Estado del tiempo
2016-12-06

marea

Marea min.: -12 cms.

Hora: 23:39

Marea max.: 16 cms.

Hora: 15:52

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 06 a 16 kms/h

Temp. superficial del mar: 25 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.5 a 0.8 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 25 ºC
Máx. 30 ºC

Pico y placa
2016-12-06

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

5 - 6
Taxis
3 - 4
Motos
1 - 3 - 5 - 7 - 9

“El dolor no puede superar mi fe”: Alejandro Pimentel

-A A +A
 

El cuerpo de Alejandro Pimentel Sarabia le dio la espalda a su espíritu hace diez años.

Alejandro nació en una casa de Mahates, en el norte de Bolívar. Mucho antes de su nacimiento, el 9 de abril de 1967, su papá lo abandonó y su mamá se lo ofreció a Dios.

Era apenas un niño cuando decidió el rumbo de su vida: ser sacerdote. Se consagró a los 18 años, ahora tiene 48 y dirige la Parroquia San Antonio De Lisboa, en el barrio 13 de Junio (suroccidente de Cartagena).

Hoy el sacerdote camina –dice– por pura misericordia divina.

Alejandro padece la rara enfermedad de Behet, un síndrome inmunológico que, tal como explica la Sociedad Española de Reumatología, se caracteriza por la inflamación de los vasos sanguíneos y causa problemas en muchas partes del cuerpo.

“Una de cada dos mil personas padece esta enfermedad en el mundo y me tocó la ‘suerte’ a mí”, menciona.

Para Alejandro, todos los días -a las 4:50 de la madrugada- sucede un milagro que puede parecer pequeño para otro, pero para él es gigante: se despierta y camina. Ver la luz del día lo alienta para avanzar en el ministerio, pues todo el dolor que sufre lo convierte en fe.

El Behçet le empezó hace diez años. Alejandro dirigía la iglesia de Pasacaballos cuando se desató el dolor. Estaba en sus labores eclesiásticas cuando un dolor en el coxis lo estremeció; sintió como si un martillo lo golpeara sin cesar. La afección le inmovilizó las piernas, pasó a las manos y a los ojos. Luego vinieron las llagas en su boca, en sus testículos y la hinchazón de sus ojos. Ya no caminaba, la silla de ruedas era sus piernas y permanentemente lo acompañaba un enfermero. 

Después de recorrer todas las poblaciones y veredas vulnerables cercanas a Pasacaballos, y de hacer un trabajo impecable con los adultos mayores del corregimiento, lo trasladaron a la concurrida iglesia de El Campestre, al suroriente de Cartagena. Recibía unos dos mil feligreses cada domingo.

La gente acudía a la pastoral o a su consejo sabio y él les ayudaba, al tiempo que vivía el momento más crítico de su enfermedad. Varias veces, consumido por las llagas, le oró a Dios para que le quitara la vida. Pasar más en el hospital que con la feligresía era lo que más entristecía al hombre. Admite que pensó algún momento en abandonar el sacerdocio. “Pero me entregué una vez más en los brazos de Dios y él me sostuvo”, remata.

Para oficiar la misa debía levantarse de la silla de ruedas con el dolor más cruel y hablarle al pueblo de lo que a él, en la más profunda soledad, lo sostenía: el amor de Dios. “Nunca he dejado de celebrar la eucaristía. El dolor nunca puede ser más grande que la misericordia de Dios”, sostiene.

A pesar de que el Behçet está controlado, los dolores persisten. Ha mejorado su alimentación, eliminó todas las carnes. Comer sano es, después de la oración, lo que le ha ayudado. Ya no usa silla de ruedas, pero se apoya en su bastón cuando es necesario. En la madrugada tiene una hora para orar y es justamente en ese tiempo cuando el dolor se agudiza. A veces cae postrado del malestar y se alivia hablando con Dios.

OBRA EN SILENCIO

Su más grande pasión es la obra de la Infancia Misionera, fundada en 1843 en España por Monseñor Carlos Augusto de Forbin-Janson. Precisamente, en Mahates, el primer grupo en que participó fue el de la Infancia Misionera, donde recibió los primeros cimientos y hace 17 años es cura de la Diócesis de Cartagena.

En la casa cural de la iglesia de San Antonio, del barrio 13 de Junio, tenía un comedor infantil que atendía con ayuda del comité de Pastoral social de la parroquia, pero cerraron el programa porque los niños dejaron de ir. Los sábados, de dos a seis de la tarde, enseña a los pequeños y jóvenes de la Infancia Misionera.

“No hay dignidad más grande que la que tiene una persona que le sirve a Dios y a un pueblo. La enfermedad se convierte en una herramienta para que las personas aprendan a depender de Dios. Se ha acercado gente a manifestarme que cree en Cristo al ver mi ejemplo y si mi enfermedad es para eso, le doy gracias a Dios”, añade.

A sus dolencias físicas se suma que Alejandro cargó por muchos años el lastre de desconocer a su padre, que lo abandonó antes de nacer. “Me reconcilié con él hace cinco años, cuando fui a Plato (Magdalena) a buscarlo y lo encontré en una situación muy crítica de salud, pues fue operado a corazón abierto. Le dije que lo amaba y que no me importaba que me hubiera dejado solo. Gracias a ese encuentro mi corazón descansó”, confiesa.

Su acción le ayudó a estar más tranquilo, porque a él llega el menesteroso, el pobre, el próspero, el niño y la viuda no solo a expresarle admiración sino a rogarle que lo guíe o que interceda por él. Dicen sus fieles que por sus oraciones y fe muchos han sido sanados.

El clérigo prefiere escuchar más y hablar menos. Camina suave, va a su ritmo. Hay algo recurrente: mira fijamente a un punto, sin espabilar, más tiempo de lo normal. A veces su voz se quiebra y le cuesta terminar las frases, todo porque el Behçet afecta parte de su sistema nervioso, por eso ahora acorta sus sermones, pero alarga su fe.

¿Qué es el síndrome de Behcet?

Según la Sociedad Española de Reumatología, el Síndrome de Behçet es una inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis) de causa desconocida, que puede afectar a casi cualquier parte del organismo. El Behçet produce lesiones en la piel y en las mucosas. Con frecuencia afecta los ojos, músculos y articulaciones. Es una enfermedad progresiva, causa úlceras en la boca en forma de llagas dolorosas, úlceras genitales e inflamación ocular. También puede causar varios tipos de lesiones en la piel, inflamación de las articulaciones (artritis), inflamación intestinal con diarrea e inflamación del sistema nervioso central y de brazos y piernas.

Notas recomendadas
Publicidad
Publicidad
2327 fotos
64002 seguidores
Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese

Comentarios

FAVOR LEER

Estimado Sacerdote Pimentel, Su padecimiento debe ser tratado por un reumatologo experimentando, este tipo de patologias pueden ser vencidas con un buen tratamiento y con el tiempo, por ultimo la enfermedad desaparece. Le recomiendo viajar a USA, donde puede ser mejor manejado.

FAVOR LEER

Estimado Sacerdote Pimentel, Su padecimiento debe ser tratado por un Pastor Cristiano,pero no cualquiera,le recomiendo la Comunidad Cristiana la UNCION pastor Esteban Acosta.