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El envenenamiento de Rafael Núñez

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La historia del país y de la ciudad fácilmente se podría recordar a través del repaso de lo que fue la práctica y la enseñanza de la medicina, eso fue precisamente lo que hizo el médico Alvaro Monterrosa Castro en el libro “Historias para reconocer y recordar”.

Con un toque literario y mucha bibliografía y testimonios, el médico recopila algunos de los instantes más importantes de la práctica médica.
Los libros de historia, por ejemplo, cuentan que el ex presidente Rafael Nuñez falleció de muerte natural en su casa en El Cabrero, luego de cuatro días de convalecencia y tras manifestar debilidad y fatiga durante algunos meses.
El impulsor de La Reforma murió en compañía de su esposa, Soledad Roman, el obispo Biffi y los médicos que intentaban salvarle la vida. Entre esos se encontraba Rafael Calvo Lamadrid, médico legista del Distrito y amigo cercano del presidente quien al examinarlo y realizarle la prueba del espejo le encontró “ciertos signos (...)como la cianosis sospechosa de un envenenamiento con arsénico”.
Calvo Lamadrid estaba convencido que la muerte de Nuñez fue debido a un envenenamiento y así se lo transmitió a su hijo, Rafael Calvo Castaño, también médico y profesor de obstetricia, quien le contó esta historia a su alumno Armando Luján, manteniéndola vigente hasta la actualidad.
Padre e hijo fueron reconocidos médicos y profesores de Cartagena. La muerte repentina del padre fue lamentada por toda la ciudad y como homenaje la calle del Centro donde está la Universidad de Cartagena fue nombrada Rafael Calvo Lamadrid, hoy es más conocida como Calle de la Universidad.
El hijo, Rafael Calvo Castaño, fue el fundador de la obstetricia en el Hospital Santa Clara, fue decano de la facultad de medicina de la Universidad de Cartagena y gobernador de Bolívar en 1911.
“La figura de Rafael Calvo Castaño sigue aún presente en la memoria de muchos, aunque estemos cerca de cumplir 70 años de su fallecimiento”, dice Monterrosa en el libro.
Este aprecio y reconocimiento a su trabajo no fue opacado por la adicción a la morfina que desarrolló al tratar de aliviarse unos dolores que sufría y para los que en el momento no encontró explicación médica.
El legado del medico que dedicó su vida al estudio, la enseñanza y la práctica de la medicina se mantiene presente en el principal centro clínico de la ciudad dedicado a la atención de las mujeres embarazadas de bajos recursos, la Maternidad Rafael Calvo.
La creación en 1939 de ese centro asistencial fue iniciativa de un grupo de médicos de la ciudad: Nicolás Paz, Napoleón Franco Pareja, Miguel Lengua, Eufredo Ripoll, Antonio de Pombo, Vicente Martínez Martelo, José Bonis, J.V. Mogollón, José Caballero Leclerc, Roberto Gómez, Joaquín Caballero y Manuel Carrasquilla.
En sus inicios, en 1950, fue conocida como la Casa de Maternidad de Cartagena, construida en unos terrenos donados por doña Josefina Araujo de Sicard a la beneficencia de Bolívar; hasta la fecha, por sus pasillos han pasado la mayoría de los estudiantes de medicina de la ciudad que aspiran convertirse en ginecólogos.
Otro de los momentos importantes que Monterrosa registra en su libro son los cambios tanto sociales como pedagógicos que sufrió la facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena.
Tal vez, uno de los más importantes fue la discriminación que entre la década de los treinta y cuarenta tuvieron que afrontaron los aspirantes a médicos que procedían de los sectores más humildes de la ciudad y que amenazaban la posición privilegiada de los “hijos aristocráticos, descendientes de mercaderes, comerciantes, inmigrantes y criollos adinerados”.
Monterrosa cuenta en el libro que “es real la historia del profesor de ginecología que al comenzar las clases encontró varios alumnos negros, y el saludo fue: -¿Y quién me llevará el carbón a la casa si ustedes se han metido a estudiar medicina?”.
El inconformismo de los estudiantes ante el constante rechazo de los profesores y las directivas de la Universidad terminó en una huelga que se convirtió en un problema de orden público en 1959 que requirió la intervención del Gobierno Nacional y acabó con la renuncia del rector Napoleón Franco Pareja y de la mayoría de los docentes de la facultad.
Tanto por la facultad de medicina y su departamento de ginecológica como por la Maternidad Rafael Calvo pasaron reconocidos especialista que marcaron el rumbo de las instituciones y contribuyeron en la formación de los médicos que hasta la actualidad han atendido y atienden a la comunidad.
El texto aborda los retos que el ejercicio de la ginecología y la obstetricia ha tenido que sortear desde el principio y los adelantos que personajes como Rafael Calvo Castaño, Juan Barrios Zapata, Teofrasto Tatis, Napoleón Franco Pareja, entre muchos otros que los sucedieron, impulsaron con su trabajo.

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Comentarios

Hola, me gusto muchisimo su

Hola, me gusto muchisimo su articulo, quisiera ponerme en contacto con usted para averiguar mas datos sobre el Doctor José Caballero Leclerc.